Jueves 03 de mayo del 2018

¿Cerrando universidades?

Informalidad, deudas, bancarrota, entre otros, qué lleva a las universidades a cerrar y qué soluciones plantear.

A inicios de año, la otrora superintendente de Sunedu, Lorena Masías, declaró que a mediados del 2018 deberíamos estar entrando en una etapa de cierre de universidades; etapa problemática (ver nota anterior). Al cierre de este boletín, de 145 universidades, 36 están licenciadas (con 32.4% de la matrícula), 16 se licenciarían pronto y el resto, ¡92!, o se adecúan a las CBC o presentan planes de cierre a la Sunedu. Esta última alternativa, nos animó a mirar algunas alternativas.

 

¿Qué deberían hacer las universidades?

Un informe sobre perspectivas de la educación universitaria en EEUU, Parthenon-EY (2016), propone que en esta 2da década del S.XXI, luego de una larga expansión, concurren como tendencias un menor egreso de secundaria, la reducción del financiamiento federal y estatal, y que los fondos que pueden generar las propias universidades o colleges no son suficientes. Es época de ajustes.

El reporte distingue cuatro tipos de instituciones universitarias según tamaño y número de riesgos, y propone recomendaciones para por tipo: las dos primeras enfrentan oportunidades, i) el strong niche es caracterizado por instituciones pequeñas, pero con un público objetivo lo suficientemente grande para mantener su crecimiento, deberían considerar asociarse con otras para diferenciarse; ii) las large and thriving, tiene IES con escala suficiente para operar con eficacia y fortaleza, y se les recomienda colaborar con otras para enriquecer y hacer crecer su plataforma; las dos últimas enfrentan riesgos de supervivencia, iii) las small and at risk, acumulan riesgos y son muy pequeñas para crecer, la colaboración les permitiría reducir costos y sobrevivir; y, iv) las large and languishing, acumulan déficits a pesar del gran número de alumnos, formar asociaciones y/o fusionarse, mientras puedan, permitiría bajar déficits, ganar eficiencia y elevar sus probabilidades de supervivencia.

El reporte plantea un proceso de tres etapas para emprender la aventura de la colaboración, asociación o fusión. En la primera, se trata de identificar las áreas de colaboración para definir los requerimientos de compatibilidad. En la segunda, hay que estructurar las oportunidades de colaboración, lo que implica un arreglo asociativo de beneficio mutuo en base a una visión compartida. En la tercera, hay que hacer sostenibles los beneficios de la colaboración, condición de la colaboración a largo plazo. Este podría ser un paquete de opciones previas al no licenciamiento: asociación, fusión, colaboración. ¿Pero cómo enfrentar el cierre?

 

¿Qué sucederá con los alumnos? Dos modelos

A inicios de febrero del presente año, el Consejo Nacional de Educación chileno revocó el reconocimiento oficial de la Universidad Iberoamericana, la cual sufría una crisis económica que le impedía pagar a los profesores y asegurar las clases para sus alumnos (suspendió las clases en 2017). Mineduc quedó a cargo de ejecutar un programa de cierre programado y designar un administrador de cierre. El ministerio ofrece tres soluciones a los alumnos: i) mantenerse en el plantel hasta concluir sus estudios y obtener la licenciatura, sin afectar cualquier beca o beneficio estudiantil que tuviera –lo cual implica un cierre prolongado-; ii) la reubicación a otra institución con apoyo del Mineduc –en cuyo caso, el administrador del cierre suscribiría acuerdos de convalidación con instituciones acreditadas por al menos tres años; y iii) cambiarse libremente a otra institución acreditada que convalide sus estudios. Es destacable que el Mineduc dispone en su presupuesto de becas de reubicación para instituciones en proceso de cierre. Estas becas pueden financiar hasta el 100% del arancel de referencia de la carrera del alumno reubicado (que no necesariamente cubre el costo en todas las universidades), siempre y cuando estudie en instituciones acreditadas por al menos tres años.

Sunedu, por otro lado, ha publicado unos diagramas de ruta respecto a opciones de los alumnos. En caso de que el establecimiento resulte no autorizado, el alumno puede trasladarse a un establecimiento autorizado de la universidad origen para estudiar la misma carrera, u otra, vía traslado interno (se convalidan los cursos según la normativa de la universidad); pero también podría pasar a un establecimiento autorizado de otra universidad para estudiar la misma u otra carrera, vía traslado externo (convalidación según la normativa de la universidad receptora).

Por otro lado, en caso la carrera estudiada no esté autorizada, el alumno deberá seguir un proceso especial de admisión que evalúe los conocimientos adquiridos y permita ubicarlo en el ciclo que corresponda, tanto para quedarse en la universidad a estudiar una carrera afín, como para trasladarse a otra y estudiar una carrera autorizada, la misma o una afín.

En breve, un criterio claro del proceso, no importa si implica asociación, fusión o cierre, es que la reforma no debe significar riesgo alguno para los estudiantes, lo que exige tomar las medidas necesarias para protegerlos.

 

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1 comentarios

Julio Humberto Tirado Vásquez| 18 mayo, 2018,a las 1:41 am

Que sucederá con los docentes y administrativos de la universidad que no logre licenciarse?