Jueves 04 de julio del 2019

Nuevos tiempos, nuevos rectores

Breve reflexión en torno a las habilidades, competencias y fortalezas que un rector debe tener bajo este nuevo paradigma de educación superior.

En ediciones anteriores de este boletín, hemos compartido una serie de notas en torno a las expectativas del rector(a) y la gobernanza de la universidad bajo las tendencias actuales en educación superior. Por ejemplo, la gobernanza actual de la universidad debe tener una clara vinculación con el sector privado, el público y el mercado laboral, no solo enfocada a relaciones con empresas y organizaciones sociales, sino al seguimiento de sus egresados en las mismas, mientras que, en el lado oscuro de la luna, hemos destacado también cómo casos de corrupción y/o problemas de otra índole llevan a la renuncia del rector(a) y su equipo. A continuación, un breve aporte y reflexión sobre las competencias de un rector en los tiempos actuales.

 

Tiempos cambiantes, nuevos indicadores

Como apunta el Inside Higher Education en una columna de opinión, la educación superior a nivel internacional ha entrado en una fase que podríamos calificar de “turbulenta” en tanto los cambios políticos y culturales, como tecnológicos, son drásticos o proponen un nuevo paradigma; y el carácter drástico de estos cambios es producto de la velocidad de la creación y circulación de información. De esta manera, dicha columna apunta a que los cambios, y los posibles “escándalos” que se deriven de estos, se ven amplificados y pueden desestabilizar hasta a la más grande y económicamente potente institución universitaria.

Al mismo momento, las universidades, si bien categorizarlas como un negocio es reduccionista y hasta un error administrativo, no están exentas de las demandas financieras actuales: asequibilidad, control de calidad, expectativas del cliente (estudiante), crecimiento y rentabilidad, y la estandarización y mejora de la competencia. Estos son algunos de los indicadores y puntos a tomar en cuenta por todo equipo administrativo. “No es lo mismo manejar un acorazado que una chalupa”. Incluso, es preciso tomar en cuenta que hoy en día hay más involucrados a los cuales satisfacer: estudiantes, las distintas facultades y departamentos, padres de familia, políticos, la sociedad en general, el profesorado, el cuerpo administrativo, los donantes, algún otro grupo ligado a la universidad, etc.

Por otro lado, en esta otra nota, la cual recoge un conjunto de opiniones y entrevistas a rectores de EE.UU., Jay A. Gershen, presidente de Northeast Ohio Medical University en Rootstown por casi nueve años y medio, comenta que la gobernanza actual debe estar cada vez más enfocada a lo externo. Además, considera que el rector debe tener un rol más participante y activo en la comunidad empresarial local, compartir información sobre los egresados, investigación y desarrollo económico es fundamental; caso contrario, si se sigue asumiendo que las empresas conocen qué es lo que se viene haciendo en la institución (como si estuviesen pendientes de la misma), se caería en un grave error. El prestigio se mantiene y se fortalece estrechando y actualizando vínculos. Por último, aunque basado en el caso estadounidense, según el reporte 2016 American College President Study, el 65% de los college president declararon que la gestión del presupuesto y el cómo conseguir financiamiento eran las áreas a las cuales más tiempo le dedicaron durante su gestión.

Como palabras finales, cabe (y urge repensar) la pregunta sobre cuáles son las competencias que un rector de una universidad peruana debe de tener, no solo en el marco de la reforma universitaria y las condiciones materiales y educativas actuales del sistema, sino, además, en relación con la sociedad civil y los vaivenes políticos en los que los mismos rectores se ven involucrados.

 

Fuentes:

 

Antecedentes:

 

Documentos:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

Deja un comentario