Jueves 03 de mayo del 2018

Otro enfoque en exclusión de minorías

La notable disparidad entre estudiantes y profesores / autoridades en la educación superior cuando se trata de raza y género es otra arista a tener en cuenta en el debate sobre la inclusión.

A pesar del retroceso en el programa progresista del Master Plan californiano (ver nota previa), la pelea por la inclusión no cesa.  Ya la sumatoria de la población de las distintas minorías es mayoría entre los estudiantes de educación superior; representan el 3/4 de la matrícula. Sin embargo, si la diversidad es un activo que hay que cuidar y promover, el estudio “Left Out: How Exclusion in California’s Colleges and Universities Hurts Our Values, Our Students, and Our Economy” da cuenta de que el 60% de los profesores y casi un 75% de las autoridades son blancos. Y aunque el 54% de estudiantes son mujeres, la proporción de profesores (47%) y autoridades (33%) tampoco logra alcanzar ese nivel.

Publica el estudio la iniciativa “The Campaign for College Opportunity” (TCCO) que surgió de la preocupación de que el Master Plan californiano, desde la crisis al inicio del milenio, comenzó a incumplir la promesa de educación superior de calidad para todos. TCCO busca influenciar las políticas públicas californianas, de modo que la educación superior reciba la prioridad que necesita.

Según el estudio, siendo California la sexta economía más grande del mundo y un imán para los grandes emprendedores y pensadores, incrementar crecientemente su nivel de graduados es de vital importancia para sostener su éxito; sin embargo, se necesita considerar el factor diversidad dentro de la receta del éxito. Aunque los tres niveles del sistema de la universidad de california, –community colleges (CC / técnicos), California State University (CSU / profesionales) y University of California (UC / investigación)- han conseguido abrirse, la situación es heterogénea por nivel. Los blancos, y los asiáticos y nativos de las islas del Pacífico (AANHPI, por sus siglas en inglés) están sobrerrepresentados en los tres niveles respecto a su participación en la matrícula de educación básica (K12), pero los AANHPI están mucho más sobrerrepresentados entre los alumnos de las universidades de élite (12% K12 / 39% UC). Los latinos, que son mayoría en K12 con 54%, están subrepresentados en los tres niveles, pero más fuertemente en UC (26%); Los negros en cambio, 6% en HS, están subrepresentados en UC y CSU (4%). Por otro lado, donde los problemas son mayores es en el claustro de profesores y autoridades. En general, los blancos están muy sobrerrepresentados.

Al respecto, veamos algunos indicadores según nivel. En la Universidad de California, i) los latinos, 26% de los alumnos, no tienen representantes entre las autoridades de gobierno, apenas un 11 % entre las autoridades académicas y solo son un 6 % entre profesores; ii) los AANHPI, 39% de los estudiantes, no llegan ni al 10% de las autoridades académicas, y entre los profesores nombrados son 16%; y iii) solo 7/26 mujeres participan del gobierno UC a pesar de ser más de la mitad (54 %) entre los estudiantes.

Entre los estudiantes de CSU, 43% son latinos y 18% AANHPI; sin embargo, ningún miembro del gobierno es AANHPI y solo 4 son latinos. Entre las autoridades académicas y profesores, solo un 14 % y 10 % son latinos, respectivamente. En los CC, 44 % de los estudiantes son latinos y 14 % AANHPI, pero ambos grupos apenas suman 2 de los 17 miembros del gobierno; 17 % son latinos entre las autoridades académicas, y 14 % entre los profesores. Por último, en el caso de los afroamericanos, la participación entre las autoridades académicas (4%) y profesores (5%) está un poco por debajo de su peso en la matrícula (6%), pero en cambio tiene una sobrerrepresentación entre los líderes.

Según la directora de la iniciativa “The Campaign for College Opportunity”, Michele Siqueiros, la baja participación de minorías entre profesores y líderes reduce la posibilidad de que los estudiantes sientan un alto nivel de pertenencia y dificulta la creación de una cultura de inclusión en las instituciones.

Encuestar a los profesores, diversificar las fuentes, asegurar mayor diversidad en el reclutamiento de profesores y hacer de la diversidad un tema central entre las prioridades de la vida universitaria son las recomendaciones. Sin embargo, según se argumenta en un artículo de The Chronicle of Higher Education, esto requiere la participación de los actuales líderes y autoridades, mayoritariamente blancos como hemos visto, a quienes toca hablar de manera abierta y constante sobre los posibles temores y oportunidades que genera la promoción de una cultura de diversidad en el campus. Más allá de las prácticas en las contrataciones, es importante que la noción de diversidad haya calado entre la comunidad universitaria.

 

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