Jueves 11 de octubre del 2018

Calidad y misión en la Javeriana

Con el motivo del V Encuentro Nacional Universitario: Aprendizajes y Calidad en la Educación Superior, desde Novedades Académicas, ofrecemos una entrevista a Fabiola Cabra Torres, quien es profesora del Departamento de Formación de la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Javeriana y doctora en Innovación Educativa de la Universidad de Deusto (España). Actualmente, es coordinadora de la línea de investigación Prácticas Educativas y Procesos de Formación, en la Maestría en Educación de la Pontificia Universidad Javeriana.

1) Actualmente, Colombia está en medio de un proceso de posacuerdo ¿cómo ha vinculado la Pontificia Universidad Javeriana este proceso con la formación de sus estudiantes?

En principio, lo que ha caracterizado a la Javeriana ha sido pensar la universidad en medio de un país diverso y constituido a partir de regiones; hemos buscado leer siempre cada contexto y responder a este. Ahora, estamos en medio de un momento histórico de posacuerdo, el cual nos plantea nuevos retos tanto en economía, salud, educación, justicia, etc. El tema de justicia, por ejemplo, está ampliamente interpelado por los procesos de acuerdo; se necesita pensar y proponer toda una justicia restaurativa para las víctimas y, también, que trabaje con aquellos que cometieron delitos fuertes. El contexto actual es un llamado a la universidad, para pensar el país de cara a una forma de convivencia más pacífica y que permita el desarrollo humano de todos. Así, hay que preguntarse: ¿Qué sistema de salud necesitamos en esta nueva etapa para atender los problemas de salud mental y desesperanza que dejó el conflicto armado? ¿Qué sistema educativo requerimos para integrar a aquellos que se han desmovilizado? Frente a la violencia de tanto tiempo, las universidades tienen que formar ciudadanos para un nuevo contexto, ciudadanos que construyan una paz duradera. Es una forma de convivencia nueva a todo nivel. En la Javeriana, se creó una Maestría en Estudios de Paz y Resolución de Conflictos que  actualmente la coordina el Departamento de Ciencias Políticas,  la cual busca proporcionar a los estudiantes herramientas de pensamiento y acción que les permita trabajar en todos los niveles, desde lo interpersonal hasta lo global, de tal manera que puedan afectar entornos de manera efectiva hacia la construcción de paz. También, tenemos el programa MAPA para estudiantes de Licenciatura en educación buscando que los futuros profesores de niños, niñas, adolescentes y jóvenes asuman conscientemente la responsabilidad histórica que tienen en los procesos de construcción de cultura de paz en el país y en el mundo.

No es solamente las mallas curriculares, sino una serie de acciones que también incluyen presupuesto para la investigación y para trabajar en las Obras de la Compañía de Jesús. También, desde la Vicerrectoría de Bienestar Universitario, se invita a los estudiantes a pensar en ejercicios de solidaridad con los migrantes venezolanos. En resumen, la paz y pensar qué es lo que necesita esta nueva sociedad resulta en este momento un tema que atraviesa nuestro proyecto educativo y que busca tener impacto en la reconstrucción del tejido social de las comunidades, ciudades y pueblos afectados por los años de violencia.

2) En su ponencia, comentaba que calidad no es lo mismo que condiciones para la calidad. ¿Qué condiciones actualmente merman la calidad del cuerpo docente? ¿Qué condiciones la fomentan?

En la actualidad, calidad y excelencia son dos aspectos que se encuentran articulados a la misión institucional. Se entiende que no es pertinente pensar la calidad de manera aislada, como un estándar externo, sino desde el proyecto educativo de la universidad. No obstante, este ideal de calidad y de excelencia requiere condiciones, recursos, formas de relación que posibiliten aquello que es deseable. Por ejemplo, si se piensa en lograr una docencia de excelencia, se han de facilitar las condiciones y recursos que lo hagan más viable y posible para que no se quede en una simple aspiración. Si busco la mejora docente, necesito programas de formación y evaluación que jalonen procesos de mejoramiento, de innovación, de cambio educativo y  que la evaluación del desempeño no se limite al control o a la sanción. Por ejemplo, hemos implementado un Centro de Enseñanza aprendizaje y evaluación (CAE+E), el cual se encarga de la formación docente, tanto de profesores de planta como de cátedra, en nuevos métodos de enseñanza y en el apoyo a círculos de innovación, en la inmersión en cursos de inglés, en un semestre sabático para la investigación, entre muchas otras condiciones más, de las cuales se espera en unos años que nos lleven a grupo de docentes más cualificados. Asimismo, estas condiciones tienen que estar ancladas en el modelo educativo y el perfil docente que tiene la universidad, su misión y su visión a futuro. No se puede ser excelente, si no se sabe hacia dónde se va.

