Jueves 11 de octubre del 2018

Deuda y desilusión

Graves cuestionamientos a la misión de las instituciones privadas con fines de lucro.

La reciente publicación de una investigación realizada por el Center for Responsible Lending evidencia la crítica situación de los estudiantes -tradicionales y no tradicionales- respecto de la posibilidad de acceder a la educación superior mediante el uso de créditos o algún tipo de financiamiento público o privado. En particular, el estudio se centra en analizar y recoger los testimonios de los otrora estudiantes de instituciones privadas de educación superior con fines de lucro del estado de Florida, Orlando.

En líneas generales, el documento de trabajo señala que el tan anhelado plus de haber cursado estudios superiores no es tan significativo (de acuerdo con Brookings, el 74% de estudiantes de todas las instituciones con fines de lucro deben un monto mayor al original aún dos años después de haber concluido sus estudios), tanto al nivel de las oportunidades de trabajo como de los salarios. Aún más, considerando la gran inversión (de dinero y de tiempo) que supone realizar estudios universitarios en una institución con fines de lucro, no resultaría rentable porque conduce a un nivel de endeudamiento desproporcionado con relación a los salarios que el grado académico superior les puede asegurar (ver nota previa). En este sentido, algunos testimonios sostienen que el verdadero fin de estas universidades sería lucrativo antes que educativo, dejando de lado aspectos importantes como asegurar la calidad educativa y la formación integral de los egresados (ver nota previa).

Se señala, además, que existen ciertos sectores de la población más propensos a endeudarse en su esfuerzo por acceder a la educación superior. Así, los estudiantes entrevistados cuentan que optaron por este tipo de institución debido a ciertas necesidades urgentes que no podían esperar o que requerían un mayor esfuerzo de tiempo y dinero y que la flexibilidad de horarios y la oferta cursos semipresenciales de estas instituciones permitía cubrir de mejor manera que las universidades y colleges públicos. En este sector de estudiantes, la investigación resalta la presencia de mamás primerizas, solteras y/o víctimas de violencia doméstica, primera generación de estudiantes de educación superior, exmilitares y personas “no blancas” (latinos o afroestadounidenses, principalmente – ver nota previa).

 

Les pintaron pajaritos en el aire

De otro lado, existen posturas que señalan que el marketing de estas universidades, así como de todas las otras en general, jugó un rol fundamental para que decidieran escogerlas por sobre instituciones de formación técnica o que, por último, no cursen más estudios posteriores, alentando a los jóvenes, desde que se encuentran en la secundaria, a que sigan una carrera universitaria como ruta idónea para asegurarse un mejor futuro.

Luego, se comentan otras estrategias publicitarias que buscaban generar una imagen institucional prestigiosa con alto grado de especialización en sus carreras y con la capacidad de formar profesionales competitivos acorde a los requerimientos del mercado laboral. Por tanto, estas universidades forman en sus estudiantes expectativas de una gran demanda laboral (“empleo asegurado”) y de salarios acorde a sus competencias. Adicionalmente, durante el proceso de inserción y matrícula, se brindaban todas las facilidades posibles, tanto para que puedan realizar los trámites necesarios, como para encontrar la forma de financiamiento que mejor se acomode a su modo de vivir y a sus expectativas de ingreso profesional.

No obstante, la decisión de elegir este tipo de institución no necesariamente se debía a la influencia directa de la publicidad, sino que algunos estudiantes destacan que su primera opción fue otro tipo de institución –llegando en algunos casos a iniciar sus estudios en dichas instituciones- pero, dadas algunas circunstancias imprevistas, se vieron en la necesidad de migrar a una universidad con fines de lucro, que ofrece facilidades de cursos online complementarios o con horarios más flexibles que el resto de instituciones.

Con todo, hay comentarios de los entrevistados que muestran un gran descontento por la falta de información que, de inicio a fin, existió durante su permanencia en estas universidades. La  falta de oportunidades de trabajo, especialización inútil y sobreendeudamiento son algunos de los aspectos que mayor incomodidad y desilusión generan en los estudiantes que pasaron por estas instituciones. Así, también, una porción de los egresados critica la poca de eficiencia en la implementación de métodos educativos modernos que faciliten el aprendizaje y refuercen conceptos teóricos y prácticos argumentando que el e-learning aplicado no permitía un trabajo colaborativo eficiente y que favorecía el esparcimiento de free rider’s que, en vez de facilitar las tareas, constituían un peso muerto que el grupo debía cargar.

 

Por mi culpa, por mi gran culpa

Respecto de la gran deuda que los persigue, incluso estando ya varios años fuera de la universidad, los estudiantes hacen un mea culpa y señalan que hubo cierta irresponsabilidad de su parte, en la medida en que no investigaron ni se informaron acerca de la magnitud y los términos bajo los cuales tomarían los préstamos, ni tomaron conciencia de cuán realista era la imagen que la universidad proyectaba sobre su futuro. Incluso, en algunos casos, esta negligencia causó que los estudiantes tomaran parte del crédito público que recibían para pagar obligaciones no académicas, pero que les eran más urgentes.

Si bien el estudio se centra más en estudiar aspectos cualitativos, las cifras de la gran deuda estudiantil son alarmantes y ponen nuevamente en debate cuál debería ser el fin supremo de las universidades, cuál debe ser el rol de la tecnología en esta misión y quiénes deben ser los beneficiarios priorizados de una educación sin costo alguno.

 

Fuentes:

 

Antecedentes:

 

Documentos:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


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