Jueves 05 de abril del 2018

Cambio e importancia de las universidades privadas (con y sin fines de lucro) en el mundo

El panorama parece movido entre las universidades norteamericanas con fines de lucro.

Las instituciones de educación superior privadas vienen cumpliendo un rol creciente en la expansión del acceso a la educación, en especial de los menos privilegiados y de bajos ingresos. Entre otros, lo dice Unesco: la demanda se duplicó entre el 2000 y el 2014, y no hubiera podido ser absorbida de no ser por las universidades privadas.

Uno de cada tres estudiantes de educación superior está inscrito en instituciones privadas a nivel global (ver THE e IHEd), dato del más reciente estudio de Daniel Levy, fundador del Programa de Investigación sobre Educación Superior Privada (PROPHE), en base a información de 192 países. El autor indica que 98% de la matrícula universitaria global pertenece a sistemas público/privados, pero la matrícula en el sector privado es proporcionalmente mayor en Latinoamérica (49%) y Asia (42%); mientras en EEUU cae a 28%.

Una parte de este crecimiento se debe a la educación superior privada con fines de lucro. El Centro para la Educación Superior Global (CGHE) publicó, en agosto del 2016, un reporte sobre la educación superior privada, distinguiendo la oferta con fines de lucro, en seis países (Alemania, Australia, EE.UU. y Chile, Japón, Polonia). Uno de los principales hallazgos fue que las instituciones privadas son, en general, menos prestigiosas, y más orientadas a la enseñanza que a la investigación, ofreciendo especialidades de bajo costo en humanidades y ciencias sociales. Atienden mayormente a los estudiantes no tradicionales y a los más pobres especialmente en pregrado. En EE.UU., este tramo es atendido por universidades privadas con fines de lucro (o societarias), pero no es el caso de Australia en donde estas instituciones atienden mayormente estudiantes internacionales que pagan altas tarifas. Alemania, Japón y Chile prohíben el lucro.

La principal fuente de financiamiento son las pensiones, y la expansión del sector depende mucho del acceso a créditos educativos gubernamentales, hecho que las hace vulnerables. Las tarifas privadas también tienden a ser más altas que las de las universidades públicas, pero no hay evidencia suficiente que permita afirmar que hayan podido mejorar la calidad de la educación superior que ofrecen.

Por último, el estudio señala que distintas características de los proveedores privados, y de los “societarios” especialmente, son diferentes por país: i) regulación, acreditación y aseguramiento de calidad; ii) acceso a financiamiento público; y iii) nivel y escala de las denuncias sobre malas prácticas.

Estados Unidos es uno de los países en el que más se ha debatido y regulado la participación de las instituciones de educación superior con fines de lucro, a pesar de que, al 2009, solo el 9.2% del total de estudiantes de educación superior estaban matriculados en este tipo de instituciones (ver enlace).

Una infografía elaborada por el Centro para el Análisis de la Educación y el Empleo Postsecundario (CAPSEE) expone los argumentos de quienes proponen una mayor regulación pública de este tipo de instituciones.

En cuanto a la población estudiantil atendida, los centros con fines de lucro son los que más crecen entre los 90 y 2010, pero luego decrecen (data hasta 2016); tienen un porcentaje mayor de estudiantes no tradicionales (+24 años), afroamericanos, mujeres y padres solteros. Sin embargo, el costo semestral promedio en estas universidades duplica el que cobran las instituciones públicas ($16,000 vs $8,200). Quizás esto explique por qué su tasa promedio de graduación (35%) sea casi la mitad de la de los college públicos (65%).

Por otro lado, los graduados de las instituciones con fines de lucro tienen porcentajes más altos tanto respecto de deudas mayores de 20,000 dólares (78% vs 39% en IES públicas y 53% en sin fines de lucro) como de probabilidad de dejar de pagar sus deudas (52% vs 26% entre los alumnos de la cohorte 2003-2004 con deuda de college con fines de lucro y community college). Por otro lado, la media de ingresos a 10 años del inicio de estudios en la universidad es 4 mil dólares menor (9%) que los de sus pares de instituciones públicas.

Estas diferencias en las tasas de graduación, empleabilidad y endeudamiento motivaron el incremento del control estatal, lo que se reflejó en el descenso del valor de las acciones de la mayoría de empresas de servicios educativos terciarios desde el año 2007 (ver enlace). Pero, la elección de Trump y las declaraciones de Betsy DeVos, secretaria de educación, en las que ofrece eliminar dos reglamentos implementados durante el periodo de Obama para evitar estafas educativas, se reflejó en una revaluación de las acciones de estas empresas.

Sin embargo, luego de años de sobrevivir a la regulación gubernamental agresiva, problemas financieros y una cobertura mediática adversa, se está suscitando un importante cambio. Por un lado, una reducción de 1.5% de la matrícula global ha significado una caída de 10.1%, la mayor, en la matrícula de las instituciones con fines de lucro en el último año (ver enlace). Por el otro, algunas de las más grandes y mejor financiadas empresas de servicios educativos, están vendiendo (e.g. Purdue-Kaplan) o fusionando (e.g. Capella-Strayer Merger) sus centros de educación, o solicitando cambio de régimen (e.g. Grand Canyon U.) al de sin fines de lucro (ver enlace).

 

Fuentes:

 

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