Jueves 25 de octubre del 2018

Más que un escándalo: grievance studies

Recordando a Sokal, un nuevo grupo de académicos intenta “desenmascarar” la revisión por pares en Ciencias Sociales y Humanidades.

En 1996, el físico Alan Sokal protagonizó un escándalo académico de alcance internacional al escribir un artículo (fraude) científico en el que pretendía “desenmascarar” la “vaguedad” y la “pseudociencia” de las ciencias sociales y las humanidades – en este caso, el autor rechazaba el posmodernismo. Más de veinte años después, un grupo de investigadores de EE.UU. vuelve a atacar estas áreas de estudio, ahora en rechazo a lo que consideran grievance studies o “estudios reivindicativos”, en específico, estudios de género.

Dicho fraude fue un proyecto orquestado durante más de 10 meses, en el que tres investigadores, James Lindsay, físico, Helen Pluckrose, literata, y Peter Boghossian, filósofo, mandaron una serie de artículos fraude a revistas dedicadas al tema con el objetivo de “probar” que tales revistas, y campo de estudio, no tenían estándar alguno de revisión y que bastaba con proponer “cualquier cosa” que se ajuste a la corriente ideológica de la revista para ser publicado. El saldo: de 20 papers, 4 fueron publicados, 3 aceptados, pero no publicados, 6 rechazados y 7 en revisión al momento de que el fraude fue revelado. Analicemos el caso.

 

Quien esté libre de pecado…

En principio, como apuntan las críticas a este fraude, los autores incurren en un serio problema ético al utilizar seudónimos o identidades falsas para publicar estos artículos. Luego, siguiendo los pasos de Sokal, los autores no buscan “desenmascarar” los grievance studies en pos de la objetividad académica, la cual dicen defender, sino atacar áreas de estudio con las que tienen diferencias o rechazo político y que, supuestamente, tendrían estándares de integridad más bajos. Al respecto, los autores, en otros canales, han manifestado su rechazo a corrientes como el posmodernismo o el feminismo (1, 2, 3), por lo que, los críticos argumentan que este orquestado fraude es una parte más de tal rechazo y agenda. Sobre una crítica más, cabe recalcar que la crisis de replicabilidad, la corrupción académica, las revistas fraudulentas y la facilidad en la revisión por pares no son problemas específicos de un área en particular, sino permean todas y cada una de las especialidades.

Por otro lado, quienes defienden este “destape” argumentan que estas áreas de estudio se caracterizan por pseudocientíficas, esto es, no seguir el método científico y de hacerlo, bajo criterios poco claros; emplean términos de otras especialidades descontextualizándolos; y la terminología termina por ser vaga y absurda –argumentos ya formulados desde Sokal. Asimismo, señalan la falta de seriedad en la cadena de editores; por ejemplo, uno de sus artículos fue rechazado por una revista importante, pero sugirió que otra “más abierta” podía publicarlo.

A todo esto, sin embargo, quienes defienden este “destape” dejan de lado que el problema es con el sistema de publicación mientras atacan a solo una especialidad: la que rechazan políticamente. Más que dilucidar problemas sistémicos, los autores reproducen, permiten y fomentan ataques a campos de investigación que han enriquecido el debate académico a través de prácticas no éticas.  Y quienes la critican, dejan de lado el hecho de que los artículos fraude sí fueron revisados y publicados, por lo que debería tomarse como un llamado de atención a los estándares de revisión y calidad.

Ahora, este fraude académico, y el debate generado, puede servir como pretexto, en el mejor sentido de la palabra, justificación o motivo, para traer a colación los serios problemas del sistema de publicación. En específico, la revisión por pares sí ha dejado de funcionar, en casi todas las especialidades, y por muchas razones: publicación masiva de artículos científicos (por ejemplo, según la siguiente nota previa, The Review of Higher Education, una de las revistas más prestigiosas en educación superior, no aceptará más artículos porque tienen una lista de dos años de revisión); existen demasiadas revistas y no todas tienen los mismos estándares; la corrupción no puede ser controlada y revistas fraudulentas aceptan papers solo con pagar o pueden incluir a uno en la nómina de autores en artículos que no han escrito, una vez más, por alguna suma de dinero –sobre la crisis del sistema de publicación, léase la siguiente nota previa.

 

Fuentes:

 

Antecedentes:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

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