Miércoles 28 de marzo del 2018

Macron y las reformas de educación superior en Francia

¿Volverá un sistema elitista?

Parte de la campaña política del presidente francés, Emmanuel Macron, se centró en impulsar una serie de reformas en la educación superior que permitieran recuperar la excelencia del otrora prestigioso sistema universitario francés. Nada demasiado nuevo: impulsar la investigación científica en ciencia y tecnología y medioambiente; y captar investigadores de todas partes del globo –recuérdese la campaña Make Our Planet Great Again ante la salida del acuerdo de París por parte de EE.UU. o la promesa de captar el doble de estudiantes de la India, por lo general, dedicados a innovación tecnológica. A pesar de lo prometido, los rankings internacionales siguen declarando que el sistema universitario francés se deteriora más rápido que cualquier otro sistema universitario europeo.

 

QS y la caída francesa

Según el ranking QS World University Ranking by Subject 2018, sobre el cual Novedades Acádémicas ya publicó una cobertura, las universidades francesas figuran 278 veces en los 48 rubros,; sin embargo, solo en 44 oportunidades han mejorado en algún puesto, lo que representa un 15.8%, mientras que acumulan 59 caídas, 21.2%. Según University World News, este porcentaje de mejora es inferior al de Alemania, Italia, Bélgica, Irlanda, Austria, Holanda, entre otros países. No obstante, no todo son malas noticias para el sistema francés; la Universidad Paris 1 Panthéon-Sorbonne reúne el mayor número de mejores puestos, cuenta con seis disciplinas entre las 50 mejores del mundo de su área: Arqueología (23), Filosofía (26), Derecho (30), Historia Clásica y Antigua (38), Historia (40) y Geografía 43); como también cuenta con INSEAD, la cual ha sido clasificada como la segunda mejor institución de formación de ejecutivos en el área estudios de negocios y gestión. Sin embargo, ninguna de estas áreas, de humanidades, y de ciencias sociales y negocios, forman parte de aquella promesa electoral de crear nuevos centros para la investigación científica avanzada, en ciencia y tecnología, con aplicaciones al medioambiente. Aunque los egresados del sistema francés siguen siendo calificados como excelentes, el impacto y número de sus investigaciones cae a la par del crecimiento de otros polos: por ejemplo, Asia (ver notas, A y B).

Resulta curioso que los investigadores y las universidades francesas declaren que el problema principal del declive sea la falta de recursos, si consideramos que reportes previos indicaban que, en el 2014, el gasto interno para la promoción de la investigación alcanzó los 47.9 millones de euros (2.24% del PBI). Crecimiento logrado con aporte sustantivo de la empresa que llegó a financiar el 62% de los trabajos en ese mismo año (ver nota C). ¿Qué está pasando con Francia?

 

Pugnas y disputas por reformas de acceso

En el mes de febrero del presente año, el parlamento francés aprobó un conjunto de reformas universitarias, entre las que lo más cuestionado, está en una disposición que restringe el acceso al establecer que los cupos de ingreso a la universidad dependerán de la empleabilidad en el contexto francés; la cual, sin embargo, termina favoreciendo a estudiantes no tradicionales, especialmente, adultos. La medida resulta poco europea, por decir lo menos. Y el rechazo por parte de los gremios estudiantiles y la oposición de izquierda, no tardó en llegar. Argumentan que las reformas van en contra de principios constitucionales básicos como igualdad de acceso a la educación, entre otros. Sin embargo, a pesar de las amenazas de movilización estudiantil -que no lograron concretarse-, los diputados rechazaron una moción presentada por la oposición. En vísperas de los 50 años del utópico mayo del 68, los gestores del sistema universitario francés no parecen temer un rebrote del movimiento estudiantil; a pesar de que la universidad, ¡ay! retorna sobre los problemas de antaño.

 

Fuentes:

 

Antecedentes:

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