Jueves 23 de agosto del 2018

¿Qué haremos cuando termine el licenciamiento?

Avances y nuevos retos para las universidades en la segunda parte del año.

Iniciamos las publicaciones en este segundo semestre de 2018 en medio de un contexto de crisis  institucional tras el descubrimiento de una red de corrupción en el Poder Judicial que ha afectado al Estado y que también ha alcanzado a la educación superior, como se detalla en otra nota de esta misma edición. A pesar de ello, en medio de este complejo contexto, los cambios en la educación superior continúan.

Para empezar, la Sunedu declaró improcedentes 13 solicitudes de licenciamiento presentadas entre diciembre de 2017 y abril de 2018, dando en la práctica continuidad al periodo de moratoria para la creación de universidades que se extenderá hasta abril de 2020 (ver nota). Por otro lado,  ha continuado la vigilancia sobre las instituciones universitarias multando a las que operan sin autorización, entre las cuales figuran instituciones que estafaban a cerca de 300 jóvenes de comunidades nativas, o como la Asociación Educativa Grendal College, la APC University Pontificia Universidad Católica Americana S.A.C y otras como la Asociación de Promotores de Servicios Veckor y el Consorcio Educativo Los Arcángeles S.A.C, no solo por funcionar sin autorización, sino porque utilizaban nombres similares a la Universidad Católica Los Ángeles de Chimbote (universidad autorizada y en proceso de licenciamiento) a fin de atraer postulantes. Entre las sancionadas, figura también una universidad totalmente a distancia a la que se podía ingresar rindiendo un examen virtual.

En este periodo, también cinco universidades lograron obtener su licenciamiento: Universidad Nacional Fabiola Salazar Leguía de Bagua, Universidad Continental, Universidad Autónoma del Perú, Universidad Nacional de Cajamarca y la Universidad Nacional de Alto Amazonas. Además, para acelerar el proceso de licenciamiento de aquellas que faltan, Sunedu dispuso nuevas medidas para agilizar y acortar plazos de manera que las universidades que están recién en la primera etapa (que son cerca de 85 instituciones) tengan hasta 5 meses para subsanar observaciones e implementar su plan de adecuación; asimismo, proponen que en la evaluación de las condiciones básicas de calidad se pueda evaluar 4 de los 55 indicadores en la visita presencial y ya no a través de presentación de documentos.

Paralelamente, el presidente Vizcarra respaldó la reforma universitaria en su discurso de Fiestas Patrias y anunció que en 2019 se culminará el licenciamiento. Se comprometió, además, al aumento del presupuesto necesario para que permita que todas las universidades públicas puedan licenciarse a tiempo. (Ver notas previas a y b).

Por otro lado, también la educación profesional técnica inició en marzo de este año el proceso de licenciamiento de todas las Instituciones Superiores Tecnológicas y, a la fecha, se han logrado licenciar 12 institutos (ver tabla a continuación) de los 768 institutos que existen del país. El plazo que se ha propuesto el Minedu para esta tarea es hasta el 2024 (ver cronograma).

Institutos licenciados
1 Tecsup N°1
2 Idat
3 Avansys
4 Iberoamericana
5 Ipae
6 Cibertec
7 Isil
8 Tecsup N°2
9 Toulouse Lautrec
10 Alexander Von Humboldt
11 Instituto Superior Tecnológico de Lima (Insttel)
12 Nuestra Señora del Carmen
Fuente: Gestión (elaborado sobre Minedu)

En medio de estos avances, es importante pensar también en los retos que se vienen a mediano y largo plazo. A mediano plazo, temas que suscitan interés, pues a cuatro años de la Ley Universitaria y, ante los avances y retrocesos que ha tenido la reforma, cabe preguntarse: ¿cuántas universidades quedarán sin licenciar para el 2019? ¿Se está avanzando con la nueva propuesta presentada para alinear el sistema de acreditación nacional? ¿Qué pasará cuando termine el licenciamiento? Y, también, pensando más a largo plazo ¿estos cambios son suficientes y podrán asegurar la calidad de la educación superior? ¿Cómo se va enfrentar el financiamiento? Podríamos plantear una pregunta más de fondo: ¿será el sistema peruano capaz de atender la demanda de educación superior que se viene? ¿A cuántas personas se podrá atender y en qué plazo?

Al cierre de esta nota, que marca el reinicio de nuestras publicaciones, es preciso señalar que la educación superior peruana debería también tener en cuenta que según nuevas proyecciones al 2040, en todo el mundo como en nuestro país,  se tendrá que atender al doble de la población en la educación terciaria y eso implica que tanto las instituciones educativas como el Estado se preparen fomentado políticas a largo plazo que permitan atender esta gran demanda que se viene para la educación superior.

Calidad, costos y acceso son los temas que deberían orientar la formulación de posibles rutas para la educación superior, para mantener los costos bajo control o, mejor todavía, reducirlos y ofrecer un servicio de calidad. Este es un tema de política que debería ser considerado sobre todo teniendo en cuenta el importante valor del aporte de la educación superior a la sociedad y la economía.

 

Antecedentes:

 

Fuentes:

 

Documentos:

 

Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.

 

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