Jueves 22 de noviembre del 2018

Humanidades: crisis y empleabilidad

Reflexiones en torno a las humanidades y un breve diagnóstico.

En ediciones anteriores de este boletín, hemos recogido una serie de debates en torno a la crisis de las humanidades y sus posibles soluciones; por ejemplo, la vinculación cada vez más creciente con la empresa privada, la digitalización de las mismas, problemas laborales en el acceso a la carrera docente y el sistema de publicación, entre otros temas. Así, a perdón de caer en dicotomías reduccionistas, los discursos en torno a la crisis de las humanidades han girado en torno a dos polos: el problema es teórico, por lo que ya no pueden dar cuenta de los cambios en los procesos de consumo y circulación que se desprenden de la cultura de masas; o, la crisis es entendida como resultado del desajuste entre el modelo neoliberal y las humanidades, de ahí que, en tanto no se “ajustan” a una lógica utilitarista, práctica y cuantificable, estas son menospreciadas, reducidas y/o eliminadas en el sistema educativo en general (léase la siguiente nota). Sin embargo, a este debate, habría de agregar los problemas en torno a las condiciones laborales de las humanidades, por ejemplo, el hecho de que, en distintos países, como apunta el siguiente artículo, los profesionales en humanidades se encuentren subempleados y el retorno económico de estudiar estas carreras sea entre los más bajos y/o incluso negativo. Ante esto, un brevísimo diagnóstico sobre las humanidades en el Perú.

 

Subempleo ¿y saturación?

Como recalcan Lavado y otros (2014), los profesionales en condición de subempleo provienen, de entre otras carreras, del área de Humanidades; así, su primer trabajo es una ocupación no profesional, experimentan sobrecarga laboral, su primer ingreso es S/1,100 soles más bajo que sus pares en condiciones óptimas de empleo (esta brecha es posible que crezca mientras más humanistas ingresen al mercado laboral) y es posible que el crecimiento de profesionales en Humanidades sea mayor al crecimiento de la demanda. Considerando esta última premisa, veamos el siguiente cuadro:

Lo primero a destacar es que, del total de postulantes en todo el sistema universitario, las humanidades representan solo el 0.89% (6774) y el 0.98% (6344) el 2015 y el 2016. Asimismo, la tasa de selectividad es adecuada; es decir, a pesar de todo el interés, esta es mayor que la oferta formativa. Por otro lado, considerando solo las carreras de Arqueología, Historia, Literatura, Lingüística y Filosofía, las dos primeras llegan a doblar la demanda de las restantes (click en tabla 1), hecho que no debería sorprender teniendo en cuenta que estas carreras se vinculan cada vez más con el turismo, y la generación de rentas locales es exitosa. Otra carrera con prospectiva de crecimiento es Lingüística, debido a la mayor preocupación por los derechos lingüísticos de los más de 40 grupos indígenas en el país y de la comunidad Sorda.

Por otro lado, en cuanto al número de egresados, vemos en el siguiente cuadro que, durante el periodo 2014-2016, aproximadamente egresaron más de 1200 humanistas (click en cuadro 2).

Así, teniendo en cuenta el estudio de Lavado y otros (2014), cabe la pregunta por la posible saturación del mercado laboral humanista. Si bien merece mayor investigación, una posible respuesta a esta saturación, fuera de la variable calidad, podría recaer en los planes de estudio en Humanidades y su relación con la futura empleabilidad de sus egresados. Sobre esto, el currículo en esta área, sobre todo en las carreras previamente mencionadas, suele girar exclusivamente a la docencia y la investigación ¿tenemos suficientes cátedras y espacios de investigación para los más de 1000 egresados anuales? ¿Es el subempleo en humanidades reproducido por el currículo? Por lo pronto, según el I Censo Nacional de Investigación y Desarrollo a Centros de Investigación 2016, el 4.4% (148) de los investigadores provienen del área de humanidades y, según el Cenaun 2010, existen 5655 puestos docentes para las áreas de Ciencias Sociales y Humanidades; ante esto, la hipótesis de la saturación cobra más fuerza. ¿Qué sucede en posgrado?

(1) Se ha escrito “comunidad Sorda”, la segunda palabra en mayúsculas, para remarcar la diferencia entre quien se identifica y siente miembro de una comunidad Sorda, de la sola designación audiológica (en minúsculas).

 

Fuentes:

 

Documentos:

 

Antecedentes:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

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