Jueves 31 de mayo del 2018

Educación hasta la tumba

Educación continua está creciendo y superando  los retos de acceso, cobertura y financiamiento.

La educación continua, la educación a lo largo de toda la vida o lifelong education es actualmente una tendencia internacional y es la otra cara del aprendizaje durante toda la vida o lifelong learning (ver notas previas 1, 2 y 3). La idea es que en el mundo de hoy se han abolido las viejas etapas secuenciales de formación y más bien el aprendizaje se da en un contexto articulado y flexible donde el pregrado, el posgrado, el reciclaje y la educación continua al igual que el trabajo y el reconocimiento de los aprendizajes previamente adquiridos se interrelacionan y se disparan en distintas fases de acuerdo a las distintas historias individuales. En este contexto, el aprendizaje permanente tiene según Mónica López Sieben (p. 52) dos objetivos igual de importantes: “por un lado contribuir a la cohesión social (ciudadanía activa, realización personal e integración social) y la empleabilidad”.

La educación continua permite afrontar, además, gracias al desfase entre edad y nivel de estudios, los viejos déficits de cobertura y dificultades de financiamiento de los que actualmente son alumnos no tradicionales, y desarrollar proyectos formativos alternativos que están creciendo de forma muy acelerada. Incluso, en algunos casos, ha reemplazado a través de diplomas, certificados y badges, a cierto tipo de posgrado, aunque su naturaleza es distinta a los magister y doctorados. Por lo general se está encontrando formas de articular ambos tipos de formación, pues existen universidades en la que los alumnos pueden convalidar los módulos de cursos como parte de una maestría, y, por último, cuando se ofrece de forma virtual resuelve además problemas de la infraestructura limitada.

El público objetivo para este tipo de aprendizaje pueden ser tanto personas que tienen formación profesional como las que no; para el caso de los no profesionales, es una oportunidad de experimentar la experiencia universitaria; en el caso de los egresados, el propósito es seguir estudiando. En este sentido incluye a personas de toda edad pues pueden participar jóvenes, profesionales, adultos y ancianos.

Para estudiantes no tradicionales la oferta de educación continua incluye programas de capacitación para el trabajo, diplomados, cursos de formación personal (presenciales o a distancia), educación autodirigida, cursos que se dan a través de grupos de interés en internet, pasantías enfocadas a la resolución de problemas, cursos de idiomas, etc.

Como queda claro, no hay una receta única; por lo general,  se diseñan  de acuerdo a cada contexto, y a cada universidad o tipo de organización, pues cada institución tiene una visión de cómo quiere aportar en la sociedad y la educación continua tiene que compartir la misión de la universidad y aportar a esta. (ver ppt Margarita Guarello).

En cuanto a cómo se gestiona, López Sieben señala distintos modelos: i) Con escaso soporte centralizado (universidades estatales muy grandes), ii) Con un fuerte soporte institucional centralizado (p.e. Universidad Católica de Chile), iii) a través de unidades independientes especializadas (p.e. Pontificia Universidad Católica del Perú), iv) a través de una unidad externa a la universidad y, en otros casos vi) desde organizaciones representantes de varias instituciones universitarias (por ejemplo redes de educación continua como la de EE.UU. o Europa).

En Estados Unidos la educación continua ha desempeñado un rol fundamental a nivel económico y social, proporcionando, a través de la historia, acceso al sueño americano de éxito y prosperidad de ciudadanos e inmigrantes. Durante la crisis del fin de la década pasada, resultó además una vía innovadora para enfrentar los problemas de los estados en el financiamiento de la educación.

En el Perú un artículo del 2016, con datos del 2000, muestra retornos heterogéneos según centro de estudio y nivel educativo, pero positivos. Señala también que el equilibrio es ineficiente y subóptimo porque los trabajadores cargan con la mayor parte de los costos y asisten a las instituciones menos eficientes. Para cambiar estas limitaciones estructurales propone subsidiar la educación continua para cumplir el propósito de incrementar la capacitación laboral. Finalmente, Ana Velazco directora del Centro de Educación Continua PUCP y expresidente de RECLA presenta su experiencia en la revista institucional (ver documentos p. 18-33).

Las redes de educación continua son muy activas y conocidas a nivel internacional entre las que podemos mencionar están:

 

Fuentes:

 

Documentos:

Deja un comentario