Jueves 08 de noviembre del 2018

Tendiendo puentes entre la universidad y las empresas en España

Empleabilidad y maestrías ad hoc en sintonía con las empresas.

En una edición anterior de Novedades Académicas, recalcábamos la importancia de lograr un adecuado balance entre la demanda del mercado laboral y la oferta de profesionales universitarios, haciendo especial hincapié en la importancia del cumplimento de objetivos y aportes académicos para lograr el desarrollo local y global, que no necesariamente tendrían que corresponder con todas las necesidades de las empresas.

Sin embargo, según refiere El País, para el caso español existiría más bien un abismo entre las universidades y las empresas privadas o públicas que requieren los servicios de profesionales. Esto, debido a que existen dificultades por parte de los egresados universitarios para poder adaptarse al mercado laboral, lo que se refleja en un nivel de empleabilidad bajo. En la publicación, también se indica que son los egresados más jóvenes quienes afrontan más adversidades en el esfuerzo de posicionarse en un puesto de trabajo y que, además, se perciben como poco preparados para poner en práctica los conocimientos teóricos aprendidos. A pesar de que el Plan Bolonia buscó establecer un hito refundacional del sistema universitario español, poco se hizo por ejecutar metodologías educativas modernas que permitieran desarrollar ciertas habilidades prácticas en los estudiantes (ver nota previa).

Así, la desconexión entre egresados universitarios y empresas da lugar a que se busquen alternativas formativas acordes al mercado laboral a nivel de posgrado. Ello se evidencia en una mayor demanda y oferta de másteres especializados y diseñados según el patrón de innovación tecnológica y científica. Algunos de estos programas, incluso, son diseñados y ejecutados en coordinación y colaboración con algunas empresas, bajo el razonamiento de que este trabajo en conjunto permite asegurar en mayor grado el logro de los objetivos formativos, de acuerdo a los requerimientos del mercado de trabajo, y asegura un uso más eficiente de los recursos, tanto de parte de los estudiantes como de la universidad que ofrece el programa.

Este tipo de colaboración no solo permite conectar ambos mundos (formativo y laboral) a un nivel de posgrado, sino que también da algunas muestras de cuáles deberían ser los rumbos que deberían tomar los planes de estudio y la formación de habilidades y competencias a nivel de pregrado.

 

Rentabilidad de la educación en pregrado y posgrado

Estos programas másteres ad hoc, se señala, también, deberían tener énfasis en avances digitales y buscar estar a la vanguardia de la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías. No obstante, de ser así, surge una preocupación: considerando el acelerado y vertiginoso cambio tecnológico en la actualidad, también los cursos tendrían que cambiar al mismo compás para mantener las condiciones favorables de inserción laboral. Entonces, ¿están preparadas las universidades para impulsar la actualización curricular de sus especialidades en paralelo a los avances tecnológicos? ¿Es esta una persecución en la que deberían participar? Y en caso de no poder sostener el ritmo, ¿pierde la empresa, la universidad o los estudiantes?

Al respecto, según Pablo Fajardo, director del Máster en Ingeniería Aeronáutica desarrollado en colaboración con Airbus, el grado de especialización ofrecido permite a los egresados laborar en muchas empresas del sector y no únicamente en la firma con la que trabaja en colaboración, por lo que es evidente que es una formación acorde al mercado y que no se ajusta exclusivamente a la necesidad de una empresa en particular, sino a muchas y con posibilidad de que aumenten a futuro. Asimismo, una especialización extrema tampoco sería favorable para las empresas involucradas, dado que si existe algún tipo de innovación tecnológica en su interior, tendría que invertir en la actualización de los conocimientos técnicos y prácticos de sus empleados, por tanto, no sería rentable ni eficiente a nivel económico. Cierta adaptabilidad es también deseable para las propias empresas.

 

La pobreza no discrimina

Precisamente, del lado económico, es en donde hay mayor flaqueza en los egresados. Otra publicación de El País refiere que hay un gran número (1 millón) de egresados en riesgo de pobreza, cantidad que sobrepasa la cifra del 2008 por alrededor de 320 mil profesionales. Estos indicadores corresponden a un informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES), en el que se acumulan cifras de la última década y se analiza la condición y características de ciudadanos pobres o en riesgo de serlo, en donde se evidencia el bajo retorno económico que la inversión en educación supone también para el caso español (ver nota previa). El informe, además, hace hincapié en que si bien se ha mejorado levemente respecto de los años anteriores, los efectos de la crisis del 2009 aún persisten en el mercado laboral, en donde existe un alto grado de incertidumbre y precariedad para los trabajadores con o sin grado universitario.

Estas disyuntivas y conflictos en el sistema universitario español permiten comprender que estos no son ajenos a los cuestionamientos a nivel mundial con respecto al rol de las universidades en la sociedad y sobre la relación que deberían tener con las empresas; asuntos de interés que, al parecer, generan más preguntas que respuestas en todos los países, sin excepción.

 

Fuentes:

 

Antecedentes:

 

Documentos:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

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