Jueves 06 de diciembre del 2018

2018: la promesa del Acceso Abierto, con reservas

Al finalizar el 2017, resaltábamos la expansión del acceso abierto en las publicaciones científicas a través de propuestas en políticas nacionales. Surgió como alternativa al paradigma de acceso a través del pago a las grandes editoriales de revistas científicas, el cual pierde terreno cada vez más por los millonarios montos que se cobra en las suscripciones y por la percepción de ser un modelo netamente lucrativo, con un solo ganador. Este año, además de darle continuidad a este escenario de crisis entre editoriales – sistemas universitarios – comunidad científica, hemos explorado otras aristas que amplían el panorama.

Una problemática que viene impulsando  la modalidad abierta -aunque con reservas- es el creciente malestar de la comunidad científica por el desbalance entre lo que ganan las editoriales y lo que queda para ellos y su trabajo a futuro. Sin embargo, el camino del acceso abierto tiene observaciones con respecto al financiamiento, ya que si bien el investigador dejaría de pagar por el acceso a las publicaciones, se compensa con una tarifa para publicar. Si bien Open Access se perfila como la opción más atractiva, el debate por sus parámetros y conveniencia recién empieza.

Tenemos, por ejemplo, el caso de la plataforma Sci-Hub, iniciativa declarada ilegal en EE.UU., no regulada de acceso abierto a nivel global. Un proyecto que empezó desde el interés de una investigadora por acceder a publicaciones sin tener que pagar por estas y que se ha ido expandiendo a través de los años hasta acumular casi la totalidad de las investigaciones publicadas por las que hay que pagar. Si bien es usado de manera masiva (prácticamente todos los investigadores han accedido al menos una vez), el funcionar como un canal informal (cada vez que pierde una demanda debe migrar de servidores) lo lleva a padecer los mismos problemas observados en otra alternativa más para el acceso libre, las llamadas redes sociales para investigadores. Las limitaciones en el control de calidad (revisiones) y en la gestión de su funcionamiento no permiten que se consoliden como alternativas concretas a futuro. Una fusión entre el acceso libre y la autogestión, pero en entornos regulados (como una comunidad universitaria), es un caso bajo estudio que podría resultar beneficioso.

En lo que respecta a políticas, resalta la aparición del “Plan S” (ver 1, 2 y 3), iniciativa europea que impone el acceso abierto para investigaciones financiadas con fondos públicos. Son once organismos nacionales europeos de financiación estatal en investigación (Austria, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Polonia, Eslovenia, Suecia y Reino Unido) que pretenden acelerar -y poner presión a otros países- en la transición desde las publicaciones científicas de acceso restringido hacia el acceso abierto. Si bien algunos países -como Holanda- ya han pactado una transición gradual en el mediano – largo plazo, esta iniciativa se ha calificado como “radical” al imponer un cambio total para el 2020. Para la comunidad científica, el fondo y la forma de esta propuesta genera sentimientos encontrados desde la esperanza por ser un modelo libre de lucro privado hasta la preocupación por la imposición, lo que llevará a los investigadores de estos países a competir en desigualdad de condiciones con otros que sí puedan publicar en revistas que aún sostienen una cobertura y difusión mucho más importante. De hecho, el Plan S deja de lado incluso a las revistas con modalidad híbrida (acceso parcialmente restringido).

Por otro lado, las consignas lucrativas del “conocimiento como bien de consumo” y del “publicar o morir” han expuesto otra complicación: un modelo que ha llevado a un exceso en el volumen de las publicaciones académicas. Esta cuestión se complica además al estar encadenado a la misión histórica de la universidad y la lucha por priorizar la formación o la investigación en los campus universitarios. Los rankings globales más conocidos, que son vitrina para las universidades de élite en el mundo, valoran grandemente los índices en investigación de las universidades, lo que fuerza a estas a tener a sus catedráticos en constante producción, esto está generando un exceso de publicaciones que las editoriales no pueden gestionar. Los más perjudicados son los estudiantes, cuya formación ya no es prioridad, pero también, otra vez, los académicos, puesto que trabajan en un sistema que enriquece a las plataformas privadas de difusión y deja con mínimos beneficios a los que crean el conocimiento.

Por último, cabe resaltar el importante hallazgo de Springer Nature, que al revisar el acceso a sus publicaciones en las modalidades abiertas y restringidas, demostró el terreno que viene ganando Open Access, tanto en el uso como en las citas de las investigaciones, y a través de todas las áreas temáticas. Y, también, el avance importante en el uso del Open Data, insumo para las investigaciones que queda disponible para el uso de cualquier otro académico o persona interesada y que, además, es factor clave en torno a la replicabilidad de la investigación.

 

Fuentes:

 

Antecedentes:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

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