Miércoles 09 de setiembre del 2015

Hacia la democratización de la educación en línea

Cuando Marianne Krasney creó un MOOC para enseñar a recuperar espacios públicos abandonados a través de la jardinería, se propuso llegar a comunidades pobres, con la idea de que estas se beneficiarían más de dicha actividad.

Para lograrlo, optó por ofrecer LOOCs (Locally Open Online Courses), es decir, contrató a instructores en diferentes partes del país para que, de manera gratuita, guiarán a personas interesadas de las comunidades locales en la revisión y discusión del material, y en el desarrollo de las actividades del curso.

Krasney se dio cuenta de que el material preparado para el curso en línea no era muy atractivo para dos de las comunidades que eligió (señoras afroamericanas y personas mayores latinas), y que preferían la interacción directa con el instructor. Su emotiva experiencia con el grupo de mujeres afroamericanas que empezó a pensar en sembrar jardines para dedicarlos a familiares muertos por la violencia, llevó a Krasney a una conclusión: los MOOCs no podrán lograr la democratización de la educación a la que aspiran si no consideran las diversas necesidades de distintas poblaciones. En este caso, profesor presencial y menores grupos.

El tema de la promesa incumplida de los MOOCs ya ha sido abordado antes. Datos publicados por MITx y HarvardX, revelan que la mayoría de los interesados en los cursos ofrecidos por estas plataformas (del 65% al 71%, dependiendo del curso, según un estudio del 2014) suele contar con un grado universitario y que, de aquellos que se inscriben en un curso con la intención explícita de obtener un certificado, sólo 24% logra su objetivo.

Si el objetivo es ampliar el acceso a la educación, iniciativas como la de Krasney, el proyecto Kepler en Rwanda (un programa de negocios basado en competencias del College of America y una tarifa anual de mil dólares que también ha contratado instructores para acompañar grupos pequeños) o los esfuerzos del Banco Mundial en Tanzania (programa del 2013 sobre habilidades para la nueva economía o de Tecnologías de la Información), son importantes para cerrar la brecha entre lo que los MOOCs ofrecen y lo que las comunidades de bajos recursos (que muchas veces ni siquiera tienen acceso a internet) pueden aprovechar.

 

Fuentes:

 

Documento:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

Deja un comentario