Jueves 09 de mayo del 2019

"La cura resulta peor que la enfermedad"

A pesar de que Acceso Abierto se posiciona como el siguiente paradigma de publicación, nuevas críticas apuntan serios cuestionamientos.

En ediciones anteriores, hemos recalcado que el paradigma de publicación actual, privatizante, basado en el lucro, y con crecientes problemas de revisión y publicación, empieza a perder terreno frente al Open Access, el cual está siendo posicionado como la “única” alternativa al monopolio de la información por parte de los paywalls como Elsevier. Este cambio de paradigma se sustenta en dos premisas: el acceso al conocimiento no debe estar mediado por el dinero, y no se debe de lucrar con el trabajo intelectual de los investigadores.

Sin embargo, a partir del crecimiento de Open Access, las críticas apuntan a serios problemas, incluso, en algunos casos, estos problemas son los mismos por los que se rechaza a los paywalls. Por ejemplo, en torno al lucro, cabe recalcar que los investigadores pueden estar asumiendo enormes gastos para ver publicado su trabajo; en tanto el lector ya no paga, y la casa editorial debe conseguir fondos, entonces los asume el investigador. Como indicamos en la siguiente nota previa, esta práctica puede alimentar a las prácticas predatorias ya existentes. Asimismo, como se indica en estas dos notas (a y b), el plan actual de Acceso Abierto podría no ser beneficioso para universidades del “sur global”.

 

“Aunque digan que no es una virtud…”

En una edición anterior, traíamos a colación el Plan S, una alternativa de acceso abierto lanzada por Science Europe, e iniciativa del grupo cOAlition S, la cual, entre sus objetivos más importantes, establece la obligatoriedad total de publicar en revistas 100% OA en caso la investigación esté vinculada con algún fondo público. Además, el acceso debe ser abierto desde el primer día de publicación y con licencia CC BY, y las revistas híbridas, parte pago, parte acceso abierto, serán aceptadas como parte de un plan de reforma progresiva. En principio, este plan tiene el punto a favor de que el conocimiento sí será libre dado que todo artículo podrá descargase sin pagar.

No obstante, como recalca Richard Poynder en una columna en University World News, las revistas actuales, y con mayor prestigio, se ven obligadas a cambiar sus planes de suscripción y costear la publicación a partir del investigador bajo este Plan S. Además, considerando que estas revistas con mayor antigüedad y con mayor prestigio dominan el mundo editorial actualmente, es posible que bajo el nuevo paradigma estipulado en este plan se termine universalizando que los investigadores costeen la publicación. Con las condiciones laborales actuales en crítica, genera un rechazo muy alto que los investigadores tengan que pagar para publicar en revistas de acceso abierto y así el público en general pueda informarse.

¿Los fondos públicos fueron utilizados para la investigación y ahora también para la publicación? ¿Entonces, es realmente “gratis” o libre el acceso a estos? ¿Qué sucederá con los países con menor capacidad y financiamiento para la investigación, podrán costear la publicación en revistas de Acceso Abierto?

Al respecto, Richard Poynder considera que el Plan S no es una opción favorable para el Sur global. Primero, como se destacó líneas arriba, el precio por publicar puede ir desde algunos cientos de dólares hasta $5000, precios inaccesibles para muchos países de esta parte del mundo y, además, la posibilidad de lucro no desaparece. Como indica el autor, los investigadores del Sur tendrán la libertad de leer revistas internacionales, pero estarán inhabilitados de publicar en estas debido a las condiciones de publicación de sus países. Bajo el modelo de Elsevier, leían y publicaban a costas de que esta casa editorial generara ganancias astronómicas; por otro lado, si lo que apunta Poynder termina por darse, las desigualdades en la producción del conocimiento se incrementarán. Como dicen, no todo lo que brilla es oro.

Sobre esta crítica, el grupo cOAlition S propone que los investigadores de los países con menor capacidad de afrontar estos pagos tengan una tarifa especial; sin embargo, esta opción deja de lado las grandes desigualdades de los sistemas universitarios de estos países. Incluso, bajo esta alternativa, no se solucionaría el pagar por publicar. ¿Qué sucede con los investigadores en ciernes que no tienen apoyo de sus universidades, cómo afrontarán estos gastos? ¿Qué significa este gasto demás para las universidades y los gobiernos? ¿Regresar a Elsevier, entonces? Por lo pronto, más dudas que certezas ante este cambio de paradigma.

 

Fuentes:

 

Antecedentes:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

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