Jueves 27 de abril del 2017

El síndrome del impostor

Sentirse un impostor puede afectar a estudiantes de minorías étnicas.

Se llama The Impostor Syndrome en inglés y es traducido como síndrome del impostor, pero quizás sería mejor traducir impostor como embaucador o farsante. Implica sentir que uno es un fraude, que no merece el éxito alcanzado. Esto está relacionado con la falta de confianza en sí mismo y con no creer en la inteligencia y competencia propias, lo que también implica una falta de identificación con personas que pueden ser consideradas admirables. Este concepto es acuñado en la década de 1970 para catalogar el sentimiento de inferioridad que sentían las mujeres profesionales al salir al mercado laboral.

Un estudio publicado en el Journal of Counseling Psychology, titulado “Impostor Feelings as a Moderator and Mediator of the Relationship Between Perceived Discrimination and Mental Health Among Racial/Ethnic Minority College Students”, buscó identificar cómo el hecho de sentirse impostor interactúa ­­­–y guarda relación− con sentimientos que produce la discriminación que uno percibe y sus efectos en la salud mental (entendida como depresión y ansiedad) en universitarios de pregrado de minorías étnicas (ver reseña en Inside Higher Ed).

La muestra estuvo compuesta por 322 estudiantes; de ellos 108 eran afroamericanos; 111, latinos; y 103, asiáticos. A todos se les aplicó tres instrumentos: un cuestionario de 20 preguntas que evalúa los sentimientos implicados en sentirse un fraude; el cuestionario de escala de discriminación percibida, que mide la frecuencia con que uno, en su día a día, experimenta sentimientos de discriminación; y el inventario de salud mental, que mide niveles de ansiedad y depresión.

Los resultados principales señalan que el impacto de sentirse impostor sobre los niveles de depresión es significativamente mayor en estudiantes afroamericanos que en sus pares latinos y asiáticos.

En el caso de estudiantes asiáticos, al evaluar los efectos que tenían los sentimientos de discriminación percibida y los sentimientos de impostor sobre la salud mental, se encontró que solo los sentimientos de impostor afectaban la salud mental. El hecho de que no se encontrara relación entre discriminación percibida y depresión o ansiedad llamó la atención de los investigadores.

En el caso de estudiantes latinos, la discriminación percibida es un predictor de depresión y ansiedad, mientras que los sentimientos que implica el sentirse impostor solo predicen ansiedad. Por otro lado, se encontró que los sentimientos de verse como impostor no estaban asociados a sentimientos de discriminación y depresión, lo cual otorga una evidencia diferente a lo que se creía. Los autores relacionan este resultado con el fatalismo de la cultura latina, según el cual la gente no puede controlar su destino y, por tanto, acepta las cosas como vienen.

Otro estudio comentado en la misma revista, titulado “Impostor Phenomenon and Mental Health: The Influence of Racial Discrimination and Gender”, se concentra en población de estudiantes afroamericanos para ver los efectos, sobre el síndrome del impostor, de la discriminación racial y de género sobre la base de información de dos momentos.

Los resultados confirman que sentirse impostor interactúa con experiencias de discriminación y género e impacta la salud mental. Las mujeres afroamericanas reportaron los niveles más altos de sentimientos de discriminación y mostraron ser las más susceptibles a problemas de salud mental derivados de sentirse impostoras.

El síndrome de impostor ha aparecido previamente en Novedades Académicas, en una nota de un estudio sobre por qué las mujeres abandonan carreras STEM.

Fuentes:

Antecedente:

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