Jueves 13 de setiembre del 2018

Los desafíos con los estudiantes adultos

Especialistas aseguran que estudiantes no tradicionales en EE.UU. son una población en crecimiento, pero con dificultades para hacerle seguimiento. Más estudios revelan pistas para facilitar su incursión en educación superior.

Personas que perdieron sus trabajos o dedicaron años a ser padres de manera exclusiva, o, por otro lado, que su actual centro de trabajo les ofrece facilidades con los pagos académicos o que tienen sueldos bajos y antes no pudieron dedicarse a estudiar, son algunos de los perfiles que, según un informe publicado por el Chronicle of Higher Education, identifican a los estudiantes adultos. Esta población, también denominada estudiantes “no tradicionales”, fue reseñada con anterioridad en Novedades Académicas, se identificaron características y recogieron iniciativas de algunas instituciones que proponían enfocarse en sus preocupaciones.

Contrario a lo que señalan indicadores difundidos por el American Council on Education (2017) -que reveló que en el 2012 el 60% de los matriculados en pregrado eran estudiantes no tradicionales-, recientes reportes oficiales indican que la población de estudiantes adultos (mayores de 25 años) no supera a la población juvenil (menos de 25 años), y, más bien, en los últimos años, se habría producido una contracción en su proporción. Según el National Center for Education Statistics, en el 2010, la población adulta llegó a un pico de casi 9 millones de estudiantes, y ahora llega a 7 millones y medio. Los jóvenes menores de 25 años, en el 2010, eran poco más de 12 millones, cifra que se sostiene hasta hoy.

Además, el mismo National Center for Education Statistics proporcionó en abril otras cifras con más indicios a tener en cuenta. Al considerar únicamente la matrícula en educación superior -que ofrezca título al terminar (community college, college o universidad)- se proyectó que hacia el 2026 la cifra total se incrementará en 13% con un 11% de parte de la población adulta y un 17% de los jóvenes. En la mirada hacia atrás, se observa que la matrícula de estudiantes mayores de 25 años se incrementó en un 35% entre el 2001 y el 2015, mientras que la de estudiantes jóvenes se incrementó solo en un 26%. Entonces, se puede decir que la población adulta, aunque sigue en crecimiento, ha perdido terreno con respecto a la población más joven.

Sin embargo, para muchos especialistas, no sorprende que hayan contradicciones entre algunos indicadores, esto ocurre por un motivo: el seguimiento a esta población resulta complicado, por lo que muchos de ellos a pesar que continúan -o planean continuar- sus estudios, ya no se les incluye en las estadísticas nacionales. La dificultad radica en la diversidad de ocupaciones e imprevistos que le pueden surgir a personas que trabajan o con familia, lo que los puede llevar a postergar o continuar de manera irregular sus carreras. También, existe el problema de que muchos de estos estudiantes apuestan por certificaciones (vocacionales de un año o menos), que, si bien son estudios postsecundarios, no se les considera en las estadísticas. Esto no quita el hecho que reciben una formación y que aportan a la fuerza laboral.

Con todo lo mencionado, la realidad es que, si bien esta población adulta no es una mayoría (al menos por el momento de manera oficial), se ha ratificado como un grupo con el que se debe hacer todo lo posible por rastrear, y evitar ignorar o invisibilizar, desde el gobierno en primera instancia y, también, desde las instituciones de educación superior, que cada vez están más expuestas a competencias sin cuartel por nuevos matriculados.

Al respecto, una encuesta realizada por Public Agenda, organización sin fines de lucro, presentó varios hallazgos sobre las más saltantes preocupaciones de estos estudiantes adultos cuando deciden ingresar a la educación superior y entre varias destacan: i) potenciar su línea de carrera laboral es la principal motivación de ingresar a estudios post secundarios; ii) su preocupación principal es el financiamiento de sus estudios y poder balancear la vida académica con la laboral y familiar; iii) un tercio no está seguro de lo que quiere estudiar, proporción que se ha incrementado en los últimos años; iv) buenos profesores y asequibilidad son prioridades de los adultos al elegir la institución donde quieren estudiar; v) la mayoría de los estudiantes no tradicionales confían en que las instituciones les brindarán la información necesaria y creen que está en manos del Gobierno y de la industria ofrecer más facilidades para el éxito de sus estudios.

Si bien algunas instituciones han buscado adaptar procedimientos y funcionamiento a esta población, especialistas opinan que muchas han tenido dificultades en transformar la oferta académica para estos potenciales estudiantes, enraizadas en un modelo construido para postulantes que recién egresan de secundaria y que pone muchas trabas a los no tradicionales. Según información del American Council on Education, 2 de cada 5 instituciones no tienen programas diseñados para estudiantes adultos ni facilidades en la financiación o servicios afines.

En ese sentido, un artículo de Education Dive explora cuatro estrategias recomendadas por expertos: i) hacer el esfuerzo extra por “entender” los motivos y problemáticas de estos estudiantes “no tradicionales”, que por su naturaleza “no común” amerita tener un acercamiento que detalle su experiencia al terminar o abandonar sus estudios; ii) ofrecerles información simplificada y concisa sobre todo en el tema de financiamiento, recordar que el tiempo es crítico para estos estudiantes; iii) considerar que la gran mayoría ya culminó cursos o talleres años atrás, así que facilitar las convalidaciones es oportuno; y iv) proveer soporte y apoyo en varias plataformas.

Es un hecho entonces que dedicar esfuerzos para comprender, empatizar y monitorear a los estudiantes no tradicionales que desean empezar o retomar estudios es factor clave en el proceso de adaptar el funcionamiento de instituciones terciarias a esta población. Esfuerzos que valen la pena para atraer a los estudiantes adultos, que cada vez se cuentan en mayor número.

 

Fuentes:

 

Documentos:

 

Antecedentes:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

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