Jueves 30 de mayo del 2019

Intercambiando experiencias de evaluación

Todos se benefician al sincerar el reto que supone la evaluación de las competencias del perfil de egreso.

¿Qué sucede cuando reúnes a los encargados de esta evaluación de las distintas carreras en un mismo salón para hablar sobre procesos complejos? La Oficina de Evaluación Académica organizó precisamente esta reunión con el objetivo general de que las especialidades que están evaluando las competencias del perfil de egreso puedan compartir sus experiencias, logros, dificultades y lecciones aprendidas en el proceso. El resultado fue un compartir de “know-how” extremadamente valioso. Oscar Pain, jefe de la Oficina de Evaluación Académica indicó, en primer lugar, que cada vez aumentan más las especialidades que evalúan las competencias de su perfil de egreso y puntualiza la demanda creciente que tendrá el modelo de evaluación por competencias en el contexto de la acreditación de Sineace, lo cual refuerza la importancia de sistematizar las experiencias de las especialidades que ya han iniciado este proceso.

En ese espíritu, el primer tema a discutir trató la necesidad de la evaluación de las competencias, e incluyó la intervención de Eduardo Rocca, docente de la especialidad Ingeniería Industrial, quien ha sido coordinador general de acreditación en la Facultad de Ciencias e Ingeniería, y de Rosa María Cueto, directora de Estudios de la Facultad de Psicología, para posteriormente dar lugar a un plenario. El primero recontó la experiencia temprana de las ingenierías en el logro de las acreditaciones y cómo las mediciones de los resultados del estudiante fue uno de los criterios importantes para acreditarse. Los problemas que surgieron en el proceso se debieron a la poca experiencia previa y falta de comunicación entre las especialidades. La profesora Cueto, por su lado, explicó que la evaluación de las competencias del Perfil de Egreso en Psicología fue un proceso más tardío y que sus dificultades se basaron en el paralelo del proceso de independización como facultad y la conformación de comisiones encargadas de implementar el modelo de formación por competencias. Uno de los principales temas que discutió el plenario fue la dificultad de alinear el modelo de competencias con los contenidos de los cursos para los docentes. Estrella Guerra, directora de Estudios de Estudios Generales Letras, utilizó el ejemplo de su unidad académica para enfatizar que la evaluación de las competencias del perfil de egreso no debe girar solo alrededor de la acreditación, sino centrarse en asegurar en los estudiantes los conocimientos que las facultades requieren.

El segundo tema tratado fue la misma evaluación de las competencias, y contó con la intervención de Aldo Quintana, director de Estudios de la Facultad de Ciencias Contables y de Luis Flores, coordinador de acreditación de Ingeniería Informática. Por su parte, el profesor Quintana enfatizó el valor de considerar la voz de los estudiantes, como partícipes de la evaluación y de la planificación la evaluación de las competencias dentro de objetivos para el año. Mantiene, además, que se debe considerar el tiempo adicional que los docentes emplean para diseñar e implementar la evaluación, así como valorar el apoyo técnico de la DAA y la participación de especialistas y egresados. El profesor Flores se enfocó en responder preguntas más técnicas del proceso ¿cómo se miden los resultados? ¿Dónde? ¿En qué momento?, ¿Por quienes? Y ¿cómo se manejaría el sesgo de los profesores? El desafío que él ha identificado es cómo comprometer a los profesores en una cultura de mejora continua. Según él, en comparación de lograr que la evaluación forme parte de los procesos regulares de la especialidad, acreditarse es fácil. Durante el plenario, la profesora Guerra enfatizó la importancia de promover el desarrollo de las competencias, no solo a través del contenido de los cursos, sino de método de enseñanza. A largo plazo, se debería desarrollar una cultura de cuestionamiento continuo de la malla curricular para verificar si se está contribuyendo a que los estudiantes desarrollen las competencias.

El tercer tema tratado fue acerca de las lecciones aprendidas a través del proceso de evaluación. Las intervenciones vinieron de parte de Lileya Manrique, directora de estudios de la Facultad de Educación, con los comentarios adjuntos de Liza Cabrera, docente de la especialidad de Educación Primaria, así como la de la coordinadora de acreditación de la especialidad de Ingeniería Mecatrónica, Elizabeth Villota. Las representantes de Educación sostuvieron que se deben crear espacios para que los docentes confronten la forma en que evalúan los aprendizajes y su relación con las competencias, pues estos permiten que los docentes mantengan un compromiso constante con el modelo.

Haciendo eco del llamado a escuchar “la voz de los alumnos”, se incorporaron espacios en que los estudiantes sustentaron su mejora en competencias a través de evidencias. La representante de Ingeniería Mecatrónica, por su parte, indicó que la evaluación de los resultados del estudiante en principio se basó en los requisitos de la acreditación, antes de responder a un “sello PUCP”, un tema que se ha estado trabajando. Para ella, construir una rúbrica de evaluación toma tiempo, pero, al elaborarla en conjunto con los docentes y revisar cada uno de los descriptores de los niveles, se crea gran confianza en la ruta a tomar. La discusión en plenario enfatizó en las diferencias culturales entre las diversas especialidades, en el cual se tienen ambientes ricos en espacios de reflexión como Psicología y ambientes basados en objetivos puntuales como las ingenierías.

Al finalizar la discusión, surgen las sugerencias de fortalecer los aportes externos de evaluación, así como mejorar el apoyo con la sistematización de los datos. La Oficina de Evaluación Académica reconoce que la demanda externa (procesos de acreditación, mercado laboral, competitividad con otras universidades) catalizó la evaluación de las competencias. Sobre lo segundo, se plantea que se trata de un tema que se encuentra en revisión actualmente junto con los momentos en que se evaluarían las competencias del perfil. A lo largo de la reunión, algunas consideraciones toman lugar. Por ejemplo, se nota claramente que las experiencias de las primeras carreras guían la ruta de las siguientes y que las primeras competencias a ser evaluadas se eligen por la viabilidad de los recursos y accesibilidad, así como la forma de analizar la información. Asimismo, surgen interesantes debates alrededor del equilibrio entre contenido y metodología en la tributación a las competencias específicas, así como alrededor del nivel de alineación de los cursos a competencias específicas. Finalmente, se celebran los nuevos espacios de discusión logrados, la creciente legitimación del modelo entre docentes y estudiantes, así como el ejercicio de sistematización de experiencias compartidas.

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

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