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12 Marzo, 2018

“Las oportunidades están ahí y hay que aprovecharlas”.

Brado Díaz tiene 18 años y vive en la comunidad de Villa Mercedes, en Santa María del Mar. Gracias a la Beca PUNKU, podrá estudiar Danza en la Facultad de Artes Escénicas de la PUCP.

Cuenta Brado que de niño le gustaba hacer ejercicios y fue eso lo que lo llevó a descubrir la danza. Un día, en su casa, escuchó una música que le llamó la atención. “Inconscientemente empecé a moverme alrededor de mi sala, a crear movimientos que no había experimentado antes”, recuerda. Era música clásica y, desde ese momento, quedó enganchado. Empezó a buscar clases de baile, aprendió un poco de danza contemporánea y algo más de danzas urbanas. Hoy su estilo favorito es una fusión de lo clásico con lo urbano.

Quizás sea esa temprana formación en distintos estilos lo que lo llevó a ocupar el primer lugar en la prueba de aptitud artística en su ingreso a la Especialidad de Danza de la Facultad de Artes Escénicas de la Universidad. Este semestre (2018-1), Brado es un cachimbo PUCP gracias a la Beca PUNKU, la cual cubre todos los gastos de seguir una carrera universitaria y está dirigida a jóvenes con talento de la comunidad de Villa Mercedes, una zona de escasos recursos en el distrito de Santa María del Mar.

Esta beca integral surge como parte de un convenio de colaboración entre la Universidad y la Municipalidad de Santa María del Mar y busca beneficiar a los vecinos y generar bienestar en las zonas del distrito que más lo necesitan. Como se sabe, PUNKU es el Parque Científico, Tecnológico y Social que la Universidad está implementando al sur de Lima. Uno de sus objetivos es contribuir al desarrollo socioeconómico de este distrito. Brado Díaz es uno de los tres jóvenes de Villa Mercedes que actualmente están estudiando gracias a la Beca PUNKU. Conozcamos su caso.

Nos has contado que te gustaba la danza desde chico. ¿En qué momento decidiste hacer de esta afición una carrera?

Cuando estaba en el colegio, nos llevaron a una universidad para ver una feria de carreras y ahí un grupo de baile hizo una activación. Este grupo salió a bailar e invitaron a seis voluntarios. Yo soy una persona muy tímida y no me animaba a ir. Ya habían salido los seis voluntarios y yo estaba aún sin decidirme. Y de pronto, mi cuerpo se empezó a parar y a caminar. Fue solo. Me puse entre los seis y empezamos a hacer estilos libres. Era un montón de gente y normalmente nunca me hubiera parado frente a tantas personas. En ese momento pensé: “Esto es para mí”.

¿Tenías pensado postular a la Católica?

Al principio, no. Tenía pensado formarme como bailarín en alguna escuela de Lima. Pero eso fue hasta que conocí la Beca PUNKU. Hicieron una charla informativa en un local comunal que está en mi distrito y fui. Ahí me dijeron que podía postular a Artes [Escénicas] y me fascinó la idea. Entonces empecé a estudiar bastante para postular. Prácticamente, me dediqué a los estudios.

¿Cómo te preparaste para ingresar?

El programa de becas me daba la oportunidad de estar en CEPREPUC para prepararme para el examen de admisión. Durante ese tiempo, dejé un poco de lado el aspecto artístico porque en lo académico no estaba muy bien y necesitaba enfocarme mucho en eso. Armé mis horarios, estudié un montón, me quedaba hasta tarde. Aun así, no pude obtener el ingreso directo y decidí postular a la Evaluación del Talento. Seguí estudiando y no me desmotivé porque tuve las palabras de amigos y familiares que me decían que tenía otra oportunidad y que siguiera adelante. Empecé a estudiar más. En el examen de admisión estaba nervioso, pero obtuve el puntaje para dar la prueba artística.

¿Cómo te sentiste al enterarte de que habías ingresado?

¡Ala! Fue una sensación súper fuerte. No me aguanté y empecé a llorar. Mi mamá estaba a mi costado y me dijo que todo mi esfuerzo había valido la pena. Me sentí gratificado por todo mi esfuerzo.

Luego vino una prueba más…

Sí, la de aptitud artística. Esa la sentí más mía. Pensé que podía hacerlo porque me había preparado por mucho tiempo. Me concentré en armar la coreografía que me habían pedido para lograr un buen puntaje.

¿En qué consistía esta prueba?

Se dividió en dos días. Un día era la prueba corporal; ahí evaluaron nuestros movimientos al representar los elementos, como fuego, agua, tierra… Luego vino una prueba creativa: presentar una coreografía a partir de textos o una imagen que tú elegías. Yo elegí un cuadro de Salvador Dalí, “La persistencia de la memoria”. Me concentré en esa imagen para crear una coreografía: pensé en el desierto y el tiempo. Cuando la presenté yo estaba nervioso porque eran cinco jurados. Pusieron la música que había elegido y empecé a interpretarla. Creo que me salió bien porque logré un buen puntaje. Obtuve el primer lugar de mérito.

Ahora que eres cachimbo, ¿cómo te sientes?

Me sentí feliz cuando vi que había sido admitido. Estoy emocionado por empezar las clases. Creo que va a ser exigente, pero voy a dar todo de mí porque me gusta esta carrera, quiero ejercerla y quiero ser bueno en ello.

¿Qué le dirías a otros chicos de Villa María acerca de esta beca?

Les diría que no tengan miedo de aventarse y tomar la oportunidad. Las oportunidades están ahí y hay que aprovecharlas.

Para más información sobre la Beca PUNKU, visita: http://www.pucp.edu.pe/beca/punku/