Jueves 25 de abril del 2019

Entre la meritocracia y el elitismo

Explorando la admisión universitaria de los alumnos más acomodados del sistema universitario.

La movilidad social está fuertemente asociada a la educación, y en muchos casos, encuentra en ella su única forma de desarrollarse. A pesar de que su público objetivo no sea el universal como lo es para la educación básica, la educación superior no debería ignorar su enorme poder democratizador en la sociedad. Para esto, se debe poner constantemente bajo el microscopio sus dinámicas de exclusión e inclusión.

Según el censo universitario del 2010, las tres universidades con estudiantes de mayor capacidad económica tienen los siguientes ingresos familiares promedio (click en la imagen):

Estas universidades coincidentemente tienen de los porcentajes más bajos de admisión por examen entre las 100 universidades censadas: sus estudiantes mayoritariamente entran por vías alternativas. Esto nos lleva a la pregunta sobre cuáles son las modalidades de admisión a la que se enfrentan los alumnos más acomodados del sistema universitario. Si hacemos el ejercicio inverso, podemos ver el promedio de ingresos familiares según modalidad de admisión (click en la imagen):

Más de dos tercios de los estudiantes a universidades privadas entran por examen de admisión y el promedio de ingresos en este grupo se mantiene cercano al promedio general, mientras que sube levemente para la modalidad de centro universitario (la segunda modalidad más popular). Además, vemos un enorme aumento (más de 1000 soles) en el promedio de ingresos de los estudiantes reclutados entre los primeros puestos. El grupo de “primeros puestos” tiene una mayor heterogeneidad (desviación estándar) respecto de los otros grupos. Así, evidentemente puede incluir a estudiantes en los primeros puestos de una diversidad de instituciones, como también a estudiantes de colegios seleccionados en medio y tercio superior.

¿Cómo son admitidos los estudiantes en estas universidades? Y ¿Por qué existe una brecha económica tan grande entre modalidades de admisión?

La Universidad 1 cuenta con varias modalidades, entre las que destacan la admisión selectiva y la admisión por excelencia académica. En la primera, estudiantes del medio superior escolar compiten por una vacante a través de una entrevista personal y una evaluación de comprensión lectora/competencia de lenguaje. En la segunda, los estudiantes en el quinto superior de los 75 colegios de alto rendimiento seleccionados en el 2019 son evaluados con una entrevista personal y un ensayo online. El 59% de los colegios seleccionados se encuentra ubicados en los distritos limeños de La Molina, Surco, Miraflores, San Borja y San Isidro. Esta última modalidad es relativamente nueva y a pesar de que la Universidad 1 no hace públicas el número de vacantes, es seguro asumir que el 43.5% de los estudiantes censados que marcaron haber entrado por “primeros puestos” se refieren a la admisión selectiva. Esta población, igualmente se trata de una élite: solo 3.2% de los estudiantes ingresantes por esta modalidad reportan haber asistido a colegios estatales, frente a casi 10% de los ingresantes por examen.

La Universidad 3 también mantiene una proporción alta de admitidos por primeros puestos con alrededor de un tercio del total según el censo [ver pie de página]. Esta institución ofrece el ingreso directo a estudiantes destacados (tercio superior). Por otro lado, en la Universidad 2, las modalidades de ingreso más relevantes son la del examen de admisión y el centro preuniversitario (41.5%). Los ingresantes por centro preuniversitario reportan alrededor de 610 soles más de ingreso familiar promedio que los ingresantes por examen. Esto tiene sentido al tomar en cuenta que el costo de la matrícula en este centro asciende a 4200 soles por 3 meses; el ingreso se da de forma directa si se aprueban de forma satisfactoria los módulos ofrecidos.

Las universidades están creando filtros para captar a un público específico que las financie. La universidad privada se ha masificado y, en ese proceso, ciertas instituciones se encuentran en lo alto de un sistema estratificado que busca tanto más recursos económicos como calidad educativa; por lo que no buscan expandirse más allá de un público específico de “élite” (ver ejemplo). En este proceso, las becas son el único verdadero recurso democratizador, por lo que también cabe la pregunta: ¿qué tanto de esta responsabilidad ha sido delegada al Estado central a través de programas como Beca 18? ¿Cuál es el rol de las universidades en la diversificación de su alumnado?

En conclusión, podemos notar una tendencia de las instituciones más costosas de crear arreglos institucionales que logren atraer a los estudiantes con mayores posibilidades económicas. Una de las conclusiones de la investigación de GRADE sobre desigualdad en la educación superior es que las universidades de mayor calidad se encuentran más segregadas en “atender principalmente a una élite socioeconómica”. Se podría debatir en este contexto la pertinencia de la prueba única, o la definición de qué califica como “examen de conocimiento”, pues este es un proceso obligatorio principal en la admisión según la Ley Universitaria. Las facilidades otorgadas tanto a postulantes como a instituciones educativas destacadas tienen sentido, pero no se debe olvidar que pueden tornarse elitistas si se imponen sobre las formas de admisión generales. Estas universidades ofrecen distintas escalas de pago cuyo fin es la inclusividad, pero esto no serviría de mucho si se da prioridad a los alumnos de ciertos colegios, a los que pueden pagar un centro preuniversitario oficial, etc.

[1] Se eliminó del análisis una universidad con menos de 50 estudiantes censados.

 

Fuentes:

 

Documentos:

 

Antecedentes:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

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