Jueves 04 de julio del 2019

El debate de la gratuidad de la educación superior se mete en la campaña presidencial estadounidense

Explorando las propuestas de los candidatos acerca de la educación superior.

Las deudas estudiantiles en EE.UU. afectan a alrededor de 45 millones de estadounidenses, lo cual no sorprende al tomar en cuenta que la universidad privada promedio cobra 34 mil dólares al año en pensiones. De esta forma, esta población en conjunto llega a mantener la increíble cifra de 1.6 billones de dólares de deuda, la cual solo es superada por los préstamos de hipoteca inmobiliaria. Su importancia para la discusión pública no solo se debe al aumento de la masividad de alumnado universitario, sino al aumento de la deuda promedio con la que egresan los estudiantes. Así, mientras que solo hace dos décadas, en 1996, el alumno promedio egresaba con 12,750 dólares en deuda, desde el 2012 se mantienen cifras más cercanas a los 30 mil dólares.

Como ya hemos señalado, la administración de Trump no se ha enfocado en los derechos estudiantiles, tanto como en los intereses de las empresas de cobranza. En este contexto y con las elecciones del 2020 tan próximas, vale la pena explorar qué es lo que proponen los candidatos acerca de una de las temáticas con mayor impacto directo sobre su nación.

Bernie Sanders, el demócrata que anteriormente perdió la nominación de su partido ante Hilary Clinton, no solo propone la gratuidad de la educación superior, sino también la cancelación de la enorme deuda que aflige a los exalumnos. Su plan se basa en la transferencia de fondos del gobierno federal a estados que se comprometan con eliminar pensiones de sus universidades públicas. Para esto, deberán, acreditar además que sus universidades mantengan altos niveles educativos, ayuda económica basada en necesidad y menos dependencia sobre personal contratado (adjunct faculty). Este financiamiento viene con la restricción de no poder ser gastado en salarios administrativos, ayuda económica meritocrática o infraestructura no académica (tales como estadios de futbol). Mantiene que estas medidas podrían ser financiadas con el impuesto propuesto a la inversión especulativa en Wall Street.

Elizabeth Warren ha anunciado una propuesta similar. La candidata demócrata plantea cancelar hasta 50 mil dólares de la deuda estudiantil a individuos con menos de 100 mil dólares anuales de ingreso familiar y, de esta forma, eliminaría la deuda total de 75% de 45 millones de egresados. Además, se buscaría eliminar la pensión de las instituciones públicas, así como expandir la Beca Pell (diseñada para entidades que atienden población de bajos recursos) y así cubrir costos de vivienda, transporte, comida y libros. Se propone cortar financiamiento público para las universidades con fines de lucro y concentrar la ayuda federal en  las Historically black colleges and universities (HBCUs) y otras con alumnado de minorías. Este plan sería financiado a partir de su impuesto propuesto a los “ultramillonarios”.

Otros candidatos demócratas más “centristas”, tales como el exvicepresidente Joe Biden y la senadora Amy Klobuchar, proponen la gratuidad de los community college de dos años. Este es un paso atrás para Biden, quien apoyó la gratuidad de universidades de 4 años en el 2015. Por otro lado, la senadora Kirsten Gillibrand ha apoyado la propuesta moderada de Clinton de eliminar pensiones universitarias para hogares con menos de 125 mil dólares anuales de ingreso y ha propuesto la gratuidad de pensiones a cambio de servicio público; la senadora Kamala Harris propone una posición agresiva contra universidades con fines de lucro predatorias; el representante Eric Swalwell propone préstamos estudiantiles libres de interés; y el alcalde Pete Buttigieg apoya la eliminación de la deuda y pensiones para familias de bajo ingreso.

Ciertos estados conservadores, sin embargo, podrían negarse a aceptar la ayuda gubernamental propuesta, tal como pasó con el Affordable Care Act, lo cual dejaría a sus universidades fuera de la ecuación. Las propuestas alrededor de la subvención de la educación superior tienen un origen completamente demócrata y provienen de representantes de los estados con más recursos del país, lo cual podría crear tensión y acusaciones de desconexión. Desde el partido republicano, la campaña de Trump se encuentra en curso y su última movida alrededor del tema universitario es el Proposals to Reform the Higher Education Act, basada en la imposición de límites a los préstamos estudiantiles. Este documento también propone, entre otras cosas, reenfocar la evaluación/financiación de la educación superior hacia el éxito laboral de sus estudiantes, acelerar la finalización oportuna de grados académicos y apoyar a las universidades históricamente negras.

Según el National Center for Education Statistics, menos del 8% del subsidio que supone la universidad gratis iría a hogares con ingresos familiares menores a 35 mil dólares, y menos del 14% iría a estudiantes independientes. Además, se argumenta que muchos de los estudiantes en este grupo de bajos ingresos de por sí ya tienen más probabilidad de recibir ayuda con pensiones, por lo que, subvencionar la universidad para todos podría en realidad incrementar la desigualdad. La intención de voto por la candidatura demócrata actualmente se encuentra entre Joe Biden, Bernie Sanders, Kamala Harris y Elizabeth Warren. Así, mientras Biden y Harris tienen posiciones “tibias”, Sanders y Warren mantienen una férrea campaña de transformar los impuestos a las élites económicas en oportunidades para el resto del país. El periódico digital Vox caracteriza este debate como una división generacional: para los votantes mayores en edad, la universidad nunca fue la carga económica que supone para las generaciones más jóvenes, por lo que ven la gratuidad de pensiones como excesivamente idealista y frívola. Así, el ganador de la candidatura tendrá la ardua tarea de hacerle frente tanto a Trump como a las diferencias filosóficas de su propio partido.

 

Fuentes:

 

Documentos:

 

Enlaces:

 

Antecedente:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

Deja un comentario

2 comentarios

Jorge Rojas| 4 julio, 2019,a las 11:42 pm

Esos 1.6 trillones de dólares de deuda estudiantil que se mencionan en realidad son 1.6 billones (millones de millones) de dólares en el vocabulario inglés. En la lengua española un trillón es un millón de millones de millones.

Novedades Académicas| 5 julio, 2019,a las 8:05 pm

En efecto, la cifra referida de trillones se tradujo erróneamente del inglés, en el artículo nos referimos a 1.6 millones de millones de dólares, lo cual se traduciría correctamente como billones en español. Lo hemos corregido a partir de su comentario. Muchas gracias.