Jueves 12 de octubre del 2017

A la caza de estudiantes no tradicionales

La transición hacia una mayoría de estudiantes no tradicionales en Estados Unidos diversifica la forma de ofrecer los programas.

Cuando pensamos en universitarios, pensamos en jóvenes recién egresados de secundaria que tienen entre 17 y 18 años y son dependientes de sus padres. Sin embargo, en Estados Unidos, eso dejó de reflejar la realidad hace varios años. Los estudiantes no tradicionales son mayoría, por lo que se vienen cambiando los sistemas: desde los diseños académicos de los programas y las campañas para atraer nuevos postulantes, hasta cambios muy precisos en los marcos legislativos de algunos estados para acomodarse a las características de este nuevo perfil de estudiante. Precisamente, la edición anterior reseñó un ejemplo de limitaciones regulatorias para la oferta masiva y barata que requiere este tipo de estudiantes (caso WGU).

Pero ¿cómo identificar a los estudiantes no tradicionales? El instituto de políticas públicas New America Education explica con detalle varias características que los diferencian en el documento “Breaking with Tradition”. Podemos mencionar cuatro características generales que definen a un estudiante no tradicional: tener más de 24 años, estudiar a medio tiempo, trabajar a tiempo completo o tener dependientes e independencia económica.

A partir de ese análisis, el texto formula propuestas respecto a la ayuda financiera del gobierno federal para los estudiantes no tradicionales. Por ejemplo, algunas de estas características pueden tener mayor influencia en la obtención de algún subsidio, como el hecho de ser padre o madre soltera.

Otro estudio, “27 is the new 18: Adult students on the rise” del Education Commission of the States, documenta el incremento de la población adulta entre los estudiantes de educación superior -grueso de los estudiantes no tradicionales- que se ha hecho notable en los últimos 10 años y a través de una encuesta a nivel nacional sobre satisfacción – prioridades destaca tres necesidades que los diferencia de los de “alumnos tradicionales”: i) flexibilidad en los programas ofrecidos, ii) mayor oferta de cursos en su especialización y iii) múltiples opciones de ayuda financiera y formas de pago.

Al respecto, el portal Education Dive indagó qué estaban haciendo las instituciones públicas en EE.UU. que ofrecen alternativas para estudiantes no tradicionales, las cuales son un nicho de mercado cada vez más grande. Destaca la University of Maryland University College (UMOC), diseñada para estudiantes adultos, que con los años se ha convertido en una de las instituciones públicas con la combinación más grande de especializaciones en línea y estudiantes en todo el mundo (más de 80,000). La oferta incluye programas exclusivamente virtuales y también híbridos, así como para nivel técnico (certificaciones), pregrado y posgrado.

Por otro lado, señalan que su principal herramienta es una fuerte inversión en campañas de marketing, dado el entorno actual de fuerte competencia. Sin embargo, la fortaleza de estas campañas es hacer seguimiento y orientar de manera cercana a los interesados, que al ser adultos enfrentan muchas dudas y limitaciones, no solo sobre los horarios, sino incluso en la elección de lo que van a estudiar. Señalan también que es importante manejar variedad en las fechas de inicio de los programas, ya que muchas veces la decisión de matricularse puede surgir de un momento a otro. Por otro lado, señala que enfatizar la flexibilidad de estos programas es inútil, ya que los interesados dan esa cualidad por descontada.

Otras instituciones consultadas mencionan que los tiempos para completar los cursos y programas también es un factor clave en los postulantes adultos; incluso algunos están dispuestos a pagar más a cambio de completar sus estudios más rápido. A la par de la orientación y la menor duración posible, la calidad de los programas académicos es un tercer factor que tienen en cuenta. También, se mencionan, pero con menor importancia, costos bajos, facilidades en el financiamiento y la posibilidad de obtener trabajo después de graduarse.

Una problemática que se mencionó es que muchas instituciones de educación superior consideran a los estudiantes adultos como un grupo con necesidades homogéneas y que la mejor estrategia que se puede plantear es la de no hacer suposiciones sobre ellos. Por ejemplo, no conviene asumir que todos los adultos necesitan el aspecto virtual o un solo bloque de horarios. Indican que en el caso de los no tradicionales hay que hacer lo posible por enfocarse en ir al detalle de lo individual. Aunque posicionar un producto con esa flexibilidad puede requerir mucho esfuerzo por parte de la institución, es el camino para ser la alternativa en un mercado que cada vez se muestra más competitivo.

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