Jueves 14 de junio del 2018

Nuevas reglas de juego para la universidad en la India

Las principales entidades encargadas de la educación superior plantean una prioridad agresiva en la empleabilidad.

Según el Banco Mundial, la matrícula universitaria en la India creció de 10.7% a 27% en la población de edad universitaria entre el 2005 y 2016. Pero no son, necesariamente, buenas noticias: la investigación sobre los niños del milenio encuentra (durante el 2013-2014) brechas en educación superior por género, casta y clase, significativas y más marcadas en la India, que en el caso peruano y vietnamita (países con similares indicadores económicos). Además, según el último censo (2011), el ratio de analfabetismo en adultos fue de 26%; mientras que el porcentaje de graduados de educación superior es alarmantemente bajo (8.15%). Por otro lado, el nivel de empleabilidad al que conduce la oferta superior existente ha sido severamente cuestionado. (Ver 1 y 2). Con India produciendo el 11% de los graduados universitarios en 2010 entre los miembros de OCDE y G20, y con perspectiva de sobrepasar a Estados Unidos para el 2020, vale la pena explorar las reformas planteadas para su sistema de educación superior.

Se predice que para el año 2025, la India tendrá la mayor cantidad de población en edad universitaria (18-22 años) del mundo. Con alrededor de 52 mil instituciones de educación superior en el 2016 (registradas en el Ministerio de Desarrollo de Recursos Humanos), aunque sin información institucional sobre la cantidad o la situación exacta de la gran mayoría, y con un complicado panorama regulatorio de la educación superior (las universidades son reguladas por distintos entes institucionales según sus especialidades), su escenario educativo es crítico. Siguiendo el modelo británico, el principal regulador es la University Grant Comission (UGC) con responsabilidades sobre la provisión de fondos y la coordinación, determinación y mantenimiento de estándares en la educación superior. Regula así, a las 850 universidades y 12,246 colleges de formación más académica (arts & sciences focus). Por otro lado, el All India Council for Technical Education (AICTE), se ocupa básicamente de las instituciones de Ingeniería y Administración (10,400 instituciones). Especial atención se otorga a los Indian Institute of Technology (IIT), las instituciones mejor rankeadas internacionalmente del país. Además, existen concejos reguladores para las instituciones de leyes, medicina, arquitectura, etc.

Ahora bien, la reforma planteada tiene dos niveles. En primer lugar, se están planteando objetivos de calidad del servicio educativo, a mediano plazo, desde la UGC y AICTE . La UGC plantea mayor empleabilidad como su prioridad: se busca que más del 50% de estudiantes graduados se encuentre trabajando o en educación posterior y generar más conexión entre los estudiantes y la sociedad/industria durante su tiempo de estudio (toda institución deberá “adoptar” 5 aldeas (villages) para intercambiar información y ayudar en su desarrollo); asimismo, se busca entrenarlos en habilidad suaves y profesionales esenciales. Por otro lado, se busca disminuir el déficit de profesores (que no exceda 10%); y mejorar su capacitación continua. Finalmente, demandan que todas las instituciones se acrediten institucionalmente con un mínimo puntaje para el 2022. La AICTE desde el año pasado sostiene también la prioridad en la empleabilidad y en la capacitación de profesores/autoridades. Plantea un programa de pasantías y cursos propedéuticos para los alumnos; cambios anuales en el currículo, la creación de comités de consulta con la industria y un giro conceptual de los exámenes hacia la evaluación no memorística.

El segundo nivel implica un rediseño del sistema. Así, se diseña una alternativa para fusionar UGC y AICTE en un solo ente tentativamente llamado Higher Education Empowerment Regulation Agency (HEERA). La propuesta elimina las superposiciones de jurisdicción de cada uno e incluye el control de daños de una reputación de sobrerregulación y acoso asociada al UGC. El debate sobre la autonomía resulta clave. Según el Banco Mundial, una causa estructural de la falta de empleabilidad profesional en la India es la insuficiente autonomía universitaria sobre metas, prioridades, sílabos e investigación que impide el equipamiento de estudiantes con las habilidades necesarias en mercados laborales eternamente cambiantes. Existe evidencia empírica sobre la mejor calidad de la enseñanza en universidades autónomas; sin embargo, la vía autónoma ha sido problematizada también a partir de sus consecuencias económicas ya que implica perder el apoyo económico del gobierno.

La creación del HEERA es actualmente un evento difuso. En el último mes, se ha anunciado su resurrección y su entierro con semanas de diferencia, lo cual ha generado señales de alarma sobre el poder con el que seguirán contando los entes regulatorios tradicionales. La UGC recientemente ha adoptado ciertas reformas orientadas a una mayor flexibilidad, como permitir la educación online para disciplinas no técnicas. Sin embargo, históricamente se han encontrado deficiencias en su gestión, en particular en áreas de formación técnica y profesional; aprendizaje abierto/online y capacitación docente. Esto en su momento llevó a la creación de reguladores tales como el AICTE, la National Council for Teacher Education y el Distance Education Council. Aun así, la experiencia no ha mejorado para el panorama general, la India es demasiado grande y plural para que algún regulador la gestione si no se simplifican las reglas y se desarrolla capacidad institucional para altos desempeños. Se requiere un seguimiento cercano sobre el destino de esta gigante potencia, el futuro de su enorme juventud y su acceso a la educación superior para entender cuál será el rol de la India y su bono demográfico en el desarrollo económico asiático.

 

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