Jueves 29 de agosto del 2019

Noticias de otros mundos que hablan de nosotros

Comentamos tres noticias sobre India, EE.UU. y Brasil.

Echar un vistazo a las páginas de algunas revistas on-line especializadas en educación superior nos muestra cómo a pesar de tratar temas que pertenecen a realidades muy diversas como la India, Brasil o los Estados Unidos, estos temas son parte de un debate sobre el futuro de las universidades en el que nuestras propias instituciones también están inmersas. El caso de la India muestra los problemas de apostar por un paquete de universidades de excelencia como estrategia para asegurar la formación de una élite científica de un país de 1,300 millones de personas. Brasil muestra los problemas de un giro de 180 grados en la política de educación superior, mientras que los Estados Unidos, uno de los países más ricos del mundo, discute cómo gastar menos y lograr mejores resultados en sus universidades para enfrentar también una política mezquina en recursos públicos.

 

La India quiere tocar el cielo de las universidades de clase mundial

La India viene informando desde hace unos años de su intención de crear universidades de clase mundial. Se han creado comités, hecho informes, calculado presupuestos y, finalmente, se descartó la idea de crear universidades desde cero y se optó por elegir hasta 20 instituciones de educación superior para desempeñar la tarea. El año pasado se eligieron seis universidades y los encargados de la selección dijeron que no había más instituciones que cumpliesen con los requisitos mínimos para entrar en el programa. Una nueva comisión este año se encargó de elegir a las 14 adicionales para cumplir con la promesa gubernamental, con el inevitable desencanto de sus críticos que han señalado la iniciativa como caótica.

Entre las universidades seleccionadas, están algunas estatales que solo entrarán en el programa si sus respectivos gobiernos deciden destinar fondos para ellas. No obstante, Alan Ruby, investigador principal de la Alianza para la Educación Superior y la Democracia (Penn AHEAD), que asesoró al gobierno indio en esta iniciativa, dijo que era razonable exigir que los gobiernos estatales participen en el financiamiento porque la constitución del país hace de la educación una responsabilidad compartida, y si se quiere participar en las decisiones políticas deben poner de su parte. En otros casos, se han incluido instituciones privadas, lo que de acuerdo con el profesor Apoorvanand de la Universidad de Nueva Delhi se trata de “empresas familiares” donde “los académicos no son los que toman las decisiones”, lo que, según él, plantea la discusión sobre cómo se “califican a las instituciones de excelencia” y a quiénes van a beneficiar.

 

Más eficiencia ¿cuál es límite?

Las universidades de los EE.UU. son instituciones que demandan recursos de manera creciente, y este no es un fenómeno nuevo si se toman en cuenta los debates que desde hace más de un siglo apuntan a exigir una mayor eficiencia en el manejo de estas instituciones. El tema es complejo y ha tomado fuerza con las crecientes restricciones en este ámbito y las universidades han comenzado a tomar medidas. La Academic Benchmarking Consortium (ABC Insights), una consultora que ofrece organizar la información y realizar un análisis comparado con otras instituciones respecto de los gastos de una universidad por 25 mil a 75 mil dólares (según el tamaño de la universidad), señala que es erróneo pensar que siempre un mayor gasto por persona es un indicador positivo. De otro lado, el US News and World Report, accediendo a la creciente masa de datos disponibles, ha elaborado un ranquin de eficiencia.

Ciertamente, las universidades no suelen vanagloriarse de gastar menos por estudiante, pero tomar medidas al respecto ayuda a tener los recursos suficientes para brindar un mejor servicio e incluso gastar en algunas áreas consideradas prioritarias más que sus pares. Tampoco, se trata de cambiar profesores a tiempo completo por docentes a tiempo parcial, hay que ver cómo esto afecta los aprendizajes de los estudiantes. En el caso de otra universidad, se consideró como indicador la tasa de graduación y de éxito laboral o académico de sus egresados.

Para ABC Insights, hay que concentrarse en lo administrativo, y ahí las ineficiencias se concentran en la asignación de recursos redundantes, debido a la descentralización del presupuesto; la presencia de culturas que no toman decisiones basadas en evidencias y ven los cambios como únicos, sin considerar que forman parte de un sistema de mejora continua; y la capacidad para contratar personal para tareas eventuales que se vuelven permanentes. La universidad de Miami con 17 mil alumnos tiene menos de 400 administrativos. Además, hay aspectos en el manejo del campus y los servicios que se pueden optimizar.

En otras universidades, han enfrentado el tema reduciendo la tasa de desaprobados y deserción interviniendo en los programas de los cursos haciendo uso de estrategias metodológicas.

Todos estos cambios en torno de una mayor eficiencia crean en un comienzo enfrentamientos entre docentes y administrativos, así como entre las autoridades, decanos y jefes de departamento, pero una buena gestión se caracteriza por reducir el tiempo de los conflictos al mismo tiempo que maximizar el impacto de buenos resultados.

 

Future-se, el programa de Bolsonaro para las universidades brasileras.

En este boletín, ya mencionamos los problemas que enfrentan las universidades públicas de Brasil frente a la perspectiva de una drástica reducción de sus presupuestos en los años siguientes, así como un cambio en el papel que estas instituciones tienen en la sociedad brasileña. Según Future-se, la nueva política se centra en gestión, gobernanza y emprendimiento, investigación e innovación, e internacionalización.

El primer eje se concentra en la autonomía financiera, concebida de un lado como reducción del presupuesto público para salarios del personal docente y no docente, y del otro promover asociaciones con entidades públicas y privadas que reciben recursos públicos para brindarles servicios que permitan incrementar los recursos de las diferentes unidades académicas; así como generar condiciones para incrementar los fondos propios a través de concesiones, adquisición de bienes raíces, crear fondos de inversión, etc.

El segundo eje es la investigación y la innovación, se centra en la instalación de centros de investigación e innovación y parques tecnológicos que garanticen un entorno empresarial prometedor para crear y consolidar startup’s basadas en tecnología, acercar las instituciones universitarias a las empresas para facilitar el acceso a los recursos privados, y premiar los proyectos más innovadores.

El tercero consiste en estimular la movilidad de estudiantes y profesores en el campo de la investigación aplicada a través de la validación de títulos extranjeros de universidades de “alto rendimiento”. También, se busca facilitar el acceso y la promoción del aprendizaje a distancia, establecer asociaciones con instituciones privadas para promover publicaciones internacionales en revistas y proporcionar becas para la movilidad internacional de estudiantes brasileños con alto rendimiento académico y deportivo.

Hasta ahora, las universidades públicas han mostrado su rechazo a la estrategia propuesta por el Gobierno. Para ellos, el papel de sus instituciones se relaciona con la necesidad de enfrentar los problemas y elaborar propuestas frente a la desigualdad, pobreza y ciertamente de promover desarrollo científico e innovaciones, y no limitarse a ponerse al servicio de otras instituciones subsidiarias de intereses gubernamentales.

 

Fuentes:

 

Antecedente:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

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1 comentarios

Marina Estrada Pérez| 15 septiembre, 2019,a las 1:56 pm

El artículo resumido publicado me parece de suma importancia, por cuanto se tiene en cuenta tres experiencias que no buscan sino mejorar el desarrollo de sus países a través de la educación, la investigación y claro la innovación. Ojalá en nuestro país pensaran un poquito más en mejorar la educación, lo necesitamos tanto..
si no pensamos en eso seguiremos condenados al atraso