Jueves 29 de noviembre del 2018

¿Tendremos prueba única de ingreso a las universidades?

Beneficios y desventajas de implementar la prueba única para el acceso a la universidad.

Imagine una prueba nacional o única a la salida de la secundaria que habilite para acceder a la educación superior, postular a un crédito de largo plazo o a una beca si lo requiere. En este artículo, veremos el tema de estas evaluaciones.

La prueba única al culminar la secundaria se realiza en muchos países. La obligatoriedad de su aplicación y la manera en la que se usa varía, pues algunos la aplican para certificar la secundaria, otros como mecanismo de selección para el ingreso a la educación superior y hay quienes buscan que cumpla las dos finalidades otorgando un peso a los resultados que los estudiantes obtienen en la secundaria.

Pruebas al final de la secundaria se aplican en Alemania, Francia, Reino Unido y China. Entre los países con una prueba única de acceso a la educación superior, están Costa Rica, España y México. Otros combinan la evaluación que se toma al finalizar la secundaria con las pruebas para el ingreso a la educación superior como EE.UU., Suecia y Australia, también hay los que otorgan el certificado de secundaria y aplican pruebas no estandarizadas como el caso de Italia y Japón.

En la región, Colombia y Chile son los mejores referentes de aplicación de pruebas estandarizadas de selección para el ingreso a educación superior con sus pruebas Saber 11 y PSU; en Brasil, tienen dos pruebas nacionales: el Exame Nacional do Ensino Médio (ENEM) y el Vestibular, ambas habilitan para la educación superior; Ecuador aplica el ENES, etc. La excepción en los países sudamericanos son Argentina y Uruguay, donde el ingreso es automático solo con inscripción, y Perú, donde no hay ni una ni otra.

En el Perú, cada institución establece sus requisitos de ingreso y admisión. En algunos casos, las pruebas son exigentes y se dan en contextos de alta selectividad, como ocurre en el caso de las mejores universidades públicas. Las privadas más importantes toman pruebas estandarizadas buscando asegurar que sus estudiantes tengan competencias básicas para enfrentar con éxito su formación superior. Hay también universidades que admiten estudiantes únicamente por mantener una tasa de ganancia. De otro lado, no tenemos instrumentos que nos permitan saber qué competencias tienen los egresados de la secundaria, o al ingresar a la educación superior.

Una prueba nacional estandarizada entre la básica y la superior permitiría al Minedu elaborar políticas adecuadas para mejorar la formación en la secundaria; a las instituciones de educación superior, prepararse para implementar procedimientos de compensación y acompañamiento para quienes lo necesiten; y a los estudiantes, tener una mejor idea de sus fortalezas y debilidades a la hora de elegir su carrera de pregrado.

La falta de una prueba nacional perjudica a los postulantes que se someten a evaluaciones no relacionadas con lo aprendido en la secundaria, lo que los obliga a memorizar gran cantidad de información que luego perderán. Todo esto significa, además de estrés, un costo que no todos pueden pagar en academias preuniversitarias, profesores particulares y en el pago de derechos de admisión en todas las universidades a las que se presentan. Con una prueba única, no se tendría que pagar repetidamente y podrían existir otras opciones, por ejemplo, que el Estado asuma el costo de la prueba o que el estudiante haga el pago por única vez o asuma solo el examen especializado de cada universidad entre otras posibles soluciones.

El programa Beca 18 ha tomado en los últimos años pruebas previas y posteriores a las que toma cada universidad como condición para otorgar una beca, teniendo en cuenta las competencias adquiridas en la secundaria y las necesarias para aumentar su probabilidad de éxito en la educación superior. La experiencia muestra que, dada la diversidad de pruebas en cada universidad, resulta más conveniente tomar una anterior, tal cual como Pronabec aplicará este año (ver nota previa), en la que participarán cerca de 80 mil jóvenes que reúnen los requisitos formales para acceder a una beca del Estado peruano para estudiar una carrera de ciencias o de letras. Es importante anotar que, si bien esta estrategia permite una mejor selección de los becarios, deja de lado a los jóvenes de zonas rurales o que provienen de secundarias de mala calidad.

Todo parece indicar que más tarde o más temprano tendremos una prueba nacional y, cuando esto ocurra, el problema no serán necesariamente las academias que siempre tendrán a quien preparar para una o más evaluaciones, el asunto será quién tendrá la capacidad de realizarla con la calidad e independencia necesaria. En nuestro país, por ejemplo, la Universidad de San Marcos ya ha realizado un simulacro de examen nacional poniendo a prueba su sistema, la PUCP, por su parte, ha contribuido con Pronabec en varias evaluaciones y, recientemente, la Universidad del Pacífico realizó una consultoría sobre este tema. Probablemente, además de la prueba única, las universidades pedirán también hacer evaluaciones complementarias tanto en razón de discriminar de mejor manera por carrera o especialidad, como por lo que representa como ingreso económico.

Finalmente, no se conocen las razones por las que el gobierno ha desestimado la posibilidad de hacer una prueba única. Este tema viene proponiéndose desde los 90 cuando, en discusión sobre el proyecto de bachillerato, se realizó un estudio para implantar una prueba nacional en el Perú; la idea apareció nuevamente en el periodo de Humala, en el que se hizo una prueba piloto. Con la ministra Martens, se retomó el tema y se contrató una consultoría, cuyos resultados volvieron a encarpetarse desde la gestión del exministro Vexler.

Para concluir, hay que advertir que una prueba de este tipo es importante para generar mejores políticas, pero no es suficiente para mejorar la calidad de la formación, para ello deberemos contar con un sistema de seguimiento de egresados para establecer el valor agregado de la formación universitaria.

 

Fuentes:

 

Antecedentes:

 

Documentos:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

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2 comentarios

Rosario Sanjines| 5 diciembre, 2018,a las 2:56 am

La Prueba Única, es una buena alternativa, pero con diferente valoracion, no solo en cuanto a ciencias o letras, sino tomando en cuenta otros items, por la cantidad y/o variedad de carreras que las universidades ofrecen en la actualidad.
Es muy importante, la orientación vocacional, previa a elegir una carrera.

Luis Dávila Vargas| 5 diciembre, 2018,a las 3:26 am

Creo como todo proyecto tiene sus ventajas y desventajas, tenemos que medir cuál es lo más beneficioso para los jóvenes de secundaria, por ejemplo en educación secundaria la enseñanza en historia en la Amazonía, es más de lo que pasó en el norte, centro y sur del Perú. Querer centralizar un solo examen está muy bien, pero todos sabemos en el Perú que todos dudan en algo, quién sería el ente encargado de realizar el examen… Cómo sería el examen, quién asumiera ese reto, los temas del examen, debería ir coordinando con la educación secundaria…