Miércoles 31 de octubre del 2018

Corea del Sur, el salto internacional de la educación superior

Explicando los espectaculares indicadores educativos de Corea del Sur.

En el último año, el número de estudiantes internacionales que atrae este país ha aumentado de 123 mil a 142 mil, un incremento de casi el 20% en tan solo un año, y un enorme salto de la cifra de 12 mil que manejaban tan solo en el 2003. Entre fuerzas tan contradictorias como pruebas de armas nucleares en la península y una enorme influencia cultural en el continente, Corea del Sur mantiene un enorme flujo de estudiantes internacionales que no parece mermar ante la tensión política. En un contexto de radical globalización e incremento de la movilidad estudiantil global, vale la pena explorar tal caso paradigmático.

Hace tan solo 60 años, tras una devastadora guerra, Corea del Sur era una sociedad de agricultores sumida en enorme pobreza. En la actualidad, es una de las economías más competitivas con una capital en el cuarto puesto de PBI per cápita tras Tokio, Nueva York y Los Ángeles, y está en la vanguardia tecnológica con una de las mayores penetraciones del internet en el mundo. Para lograr este denominado “milagro asiático”, se combinaron dos elementos vitales: el bono demográfico y la extrema priorización de la educación. En la década del 1980, el gobierno coreano comienza a invertir estratégicamente en el desarrollo de capital humano, investigación e innovación tecnológica; este esfuerzo encuentra eco en los hogares que también colocan gran parte de sus recursos en educación.  Así, en el año 2017, Corea del Sur logró ser el país con más jóvenes (25-34 años) con educación terciaria (70%).

Todos estos factores han devenido en una competencia feroz por el ingreso a universidades y, específicamente, la Nacional de Seúl y la de Yonsei, el ivy league local (denominadas SKY por sus siglas). Estudiar en estas universidades se percibe como la clave para integrar eventualmente un chaebol (enormes complejos comerciales), su importancia es tal que los 5 más importantes (Samsung, LG, etc.) superan la mitad del valor de la bolsa de valores nacional. Así, terminar trabajando para estas empresas es un ideal social para una gran parte de la población juvenil y ha permitido el surgimiento de uno de los mayores regímenes de clases privadas del mundo al que acuden niños y jóvenes para ganar un puesto de éxito en el sistema. La auto exigencia es de tal grado que este régimen es señalado, entre otros aspectos, como una de los principales responsables del declive de natalidad nacional (se predice que en el 2018 la tasa de fertilidad caerá hasta 0.96 hijos por mujer).

En este contexto, las universidades fomentan la atracción de estudiantes internacionales para aumentar su propio prestigio/puesto en los rankings, para crear nodos educativos, así como para compensar el desafío que trae consigo el fin del bono demográfico. El atractivo de Corea del Sur se basa en varios factores. En primer lugar, se encuentra el prospecto laboral, 15 compañías Fortune 500 se ubican en Seúl y se encuentran en permanente búsqueda de trabajadores internacionales que entiendan el mercado global. Por otro lado, la influencia cultural que ejerce Corea del Sur en el continente asiático (de donde proviene la enorme mayoría de sus estudiantes internacionales) es innegable. La enorme popularidad del K-pop y las novelas coreanas son los ejemplos más visibles de un poder suave que el gobierno ha fomentado activamente con exenciones tributarias, financiamiento para la investigación de la cultura popular nacional e, incluso, el uso de sus embajadas en Asia y América para coordinar conciertos.

¿Y de dónde vienen sus estudiantes? La enorme mayoría procede del mismo continente asiático, concretamente la mitad llega de China, mientras que alrededor del 10% proviene de Vietnam. La proporción de estudiantes chinos, sin embargo, ha mermado durante el último año, probablemente a raíz de la reciente tensión política entre ambos países (hubo un programa de misiles coreano que causó el boicot chino de sus compañías/turismo). Alrededor del 90% de los estudiantes internacionales en Corea del Sur se autofinancian, mientras que 842 tienen becas de sus países y 3175 son financiados por el mismo gobierno coreano. Sin embargo, vale la pena preguntarse si las instituciones coreanas (que pronto dependerán más y más del influjo de dinero de los estudiantes internacionales) los están apoyando adecuadamente.

Un problema común es la extensión ilegal de las visas estudiantiles. El número de overstayers se ha duplicado en el último año según un reporte de la Asamblea Nacional. En este, se recomienda a las universidades introducir programas de ayuda postestudios. Además, se señala que este problema se suele ignorar institucionalmente debido a la necesidad de este influjo de dinero del exterior. Un problema adicional es la jornada laboral excesiva durante los mismos estudios, se reporta que muchos de los estudiantes internacionales requieren del dinero de una jornada completa para poder subsistir en las costosas ciudades (este fenómeno se da sobre todo en Seúl), lo que no les permite abocarse adecuadamente a sus estudios. En este sentido, es pertinente preguntar, ¿las universidades tienen la capacidad de atender a los estudiantes que atraen? Recientemente, se han comenzado a exponer serias fallas en el apoyo psicopedagógico de estudiantes internacionales, lo cual no sorprende necesariamente dada la cultura de explotación académica que florece incuestionada en los dominios de los “tigres asiáticos”. En este contexto, Corea del Sur debe tomar serias correcciones para balancear un nivel de excelencia y bienestar estudiantil necesario para continuar atrayendo el alumnado internacional del cual depende cada vez más.

Fuentes:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


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