Jueves 22 de marzo del 2018

Reconocimiento automático de títulos: una necesidad

El mutuo reconocimiento internacional de títulos es de vital importancia para impulsar la movilidad.

El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) o European Higher Education Area (EHEA) es el objetivo del esfuerzo de convergencia europeo denominado Proceso de Bolonia, el cual se propone facilitar la movilidad de estudiantes profesores y titulados. Entre sus metas, se incluye que para el año 2020 sus 48 países miembros sean capaces de reconocer automáticamente los títulos ofrecidos por cada uno de ellos.

Aunque el reconocimiento internacional de los títulos era parte de la tradición académica medieval, el surgimiento de los sistemas nacionales en la modernidad creó nuevos problemas que se han venido resolviendo mediante procedimientos diplomáticos o académicos. Al respecto, Europa, gracias al Proceso de Bolonia, ha realizado muchos avances, pero la modalidad automática es otro paso adelante. Implementada al 100%, permite que los ciudadanos de los países miembros puedan hacer equivaler sus títulos locales en los de los países miembros y acceder de manera automática a los mismos derechos académicos y laborales. En la Conferencia Yereván del 2015, se presentó el informe del Pathfinder Group on Automatic Recognition (PfG) que bajo el epígrafe “A Bachelor is a Bachelor is a Bachelor” (paráfrasis del verso sobre la rosa de G.Stein) señala que: i) el reconocimiento automático es precondición del desarrollo del EEES y de una movilidad académica de gran escala, y ii) es necesario un enfoque sistémico basado en confianza, junto a un sistema fuerte de aseguramiento de calidad, para lograr el reconocimiento automático .

Nuffic, ONG holandesa orientada a la internacionalización en la educación, en conjunto con algunos expertos nacionales de las centrales europeas ENIC-NARIC (European Network of Information Centres – National Academic Recognition Information Centres) centradas en el trabajo de reconocimiento de títulos, han publicado recientemente un documento basado en el informe del PfG que lleva por título “A Short Path to Automatic Recognition: 4 models” y describe cuatro modelos de reconocimiento automático utilizados actualmente; asimismo, propone recomendaciones en la implementación de sistemas de reconocimiento automático.

El primer modelo es el de acuerdos legales bilaterales o multilaterales. El ejemplo es el acuerdo Benelux (Bélgica – Holanda – Luxemburgo). Los acuerdos formales de este tipo suelen darse entre países vecinos que llegan a acuerdos formales a partir de un estudio mutuo de cualificaciones. Las ventajas de este modelo están en la transparencia ofrecida por el marco legal y la simplificación de los trámites derivados, y sus desventajas apuntan a lo extenso y difícil que es llegar al acuerdo. También, generan sensación de incompatibilidad con las cualificaciones de los países que no están en el acuerdo, y puede comprometer la autonomía de las instituciones para otorgar reconocimientos.

El segundo modelo es un compromiso legal, pero unilateral, en el cual se establece una lista de títulos y países que tendrán reconocimiento automático. El ejemplo es Portugal que en 2007 dictó una ley de estas características. La lista original fue elaborada por una comisión de cinco miembros y la Dirección General de Educación Superior es la encargada de incluir nuevos miembros. Entre los pros, figuran la transparencia del marco, y la simplificación, rapidez y bajo costo de los trámites; entre los contras, está que elaborar la lista y mantenerla al día es un trabajo laborioso y poco flexible; también, da señal de incompatibilidad con los títulos y países no incluidos, y puede comprometer la autonomía de las instituciones para otorgar reconocimientos.

Un tercer modelo se refiere a acuerdos “soft” de reconocimiento mutuo bilateral o multilateral. El PfG lo recomienda con un paso intermedio en dirección de los acuerdos formales. El ejemplo es el acuerdo Nórdico – Báltico, que se expresa en un manual de equivalencias elaborado por las oficinas responsables de los países en el acuerdo. El manual incluye una tabla que muestra cualificaciones nacionales comparables por nivel. La ventaja principal es al basarse en la confianza (no legal) entre naciones, llegar al acuerdo es mucho más sencillo. Por contra, el acuerdo no es jurídicamente vinculante y su “flexibilidad” lleva a algunas ambigüedades o imprecisiones.

El cuarto y  último modelo es el reconocimiento “de facto“, pues resulta que varios países realizan un reconocimiento automático de titulaciones comparables de otros países de la EHEA que cuentan con sistemas de aseguramiento de calidad comparables, sin procedimientos ni acuerdos formales. Con fines de claridad, se ha elaborado un inventario, así como una lista de 6 criterios para evaluar si un país califica para un reconocimiento “de facto”. Los pros están vinculados a la facilidad y flexibilidad para definir el reconocimiento, así como el respeto de la autonomía de las instituciones para establecerlo; los contras, la dificultad de mantener la visión de conjunto, además del carácter no vinculante (y no exigible), así como el margen de ambigüedad.

Finalmente, el documento destaca algunas consideraciones para cumplir con alcanzar el reconocimiento automático en 2020: i) los gobiernos deben evaluar si prefieren modelos legales, difíciles de implementar y actualizar, pero que permiten luego una ágil ejecución de los trámites, o modelos flexibles, que si bien pueden dar pie a ambigüedades, empiezan a funcionar más rápidamente y se ajustan mejor a cambios en la educación superior; ii) no hay que apostar necesariamente a un solo modelo, es posible aplicar más de uno de manera simultánea; y iii) la transparencia es la clave, los procedimientos y criterios siempre deben estar muy claramente especificados.

 

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