En cuanto a los elementos que van en contra, uno es no lograr un alineamiento entre los recursos y los objetivos que tiene la universidad. Una amenaza es el excesivo número de tareas docentes y la sobrecarga de actividades. La pregunta gira en torno a cómo un departamento logra establecer un correcto balance entre la investigación y la docencia, y cómo se priorizan objetivos y metas estratégicas.

3) En relación a empleabilidad, detallaba que la metodología de la Javeriana fue identificar ese elemento diferenciador de su oferta educativa y lograr priorizar esta diferencia. Nos podría comentar un poco más al respecto.

En primer lugar, tenemos que responder la pregunta ¿qué es una buena docencia? ¿Qué es una docencia de excelencia en el contexto internacional? Luego, ¿qué es un docente excelente para la javeriana? Claro que compartimos muchos elementos con otros sistemas universitarios y universidades del mundo; sin embargo, consideramos que sí existe un elemento diferenciador en el caso de la Javeriana. Por ejemplo, tenemos un compromiso con la formación integral, nosotros lo hemos vuelto un proyecto educativo en el sentido de que todas las unidades académicas que dispone la universidad contribuyen a esta misión institucional. Hemos creado una línea de Consejería Académica en todas las carreras para apoyar a los estudiantes en decisiones que afectan su rendimiento académico; una unidad de Asesoría Psicológica y de salud disponible para los estudiantes con servicios y acciones que contribuyen al desarrollo de procesos emocionales, relacionales, de enseñanza aprendizaje y de vida saludable; la unidad de Pastoral favorece la integración de la experiencia espiritual en la vida cotidiana, organiza retiros para estudiantes para que piensen su capacidad de liderazgo social y comunitario, y su proyecto de vida. Más que  un enunciado ideal,  buscamos que la formación integral se concrete en acciones. También, agregaría, que desde hace diez años tenemos un compromiso claro con la responsabilidad social, todos los estudiantes sin distinción de carrera hacen un semestre de práctica social, ponen sus conocimientos a favor de comunidades diversas afectadas con problemáticas sensibles en el país. A dichas prácticas no se puede ir en actitud paternalista, colonizadora o mesiánica, sino con el ánimo de compartir saberes culturalmente valiosos. Y esta es nuestra manera particular de aportar a la formación integral de nuestros estudiantes y al logro de una sociedad justa, incluyente, democrática y solidaria.

4) Por último, en el caso de las humanidades, el discurso actual gira en torno a la crisis, la cual no es solo una crisis teórica, sino principalmente laboral y estudiantil. Menos puestos de trabajo, menos estudiantes y más recortes. ¿Cuál es el rol de las humanidades para la Javeriana? ¿Cómo ha buscado solucionar dicha crisis?

Es un tema de reflexión y de interés para la universidad, que puede variar en las facultades. Somos una universidad que ha protegido especialmente a las humanidades por tradición. Apostamos por la formación humanística; no las vemos como saberes rentables, sino como saberes esenciales en la formación humana y profesional de nuestros estudiantes. Desde el momento en que relacionamos rentabilidad y formación educativa, desechamos ciertos conocimientos y saberes. Con frecuencia, estas carreras no tienen un amplio número de estudiantes, pero no por esto se cierran o suspenden. Recalcamos que las humanidades son esenciales para la formación ciudadana, cívica y en valores de todos nuestros estudiantes. Sin embargo, una tarea pendiente es la revisión en torno a cómo mejorarlas, cómo vincularlas con el mundo contemporáneo que hoy nos interpela. Así, teniendo en cuenta la tradición en interdisciplinariedad que tiene la universidad, se abrió en el 2008 un doctorado en Ciencias y Humanidades, el programa busca que las humanidades dialoguen con los científicos, que la filosofía converse con la economía, la biología, la ingeniería, etc. También, consideramos que las humanidades no son la defensa de las humanidades clásicas en el sentido renacentista (retórica, latín, griego, etc.), sino apostamos por una visión más actualizada de estas: estudios interculturales, poscolonialidad, feminismos, los poshumanismos; campos absolutamente nuevos y profundamente humanos que nos permiten pensar el futuro desde nuestro complejo presente.

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