Jueves 23 de mayo del 2019

Duro de licenciar

Estrategias y decisiones de las universidades a puertas del fin del proceso de licenciamiento.

El proceso de licenciamiento está próximo a concluir (ver nota previa) y las universidades que aún no logran demostrar el cumplimiento de las condiciones básicas de calidad (CBC) buscan subsanar sus planes de adecuaciones con mayor celeridad. Entre las decisiones más cruciales que han enfrentado las universidades -y aún enfrentan- durante todo este proceso se encuentran, por un lado, reconfigurar las inversiones a nivel interno a fin de poder sustentar ante Sunedu su sostenibilidad financiera y la coherencia entre sus proyectos académicos y su capacidad de endeudamiento; y, por otro lado, la opción de cerrar filiales y/o programas académicos (pregrado, maestrías, doctorados y segundas especialidades) que, vista la situación en la que se encuentran, impiden a la universidad cumplir con los requisitos del licenciamiento.

 

Estabilidad financiera y sinceramiento de la deuda

Respecto del ámbito financiero, desde el año pasado se viene analizando la situación financiera de algunas universidades privadas, entre ellas Alas Peruanas, Inca Garcilaso de la Vega y San Pedro de Chimbote que al parecer han mostrado algunas deficiencias en términos de poder demostrar tales requerimientos. Esta situación ha ocasionado, por ejemplo en el caso de la UAP, que se tenga que proceder al cierre de algunas filiales y programas, además de realizar grandes inversiones en infraestructura para el resto de campus que subsisten, y para fomentar y reforzar la investigación. Sin embargo, las fuertes inversiones sin tener los sustentos necesarios para poder endeudarse podrían originar que la principal fuente de ingresos sufra un reajuste también. Al respecto, a inicios de este año se publicaron una serie de notas y reportes que analizaban el curso de los pensiones, en los que, además, se medían las variaciones que podrían presentar considerando el número estimado de créditos y la carrera que se estudia, y aunque un incremento en la cuota académica podría deberse a tendencias regulares, previstas en los planes institucionales de cada universidad, podría esconder también, en ciertos casos, la financiación de los gastos en los que incurrieron para sustentar el proceso de licenciamiento.

 

Cerrar para licenciar

En el caso de la decisión de cerrar programas y/o filiales, desde el año pasado se empezó a reportar su avance, y tan alarmante como su número era el ritmo acelerado en el que este crecía conforme pasaba el tiempo. Así, para octubre del año pasado se reportaron un total de 807 programas cerrados; para fines de abril de este año, la cifra de programas cerrados ascendió a 1016, mientras que el número de filiales clausuradas alcanzó los 175; y, por último, según información de Sunedu, hasta el 14 de mayo, los programas que dejaron de ofrecerse llegaron a 2647 y los locales cerrados 186, en base a la información declarada por las mismas universidades en el marco de sus procedimientos de licenciamiento institucional. Considerando este último reporte, la mayor parte de los locales cerrados corresponden a universidades privadas (104 locales), siendo la más afectada la UAP con 45 filiales cerradas, seguida por la Universidad Católica Los Ángeles de Chimbote (ULADECH) con 17.

En el lado de las universidades públicas, la Universidad Nacional Hermilio Valdizán cerró un total de 30 locales, seguida por la Universidad Nacional de Trujillo (UNT) con 25, siendo esta una de las pocas universidades que fueron licenciadas (entre privadas y públicas) que tuvieron que cerrar algunos locales para ello. De otro lado, en el caso de los programas, las universidades privadas cerraron un total de 1769 programas, siendo en este caso la ULADECH la que cerró la mayor cantidad de programas (345), seguida por UAP (245). En el caso de las instituciones estatales,  la Universidad Nacional de San Agustín cerró 233 programas, mientras que la UNMSM, 155; en este caso, ambas universidades ya se encuentran licenciadas, a diferencia de las privadas antes mencionadas. No obstante, estas decisiones de cierre se han venido dando en un ambiente lleno de movilizaciones y asambleas (ver nota previa), como en el caso de la UNT y la Universidad Nacional de Piura, e incluso logrando, en algunos casos, que se continúe con el proceso de licenciamiento incluyendo todos locales que se encontraban en funcionamiento, como en el caso de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana.

 

Guerra comercial ¿por estudiantes?

A pesar de todos los esfuerzos que podrían hacerse, hasta la fecha hay 7 universidades a las que se les ha denegado la licencia, algunas de las cuales tomaron la decisión de vincularse con otras universidades a fin de trasladar a sus alumnos a ellas. En otros casos, sin embargo, el afán por captar a los estudiantes de universidades con licencia denegada ha originado algunas movidas entre las ya licenciadas. Por ejemplo, véase el caso de la Universidad Orval que, al margen de haber apelado la decisión de Sunedu, ha empezado a negociar con la Usil y la Ucal los mecanismos más adecuados para trasladar a sus alumnos; o como el caso de la Universidad Peruana de Integración Global, en el que, el mismo día que se anunciaba su denegación, la Universidad Autónoma del Perú se acercó a promocionar formas de traslado para los estudiantes a las afueras del local.

Por otro lado, existen expectativas sobre la denegación del licenciamiento a ciertas universidades con una gran población estudiantil, lo que ha motivado a que se especule también con el posible destino que podrían tener esos alumnos, considerando que, como se mencionó, ya se han empezado a mover piezas de algunas universidades en solitario o de consorcios que agrupan a algunas de ellas (Grupo Educa_d, Corporación César Vallejo, Laureate Perú, Corporación Usil, entre otros). En el caso de Fipes, ya se estaría manejando la idea de presentar un convenio a Minedu a fin de facilitar el traslado de alumnos brindando facilidades de convalidación y de financiamiento.

Al parecer, el proceso de licenciamiento no solo modificará el escenario en tanto algunas universidades dejarán de funcionar, sino también porque los brazos descentralizados de universidades que todavía podrían obtener la licencia desaparecerán de algunas localidades. Por otro lado, será interesante ver los mecanismos y alianzas que pondrán en marcha las universidades sobrevivientes para atraer a ese alumnado “huérfano”, ofreciéndole opciones de traslado según los montos que solían pagar.

 

Fuentes:

 

Antecedentes:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

Deja un comentario

1 comentarios

Flor| 23 noviembre, 2019,a las 4:13 pm

Por favor cuando SUNEDU licenciaria Alas Peruanas es una incertidumbre de cuántos jóvenes que están en la desesperacion por lo que gran número son de la Telesup