Jueves 11 de julio del 2019

La precarización del docente universitario…

… y la sindicalización del mismo. Breves apuntes sobre horas no reconocidas y otros problemas laborales.

Cuando reflexionamos acerca de la universidad, solemos pensar esta institución educativa como un espacio idóneo para la enseñanza y la investigación, con compromiso social, tanto en el ámbito regional como internacional; e independientemente de su tipo de gestión, solemos entender la universidad como un espacio inmerso en una burbuja del saber, ajeno a prácticas “mundanas” y problemas sociales. En principio, este es el ideal de universidad que se busca construir; sin embargo, la perspectiva crítica del sistema universitario nos recuerda que este mismo espacio del conocimiento no está exento de acoso, discriminación, prácticas predatorias, corrupción y problemas laborales, entre otros.

Sobre este último punto, aunque podríamos hacer un recuento histórico mucho más atrás en el tiempo, en los últimos años se ha empezado a discutir sobre los serios problemas laborales que aquejan al cuerpo docente, y de manera internacional en tanto la precarización que se denuncia no es específica de algunas instituciones o países, sino de todo el sistema. Entre las denuncias, se incluye la baja remuneración, la flexibilización de contratos, los despidos arbitrarios, ausencia de derechos laborales, el no ser reconocidos como trabajadores, la sobreexigencia laboral, irregularidades en el acceso a la carrera docente, la generalización del contrato a tiempo parcial, etc. ¿Son estos problemas consecuencia de la masificación? ¿De la hiperburocratización o del modelo neoliberal imperante en las universidades? ¿Producto de las relaciones de afinidad como dinámica de acceso laboral? ¿Una combinación de todas ellas? Sea cual sea la pregunta, y sea cual sea la respuesta, dos caras de la misma moneda que no son objetivo de esta breve nota, crecientemente el cuerpo docente en distintos sistemas universitarios ha optado por la sindicalización. Al respecto, hay quienes se preguntan si la sindicalización reciente puede ser entendida como consecuencia de la universidad en tanto espacio crucial al capital cognitivo ¿Es la universidad a esta modalidad del capital lo que la fábrica al modelo fordista? A continuación, comentamos la flexibilización de contratos, y otros problemas, en el Reino Unido y sus consecuencias para el cuerpo docente.

 

Precarización en el Reino Unido

Según un reporte del University and College Union (UCU), basado en entrevistas a 1,568 docentes a tiempo parcial (TPA), en promedio este tipo de docentes suele trabajar 14 horas y media por semana; sin embargo, en tanto su contrato no estipula preparación de clases, y otras actividades relacionadas a la tarea docente, se estima que efectivamente terminan trabajando 26 horas a la semana (solo en un trabajo), lo que significa que existe un total de 11 horas y media, o el 44.6% de su trabajo, sin remuneración alguna. Según el UCU, este desfase y no remuneración implica que el salario efectivo sea radicalmente más bajo de lo pactado, e incluso cerca al salario mínimo. Básicamente, si un docente trabaja por 10 horas y bajo un salario “x”, realmente termina trabajando el doble, 20 horas, y bajo la mitad de lo esperado.

Las consecuencias de este problema, como de la generalización de los contratos TPA, son, por ejemplo, que el 84.6% de los encuestados hayan considerado dejar el sector, debido a la inseguridad laboral como principal razón; o que cuatro de cada cinco encuestados considere que su tipo de contrato TPA les dificulte tener planes de familia a largo plazo (82.6%) y compromisos financieros (83.2%); y casi la mitad tiene como mínimo más de un trabajo para poder “llegar a fin de mes” (48.5%). En segundo lugar, otro tipo de consecuencias es que el 71% considera que su salud mental se ha visto afectada por el stress o su contrato TPA, mientras que un 43% ha visto su salud física mermada. Por último, el 80.9% respondió que sus proyectos de investigación, como su carrera en sí como investigador, se han visto truncados o seriamente dañados dado el tipo de contratos.

 

La sindicalización del Graduate Teaching Assitant (o el jefe de práctica)

Como hemos apuntado en esta nota previa y en este documento, los docentes no son los únicos que hoy buscan la unión para discutir y proponer soluciones a sus demandas, sino, también, los Graduate Teaching Assitants (GTA’s), o lo que conocemos en el contexto peruano como jefes de práctica, asistentes y/o ayudantes de cátedra, tutores y etc. En EE.UU., que data de una larga historia de sindicalización de GTA’s, al menos desde la segunda mitad del s. XX, hoy la visibilización de sus problemas es tanta que incluso el tema ha llegado a la administración de Trump. Por ejemplo, de las trece huelgas de docentes el año pasado, cuatro fueron específicamente de GTA’s.

El problema es el siguiente, sumado a los problemas de los docentes que hemos reseñado, lo GTA’s, que en su mayoría son doctorandos en EE.UU., no son considerados trabajadores por sus universidades, sino solo alumnos, lo que en principio genera un limbo laboral en el que la precarización se reproduce y/o aumenta, en tanto se trabaja “gratis”, sin derechos y a beneficio económico de la institución.

Al respecto, según esta nota de THE, la National Labor Relations Board, institución federal encargada de salvaguardar los derechos laborales, está buscando solucionar de una vez por todas esta controversia al prohibir los sindicatos de GTA’s bajo el argumento de que no son trabajadores, sino tan solo alumnos. En un sistema universitario con serios problemas de precarización y flexibilización laboral, de tomarse tal medida no solo se estaría yendo en contra de un grupo de universidades que ya ha reconocido a los GTA’S como trabajadores, sino, en principio, se estaría precarizando aún más el trabajo de los primeros peldaños de la carrera docente, peldaños fundamentales para el recambio generacional de quienes sustentan dicho sistema.

 

Palabras finales

Para concluir, cabe considerar que tales demandas y denuncias no son propias de ciertos sistemas y/o ajenas al contexto peruano, por lo que tarde o temprano los sindicatos y las universidades deberán dialogar en pos de proponer soluciones de acorde a nuestro contexto o, incluso, es posible que la ola de la sindicalización docente irrumpa el escenario sobre todo de las universidades privadas, en tanto la mayoría de las públicas cuentan ya con sindicatos establecidos. Dos datos finales: la Ley Universitaria no considera al ayudante de cátedra, jefe de práctica y otras formas análogas de colaboración docente, como un trabajador y los contratos TPA empiezan a ser la norma entre las universidades.

 

Fuentes:

 

Antecedente:

 

Documentos:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

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