Jueves 03 de mayo del 2018

Continúa la protesta estudiantil en Francia

Ante una reforma educativa basada en la selectividad, las protestas estudiantiles agudizan el clima político francés en un contexto marcado por huelgas y protestas en casi todos los sectores.

Se cumplen 50 años del mítico Mayo del 68, la protesta estudiantil y la huelga general más importante de Francia en toda su historia; en aquella oportunidad, estudiantes y trabajadores de toda Francia se unieron para protestar contra una economía en caída, la dominación colonial, el capitalismo, y un largo etcétera. Hoy en día, si bien a una escala menor, Francia atraviesa otra amplia movilización contra una ola de reformas aprobadas por el gobierno de Emanuel Macron,  que revive el fantasma de dicha huelga: CGT y Solidaires movilizan el sector ferroviario; el sector salud; el sector audiovisual (Radio France, France Télévisions); el sector estudiantil, tanto universitario, como básico, profesores y padres de familia; y los sindicatos de electricistas y compañías de gas protestan. Analicemos la reforma universitaria.

 

Colegiales, universitarios y profesores en pie de lucha

En el sistema universitario francés actual, todos los egresados del nivel medio superior tienen un puesto asegurado en cualquier universidad pública. El acceso a la educación universitaria contempla solo un examen de egreso general del bachillerato, conocido como el baccalauréat, o bac, en el cual no importa el puntaje que se obtiene. Este examen, introducido por Napoleón en 1808, tiene como principio la “educación para todos”, frente al modelo educativo basado en la selectividad; y para solucionar el exceso de demanda en algunas carreras, se somete a los estudiantes al azar (sorteo).

El lado oscuro, sin evaluar qué sucede con estudiantes destacados con vocación clara a los que el azar asigna una carrera indeseada,  es que existen muy altas tasas de deserción (6/10 en el primer año); solo 27% de los estudiantes logran obtener su título y 12% se gradúan después de 4 años (ver esta columna); por otro lado, la combinación de universalidad y bajos presupuestos implica que los graduados de bac en 2017, más de 640 mil estudiantes, accedieron a universidades saturadas. Por otro lado, ver nota previa, el sistema universitario francés es el que se deteriora más rápido que cualquier otro en Europa según los principales rankings internacionales.

Ante esta situación, el gobierno francés aprobó en febrero la “Ley de Orientación y Éxito de los estudiantes” conocida como Parcoursup (trayectoria superior). La ley contempla que los estudiantes del último año del bachillerato (Lycée francés) trabajen con un asesor para diseñar una propuesta de carrera y plan post-universitario que les permita escoger carreras más adecuadas a su perfil; esta propuesta será remitida a las universidades, las cuales decidirán si el estudiante es aceptado, aceptado con condiciones o rechazado; en el segundo caso, la reforma contempla que el estudiante curse un año propedéutico antes de su ingreso. Sin embargo, las universidades podrán plantear sus propios requisitos de acceso y en caso de alta demanda, escoger entre sus postulantes; y, eventualmente, aplicar algoritmos que privilegian ciertos desempeños en caso de exceso de postulantes (ver explicación). La crítica a esta reforma recae en que precisamente estos puntos, la selectividad, perjudican a los sectores más vulnerables de la población y, al mismo tiempo, van en contra de los principales logros de la revolución francesa: acceso universal y gratuito a la educación, derechos ganados ahora cuasi sagrados. ¿Si una universidad plantea que se necesita la certificación de 3 idiomas extranjeros, pueden todos los estudiantes costear dicha educación?

Las principales agrupaciones estudiantiles marchan desde hace ya casi más de tres meses; a esta ola de protestas, se han unido los padres de familia, los profesores y los estudiantes del bachillerato; y los sindicatos de trabajadores de todo el país, movilizados según sus propias plataformas, han manifestado su apoyo y buscan la unificación de todas las protestas. Sin embargo, si bien la situación actual es tensa en Francia, aún el fantasma de Mayo del 68 es solo eso, un fantasma. A pesar de que una vez más, algunas universidades estuvieron tomadas por los estudiantes, incluidas Sciences Po, el alma mater de Macron, y la universidad de Nanterre, los críticos apuntan a que las protestas carecen de la organización política e ideológica de hace 50 años. Sin embargo, ni los estudiantes ni los trabajadores, ni el gobierno parecen dar marcha atrás. A poco de cumplirse el primer año del mandato de Macron, ¿qué le depara a la universidad francesa?

 

Fuentes:

 

Antecedentes:

 

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