Jueves 05 de setiembre del 2019

Limpiando el camino para la educación técnica

¿Cómo impulsar la alternativa “natural” de la educación universitaria? Recomendaciones desde el estado actual de la educación técnica en Ecuador.

Repotenciar la alternativa natural a la vía tradicional universitaria se ha convertido en una de las prioridades para varios países latinoamericanos. Así lo señalan reportes enfocados en la región, siendo el presente una época marcada por el despertar de la educación técnica. ¿Por qué? Tres palabras claves: masificación, diversidad y demanda. Masificación, como el crecimiento exponencial de estudiantes egresados de secundaria (varios países han alcanzado cobertura universal a nivel básico) que buscan formación para encarar el mercado laboral y que exceden los espacios en universidades; diversidad, como rasgo principal de poblaciones con varios niveles respecto a las posibilidades de pago y formación previa; y demanda, como una necesidad mayor de profesionales para economías cada vez más desarrolladas.

Los países en América Latina han visto entonces la urgencia de posicionar a la educación técnica como el pilar que complementa el nivel universitario, no solo para cubrir las necesidades educativas, sino también para impulsar las economías. Así, los mismos informes (ver documentos 1 y 2) ofrecen algunas recomendaciones en general, como la puesta en marcha de iniciativas que acerquen la actividad empresarial con la formación técnica, la implementación y difusión masiva de plataformas informativas (orientación) -para potenciales estudiantes- que presenten las cualidades y alcance de la educación técnica, el uso especializado de información (datos) tanto del lado de los jóvenes y las habilidades que obtienen ahora como de las necesidades del sector productivo, y la generación de políticas educativas que prioricen calidad y descentralización, articulados en el sistema de educación superior, pero con parámetros y normativas diferenciadas. Un poco más abstracto, pero no menos importante, se sugiere superar a nivel social e institucional el estigma que tiene la educación técnica.

Además, otro informe reconoce la variedad de modelos que ofrecen educación técnica en la región, definidos por las tasas de egreso de secundaria. Mientras más alta la tasa de deserción en secundaria, la educación técnica tiene el encargo de reforzar los programas escolares, y a menor tasa de deserción, es común que se perfile más para el nivel terciario.

Otro documento explora la evolución de la educación técnica ecuatoriana, que por su recorrido y estado actual (consolidación con un marco de políticas diferenciadas), resulta una experiencia permite sacar muchas lecciones útiles a considerar por ejemplo en un país. En la base de la educación técnica ecuatoriana, se distinguen dos vías de provisión: i) bachillerato, que desde la aprobación de la Ley Orgánica de Educación Intercultural (LOEI) en el 2011 pasó a denominarse Bachillerato General Unificado (BGU), esto con la intención de equiparar los parámetros de formación a lo que antes denominaban “bachillerato técnico” (competencias para el trabajo) con el “bachillerato científico-humanista” (lo anterior, más una base para poder continuar luego con niveles superiores); y ii) educación superior no universitaria, definida por la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) del 2010 como “el desarrollo de las habilidades y destrezas que permitan al estudiante potenciar el saber hacer” y conformada por los institutos superiores técnicos, tecnológicos y pedagógicos, más los conservatorios de música y artes.

Con respecto al bachillerato, existe una evolución de más de 60 años, con un inicio simplemente determinada como formación post básica, que habilita para el trabajo, para pasar a una división en tres posibles bachilleratos en los años 90s (ciencias, técnico y artes). El técnico era la vía rápida en la formación de competencias profesionales. Luego, al iniciar la década pasada, se buscó reforzar la efectividad con un primer intento de alinear su oferta con los requerimientos del sector productivo. La Constitución del 2008 establece el derecho a la educación obligatoria, incluso hasta el bachillerato.

Según el informe, la educación técnica en Ecuador, a pesar de acumular una existencia de varias décadas, no ha conseguido relevancia en la discusión de políticas públicas. Esto ha provocado que esta línea de formación no cuente con apartados específicos -precisos- para su óptimo desarrollo, además de una carencia de indicadores sobre los logros académicos e inclusión laboral de sus estudiantes, o sobre la infraestructura de sus sedes o la calidad de sus profesores.

Se señala que recién en el gobierno actual se está buscando darle protagonismo -como impulso al sector productivo- y el documento incluye algunas recomendaciones que de manera general observan una necesidad de flexibilizar y articular ciertas normativas: i) gestión de currículos, considerando dinámica propia de la educación técnica; ii) coincidencia geográfica (necesidad de estudiantes – unidades educativas); iii) oferta educativa que permita transitar hacia otras alternativas formativas; y iv) evaluación y acreditación que incorpore criterios diferenciadores para la educación técnica.

Con respecto a la educación superior no universitaria, se subraya la problemática de la inequidad territorial en cuanto a la oferta, por lo que se sugiere poner énfasis en la ubicación de nuevas sedes o en la mejora de las actuales, previo estudio de necesidad. Por lo pronto, el actual gobierno inició en el 2016 el “Proyecto de Reconversión de la Educación Técnica y Tecnológica Superior”, con lo que busca potenciar 40 institutos superiores en todo el país, de modo que su nivel de infraestructura y de calidad de enseñanza “esté alineada con los cambios en la matriz productiva y a la vocación de los territorios”. La combinación de teoría con aprendizaje práctico también se está trabajando desde los planes de estudio con participación de empresas privadas y públicas. Incluso, la creación de nuevos institutos se discute con el sector productivo.

En general, se busca potenciar el bachillerato técnico y la educación superior no universitaria para recuperar la capacidad de las universidades de impartir formación técnica y tecnológica permitiendo la transferencia y egreso de estudiantes con el mismo nivel de formación entre uno y otro

En el Perú, la regulación de la educación técnica está a cargo de la nueva Ley de Institutos y Escuelas de Educación Superior, aprobada en el año 2016, y que precisamente apunta a varias de las recomendaciones mencionadas anteriormente, como por ejemplo la propuesta de crear el organismo Educatec, el cual se encargará de gestionar la red de escuelas tecnológicas en coordinación con los gobiernos e industrias regionales, y la propuesta de la formación dual. Sin embargo, como se ha mencionado en una publicación anterior, su implementación todavía no alcanza el ritmo deseado.

 

Documentos:

Fiszbein, Ariel y otros
2018      Educación técnica y formación profesional en América Latina y el Caribe. Desafíos y oportunidades. Banco de Desarrollo de América Latina. Consulta: 05/09/2019.
https://www.thedialogue.org/wp-content/uploads/2018/11/Educacion-Tecnica-y-Formacion-Profesional.pdf

 

Sevilla B., María Paola
2017      Panorama de la educación técnica profesional en América Latina y el Caribe. Santiago: Naciones Unidas. Consulta: 05/09/2019.
https://www.researchgate.net/publication/312577024_Panorama_de_la_educacion_tecnica_profesional_en_America_Latina_y_el_Caribe

 

Tomaselli, Andrés
2018      La educación técnica en el Ecuador. El perfil de sus usuarios y sus efectos en la inclusión laboral y productiva. Santiago: Naciones Unidas. Consulta: 05/09/2019.
https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/43219/1/S1701267_es.pdf

 

UNESCO
2018      La enseñanza y formación técnico profesional en América Latina y el Caribe. Una perspectiva regional hacia 2030. Santiago: UNESCO. Consulta: 05/09/2019.
https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000260709

 

Foto: Aptus. Propuestas educativas

 

Antecedentes:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

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