Jueves 22 de noviembre del 2018

Todo queda en familia

¿Dónde estudiaron sus doctorados los profesores universitarios?

The Guardian describe a los esquemas ponzi como estafas que involucran el reclutamiento de inversores, quienes inicialmente reciben altos retornos y continúan el ciclo de reclutamiento hasta que la pirámide colapsa y los posicionados en la base pierden todo su dinero. Seguidamente, explora una comparación con la academia y el sistema universitario que lo sostiene y, por agresivo que este paralelo suene, un punto válido que surge es el desequilibrio entre la oferta y la demanda de profesores/investigadores académicos (a.k.a. el trabajo paradigmático para el que te califica un PhD). Entre las principales causas de esta brecha, está el foco casi exclusivamente académico de la mayoría de programas de doctorado, así como la desinformación acerca de los prospectos laborales plausibles (solo 10% de postdocs se quedan en la academia frente al 80% que desea perseguir una carrera en este campo). Las universidades fomentan este nivel de estudios en sus alumnos, pues de esta forma mejoran su posición en los rankings, alimentan sus arcas con los derechos de matrícula pagados y se proveen de mano de obra barata para las asistencia de sus investigadores nombrados.

Sobre esta enorme brecha entre la cantidad de candidatos a doctores y la cantidad de empleos académicos (entiéndase profesores universitarios), se debe señalar que los pocos académicos que logran puestos permanentes tienen en común un background educativo muy completo, además de haber demostrado un nivel de esfuerzo y habilidad académica muy alto. Nos es claro entonces que en muchos casos “papelito manda”: los que salen ganando son los graduados de las universidades más prestigiosas en sus respectivas áreas. Un reporte reciente que analiza el “Camino al éxito” de la élite académica americana estudia a las 48 universidades pertenecientes al Top 100 del Shanghái Ranking. Para este fin, investiga individual y meticulosamente el background educativo de más de 14 mil profesores en facultades centrales. Un primer resultado interesante es que la proporción de profesores con títulos de bachiller de instituciones americanas es menos de dos tercios (65.5%) (otro argumento en contra de las medidas anti inmigratorias de Trump), mientras que la proporción aumenta a 87.5% cuando se trata de doctorados nacionales. Entonces, para enseñar en EE.UU., tener un doctorado en una de sus instituciones es casi una necesidad.

 

Pero, ¿en cuál institución?

Entre los profesores académicos, el 44% tiene grados de bachiller de las mismas 20 universidades; sin embargo, el 72% de ellos tienen doctorados de las mismas top 20. Estas universidades cubren así casi tres cuartas partes de la demanda total de profesores académicos en posiciones de prestigio.  Incluso, más chocante resulta la proporción de profesores doctorados por el top 5 universidades: 35%. Estas son Berkeley, MIT, Stanford, Harvard y Princeton. Esta “endogamia” resulta especialmente exacerbada en las áreas de matemática (44%), ingeniería industrial (45%), economía (47%) y sociología (44%). En el otro extremo, las áreas menos endogámicas son psicología (25%) y bioingeniería (28%).

Por otro lado, se comprueba que las top universidades con mayor alumni doctoral en puestos académicos son casi exactamente las mismas universidades con la mayor cantidad de alumni de bachillerato en puestos académicos. La producción de futuros profesores funciona en ambos niveles. Además, vemos una concentración de su proveniencia en la educación privada (70% de los profesores en las universidades privadas provienen de universidades privadas, mientras que el 47%  lo hace en las universidades públicas). Finalmente, vemos que muchos de ellos deben movilizarse para poder acceder a una plaza de enseñanza (solo 16% de profesores vive en el mismo estado en donde realizo el pregrado) y solo una pequeña porción (4%) trabaja en la universidad en la que se graduó.

Así, cuando decimos que “todo queda en familia” no nos referimos a que los profesores terminan trabajando en su universidad de procedencia, sino que existe un grupo de universidades de élite que suple una desproporcionada cantidad de la demanda académica. Las únicas universidades en las que la cantidad de profesores educados por la misma institución excede el 10% son Harvard y MIT. En una investigación sobre el mercado académico para economistas, Stock et al. encuentran que solo 2 de 178 alumnis trabajaban en universidades mejor rankeadas de las que se graduaron y que la mayoría trabaja en instituciones 50 puestos por debajo de sus instituciones de procedencia. Las universidades tienen opciones y es natural que elijan de un pool de élite muy pequeño.

En el Perú, el 33.6% de profesores con doctorados enseñan en la misma universidad de la cual se graduaron como doctores según el II Censo Universitario del 2010. Las universidades que tienen mayor concentración proporcional de docentes graduados de sus programas de doctorado son la Nacional de San Agustín (86.5% de su plana docente doctorada es alumni), la Nacional Pedro Ruiz Gallo (77.4%), la Nacional San Luis Gonzaga (72.6%), la Nacional Federico Villareal (72.1%) y la Nacional de Trujillo (71.7%). Valdría la pena explorar en mayor profundidad la dinámica endogámica nacional, en especial porque los doctorados extranjeros suelen acumularse en universidades con mayores recursos y privadas (PUCP, UP).

 

Fuentes:

 

Documentos:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

Deja un comentario

1 comentarios

Lorenzo Lorent| 22 noviembre, 2018,a las 11:45 pm

Hay una falacia, en el argumento, ¿es realmente necesario ser PhD para ser docente?
depende:
Si vas a hacer investigación sí es mejor, pero para dictar cursos de pregrado no necesariamente. En las universidades peruanas suele ocurrir que la investigación no se desarrolla a todo nivel. Alumnos que inician la carrera no forman parte de grupos de investigación frecuentemente por lo tanto sus profesores no están necesariamente dedicados a la investigación sino generalmente a la docencia.
El punto es que no necesariamente debemos calcar todo lo que se hace en universidades extranjeras, sin embargo el objetivo es llegar a ese nivel.
Yo empezaría por tratar de incentivar a los alumnos a que muy rápidamente se involucren con grupos de investigación de sus áreas de interés, de esa manera se crea una mayor motivación en ellos y la adquisición de experiencia progresiva en investigación.
Asimismo se debe de incrementar la investigación en todas las universidades. Universidades que solamente enseñan no son realmente universidades, tiene que existir un vínculo con la sociedad, el tratar de resolver los problemas de nuestra sociedad es la que crea la necesidad de investigar en determinados temas