Jueves 10 de mayo del 2018

¿Compartir o restringir?

Reflexiones en torno a la crisis de replicación, y consideraciones éticas a la hora de compartir metodología y data.

Cuando nos referimos a Open Access (OA), designamos un paradigma académico de libre circulación de la información en el que los usuarios no pagan directamente por hacer uso de productos intelectuales, sean estos, revistas, libros, artículos científicos, reportes, o de cualquier otra índole; sin embargo, una noción más radical del debate sobre Acceso Abierto incluye el acceso libre y completo tanto a la data recogida y empleada en el análisis como a la metodología llevada a cabo para realizarlo. A falta de ello, se estaría incumpliendo un principio básico del método científico, la replicabilidad –al respecto, léase esta nota previa. Los usuarios, sean investigadores o público interesado, bajo el paradigma de OA, deberían poder acceder también a los datos y procedimientos, y replicar la investigación, sea para fines de contribuir a la ciencia o validar por uno mismo lo leído.

 

No es refutable, no es reproducible ¿es ciencia?

Sobre este último punto, diversas organizaciones de todas las áreas del conocimiento, desde STEM a Ciencias Sociales y Humanidades, han propuesto en los últimos 20 años una serie de lineamientos para el uso ético y la publicación de datos de investigación; sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos, hoy en día la academia internacional se encuentra en una crisis de replicabilidad: los resultados son o muy difíciles o imposibles de replicar no solo para investigadores ajenos al estudio sino incluso para los propios autores; o se restringe el acceso a los datos y la metodología o, simplemente, no se publican. En principio, en tanto uno se propone aportar a una ciencia basada en datos, los investigadores tienen la responsabilidad de que su investigación sea reproducible y facilitar los recursos (datos y procedimientos) que lo permita.  Un descubrimiento científico será atribuido al primero que publique tanto el hallazgo como cómo llegó al mismo, pero no será considerado como tal hasta que haya sido verificado por terceros.

La libre disponibilidad de datos y procedimientos para que otros repliquen o testeen el descubrimiento, o para investigar nuevos temas, es una de las condiciones generales de la ciencia. Un descubrimiento del que el autor impida la replicabilidad será considerado una invención comercial, pero difícilmente será validado como aporte a la ciencia. Esto conlleva en la academia, necesariamente, a que pensemos en maneras de hacer accesible nuestros datos y preservarlos para futuras generaciones. Ideas existen, p.ej. repositorios digitales, el problema radica en reconocer que, si la gestión de artículos científicos ya genera controversia y debate, y un mercado con empresas que se enriquecen,  cómo luego gestionar el uso internacional de los datos siguiendo el paradigma Open Access. Además, hay que tomar en consideración que, en una era marcada por la hiperespecialización, la búsqueda desenfrenada de la originalidad, la innovación constante y el dogma “publicar o morir”, replicar un estudio termina siendo una tarea “infructífera” que, de hacerla, no contribuye ni con el “quehacer o prestigio” académico ni con esta generación “desenfrenada” de nueva información. ¿Cómo promover entonces el acceso y uso libre de datos en una cultura científica que no los busca o, por el contrario, los restringe? El siguiente artículo recoge algunas propuestas: solicitar informes y/o ofertas de replicación, aumentar la responsabilidad de las instituciones, aceptar solo investigaciones replicables, entre muchos otras.

 

Algunos dilemas éticos

Por otro lado, la solución de la crisis de replicabilidad compartiendo públicamente datos recogidos y/o utilizados en una investigación implica una serie de debates y cuestionamientos éticos; algunos sean por la naturaleza de la investigación, otros por el área de estudio. Por ejemplo, en cualquier investigación que trabaje con humanos, los datos pueden comprometer la privacidad de los “colaboradores” y/o “informantes”: por ejemplo, en estudios sobre abuso doméstico, tráfico y/o trata humana, o agresiones sexuales, se debe proteger en toda instancia a quienes contribuyeron con la investigación –el debate continúa con sus propias características en el caso de animales y ecosistemas. Por otro lado, y este es el argumento de las empresas de investigación (farmacéuticas p.ej.), en el caso de que los datos hayan sido obtenidos con financiamiento privado, empresarial o individual, bajo qué argumentos los datos se convierten en bienes públicos. Y, también, cómo asegurar el control de calidad sobre la gestión de los datos y de las investigaciones derivadas de su liberación en un ámbito cibernético con escasas opciones de monitoreo como el actual – algunos casos anecdóticos en la siguiente nota previa.

En fin, sea a donde sea que dirijamos el debate sobre la ética en investigación, en especial en el acceso libre de data y metodología, los lineamientos de apertura deberían recoger una variedad de aproximaciones sobre la transparencia según especialidad, tema por investigar y/o especialidad. Más que un reglamento fijo y aplicable para todos, debemos reconocer las diferencias y aprovecharlas en pos de una mejor academia.

 

Fuentes:

 

Antecedentes:

 

Documentos:

 

Deja un comentario