Jueves 27 de setiembre del 2018

La comunicación al servicio de la ciencia

Para comunicar es necesario mover el corazón, el propio y el ajeno”.

La investigación es uno de los aspectos fundamentales de la vida universitaria y es cada vez más importante lograr que el conocimiento científico que se genera en las universidades tenga un impacto real en la sociedad. Por esta razón, tanto la investigación como la innovación constituyen un aporte fundamental para el desarrollo humano, social y económico de los países y, además, permite que las instituciones universitarias tengan un sentido de contribución a la sociedad.

Pero ¿cómo lograr que la sociedad pueda estar más informada sobre la producción científica? ¿Las redes sociales contribuyen a difundir información o se han convertido en un medio para la difusión de información falsa? ¿Cómo luchar contra la desinformación en línea? ¿Qué rol tienen los comunicadores en este contexto?

Según una encuesta realizada por la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología, está creciendo el interés de las personas por la ciencia y la tecnología, ya que en el 2004 sólo el 6,9% estaba interesado espontáneamente en estos temas. Para el 2016, el porcentaje creció a 16%; mientras que cuando se sugieren los temas de interés, el 40,2% encuestados respondieron tener bastante interés por la ciencia y tecnología.

En el Perú y el mundo, se puede observar que los ciudadanos están más interesados en los problemas que los afectan de manera directa como la inseguridad, la corrupción, la falta de trabajo, pero podríamos afirmar, también, que mucho importa cómo se divulgue el mensaje; es decir, lo que se explica debe ser claro y entenderse, y, sobre todo, debe de poder lograr que la información pueda generar un impacto en las personas.

Como se afirma en un artículo: “Las historias que no se cuentan son historias que nunca han sucedido”, esta es la razón por la que es necesario comunicar tanto en las investigaciones en el ámbito de las ciencias como en las humanidades, pues tiene relevancia tanto difundir los recientes descubrimientos para la cura del cáncer y, también, explicar cuán importante es la educación para la ciudadanía en la formación docente y, en este sentido, es un reto hacer que los públicos de distintas características puedan acceder a la información y entenderla y ver cómo puede impactar en su vida. Sin embargo, no necesariamente los científicos y académicos tienen el tiempo y las habilidades para comunicar en un registro adecuado sus investigaciones, es por eso, que se hace tan importante el rol que asumen los periodistas, líderes de opinión, los divulgadores y las instituciones.

La divulgación de información de la ciencia y las investigaciones trae beneficios económicos y académicos y están a la mano de todos los canales; en principio, los tradicionales (televisión, prensa, radio, etc.), pero también de las redes sociales, las cuales se han convertido en un espacio de vital importancia en términos comunicativos. Uno de los medios que más se usa y que genera mayor impacto, por la capacidad que tiene para propagar información a una gran audiencia, es Twitter. En esta red, las publicaciones científicas e investigaciones difundidas con mensajes bien elaborados tienen un gran impacto sobre todo si se incluye el uso de infografías, video abstracts, comics, etc. El uso de esta herramienta logra incrementar en 11% el número de citaciones de artículos y el 34% de revistas (ver presentación).

En el Perú, según el perfil del usuario de Redes Sociales publicado por Ipsos para el 2018, existen 11.2 millones de usuarios de redes sociales y el 10% de estos usuarios está en twitter. Desde el Estado, se ha formulado también estrategias para la difusión como el Programa Especial de Popularización de la Ciencia y la Tecnología (PPOP) para establecer canales de comunicación que permitan la interacción entre el cuerpo científico y la ciudadanía peruana.

Para probar si funciona, hace un par de semanas hicimos el experimento de colgar una de las investigaciones de uno de nuestros redactores en Twitter y comprobamos que esto es una tendencia cierta. En menos de 1 día, las publicaciones lograron un total 41 retweets y 126 “Me gusta”- considerando que, además, la investigación proviene del rubro de Humanidades, por lo que el promedio de citas es bajo, y, de lo que se trata es difundir, consideramos que el experimento fue un éxito. Entonces, es cierto que la ciencia se puede promover y difundir de manera exitosa en Twitter.

Por otro lado, existen a nivel mundial iniciativas para difundir información relevante sobre ciencia con el hashtag #scicomm. También, en español, se está promoviendo interesantes iniciativas desde la comunicación, ya tenemos un propio hashtag #ComunicaCiencia y hay interesantes proyectos como la web malditaciencia.com

Sin embargo, no todo es necesariamente positivo, pues las noticias falsas enganchan más, generan más interacción y los ciudadanos están cada vez más expuestos a campañas de desinformación a gran escala, incluida la información engañosa o totalmente falsa. En este escenario, existen distintos actores (plataformas sociales, medios de comunicación y usuarios) que deben definir sus responsabilidades de acuerdo con una serie de principios. En este sentido, a nivel mundial, también, se han creado iniciativas para abordar la desinformación en línea (ver 1 y 2) y los comunicadores (periodistas, influencers, etc.) cumplen también un rol fundamental para contribuir a que se pueda mediar para que la información que se divulgue sea previamente verificada y lograr así una mayor relevancia y credibilidad de lo que llega a la los ciudadanos.

 

Fuentes:

 

Documentos:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

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1 comentarios

Elizabeth Baca Martinez| 3 octubre, 2018,a las 12:50 pm

Excelente iniciativa. Felicitaciones !!!!