Jueves 17 de mayo del 2018

Manifestaciones por acoso sexual remecen educación superior en Chile

“Tomas feministas” ponen en el debate la erradicación del acoso sexual en la vida académica.

En los últimos años, cuando en Chile la opinión pública discutía sobre educación superior, la reforma universitaria y la gratuidad en el acceso se llevaban el protagonismo por mucho. Sin embargo, en estas últimas semanas, el escenario ha sido ocupado por el hostigamiento sexual en la educación terciaria. Desde fin de abril, han ido emergiendo las llamadas “tomas feministas” hasta alcanzar numerosas facultades en 15 campus universitarios en todo Chile, lo que ha provocado una importante manifestación a nivel nacional.

Aunque hubo casos de hostigamiento sexual en las universidades en los últimos tres años, el procedimiento de acusación contra el profesor de la Universidad de Chile, Carlos Carmona, ha sido el detonante de estas protestas. Carmona, profesor de la facultad de Derecho y ex presidente del Tribunal Constitucional, fue acusado de acoso sexual en agosto del año pasado por una estudiante de quinto año. El caso ha expuesto las carencias y obstáculos con las que tiene que lidiar una víctima: plazos extensos en las investigaciones internas, la falta de transparencia en el procedimiento que impide el acceso a pruebas y el desconocimiento o ausencia de protocolos.

Así, diferentes portavoces de las tomas han expuesto demandas, las cuales tratan de abordar el tema del hostigamiento más allá de los protocolos de atención de víctimas: i) educación no sexista; ii) cambios en las mallas curriculares; iii) capacitación en materia de igualdad de género; iv) presencia de más mujeres en cargos de relevancia; y v) la figura de un interlocutor en la esfera política. Gracias a las tomas, la discusión finalmente ha llegado al gobierno, siendo tema en la agenda de ministros y funcionarios. El ministro de Educación ha solicitado revisar los protocolos de abuso o implementarlos; un estudio de la Universidad Católica reveló que solo una de cada 10 universidades dispone de ellos. Incluso, indicó que han pedido a la Universidad de Chile, que tiene avances al respecto, que le envíe el material que tienen para darle difusión.

 

 

Desde el lado de las autoridades universitarias, aunque están en desacuerdo con las tomas, están de acuerdo en que protocolos y medidas internas tengan un mayor respaldo desde la legislación. Esto se lograría acelerando la promulgación de la Ley sobre Universidades del Estado, que tipifica el acoso sexual entre profesores y alumnas, vacío que está siendo explotado por la defensa de Carmona.

El momento actual en Chile es la última expresión de una movida que tomó fuerza a inicios del año 2016, cuando se hicieron públicos en redes sociales más de una decena de casos, en uno de los grupos en Facebook de la Universidad Católica de Chile. Esto generó algunos avances. En diciembre del 2016, el ministerio de Educación publicó un extenso documento “Protocolos contra el acoso sexual en educación superior. Sugerencias para su elaboración”, en el que se argumenta la necesidad de crear estos documentos, junto con nociones teóricas para la comprensión del acoso y un apartado con sugerencias para la elaboración de un protocolo integral, que abarca desde la postura institucional, hasta la prevención y medidas. La propuesta se elaboró a partir de más de 20 protocolos de instituciones de América Latina, destacadas en rankings internacionales sobre igualdad de género. La Universidad de Chile se había adelantado, y en el 2015 ya tenía documentos oficiales, uno con la postura institucional y otro con orientaciones para enfrentar el acoso.

 

 

En el panorama latinoamericano, destacamos un texto del portal Distintas Latitudes de fines del 2016, en el que se sintetiza con la palabra “indiferencia” la actitud de la mayoría de universidades en la región, que carecen de protocolo de prevención y sanción, o si lo tienen no es accesible de manera pública. Este indicador preocupa más cuando lo complementan con otro de la ONU que indica que 14 países de América Latina están entre el Top 25 de tasas de feminicidio en el mundo. La investigación reseña que se buscó información de 63 universidades en 11 países, y apenas 12 tenían algún documento formal.

 

 

En el caso peruano, los casos de hostigamiento en los campus empiezan a ser más visibles, aunque no con la intensidad de nuestros vecinos del sur. Sin embargo, resulta importante incorporar el debate. Por lo pronto, en la nueva Ley Universitaria (art. 95.7), se considera al hostigamiento sexual como falta muy grave, y la sanción es la destitución, con separación preventiva. El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables publicó también un documento muy reciente con cifras y evidencias.

En la PUCP, existe desde 2016 un reglamento para la prevención e intervención en casos de hostigamiento, aplicable tanto a estudiantes como docentes, y una Comisión Especial para la Intervención frente al Hostigamiento Sexual (comision-hostigamiento@pucp.pe). Resaltamos, además, dos iniciativas PUCP, que pueden dar ideas sobre difusión (1 y 2).

 

Fuentes:

 

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