Miércoles 04 de diciembre del 2019

"Las redes sociales le dan voz a los que no la tenían"

En días de Aula Magna, PuntoEdu entrevistó a la Dra. Eugenia Mitchelstein, profesora de la Universidad de San Andrés (Argentina) sobre medios, redes y el papel de la universidad para distinguir el valor y la condición de verdad en distintas informaciones.

Fuente: Entrevista de Mayte González, tomada de PuntoEdu / Fotos: Héctor Jara

 

¿Qué papel debe jugar la universidad en un contexto donde la capacidad de discernir entre información relevante e información falsa es cada vez más compleja para los ciudadanos?

Las instituciones educativas y la universidad, en particular, juegan un rol fundamental porque allí aprendemos a distinguir el valor y la condición de verdad de distintas afirmaciones e, independientemente de la carrera que tengas, tienes que leer textos, comparar argumentos y elaborar conclusiones. Estas habilidades son fundamentales para evaluar la información y desinformación que circula y comparar distintas versiones de la realidad, incluso en algunos casos aceptando también que no podemos saber y explicar todo porque también existe una simplificación que lleva a decir que no hay una sola verdad automáticamente evidente. También aprendemos a sopesar con evidencia existente, o documentos de la historia o con los resultados de un experimento, etc.; y estas mismas herramientas nos sirven para pensar, comparar y evaluar distintos tipos de información de la realidad.

 

¿Qué medios se usan en Argentina para comunicar la ciencia y la investigación que se produce en las universidades?

Hay una red de periodistas científicos que se ocupa de divulgar temas de información y también una cuenta en twitter que se llama “Con tus impuestos”, porque una parte importante de la ciencia se financia con fondos públicos. Asimismo, como investigadora y profesora, veo que las redes sociales permiten que las investigaciones de todas las disciplinas lleguen al público. Antes, solo había el artículo científico o la nota periodística y ahora se usan otros medios que ofrecen muchas posibilidades. Por ejemplo, en el Centro sobre Medios y Sociedad, donde soy codirectora, usamos Instagram para sintetizar los principales hallazgos de nuestras investigaciones y llegamos a gente a la que de otra manera no podríamos alcanzar. Las redes sociales dan muchas posibilidades, pero no todos las aprovechan por igual porque no están en las mismas condiciones; sin embargo, vemos que es más accesible la difusión de investigación de lo que era antes.

 

¿Qué opinas sobre la propuesta de priorizar la educación antes que la regulación para hacer frente al problema de las noticias falsas?

En el tema de desinformación, hay especialistas que piden no usar el término noticias falsas ya que se asocia a la categoría de noticia de lo falso y que lo mejor que podemos hacer es alertar a la población para no circular información que no es cierta o que no está comprobada, y lo peor que podemos hacer es alamar a la ciudadanía.

Sobre este fenómeno, lo que vemos en las investigaciones es que hay cada vez más desconfianza y es verdad que siempre circula información falsa, pero hay que precisar que la mayor parte de la información que se cuela es información verdadera. Lo otro que resaltaría es en no culpar a las redes sociales y pensar que quienes más información falsa divulgan son los políticos, basta con ponerse a analizar quién mienten más ¿Trump o Facebook? Entonces, vemos que en el sistema político circula desinformación todo el tiempo.

 

¿Qué avances traen las redes sociales en la política y qué papel están jugando en las protestas actuales de los países de América Latina?

Algo que traen las redes sociales es la velocidad de difusión de información y la capacidad de organización. Pensemos en Chile o Bolivia y cómo se ha usado WhatsApp, Facebook y Twitter para las movilizaciones. Lo otro que hacen es darle voz a los que no la tenían, pues antes los medios tradicionales estaban en manos de empresas y para llegar a ellos era muy difícil. Esto cambia con el uso de redes sociales, por ejemplo, el movimiento de mujeres en Argentina, ahora se comunica básicamente a través de las redes sociales; el otro caso es el del movimiento bolsonarista de Brasil. Lo importante es que le dan un espacio a temas que estaban fuera por condiciones estructurales o por el mainstream y ahora a través de estos medios han logrado ingresar a la visión pública y a un grupo mayor de gente.

 

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