Jueves 06 de diciembre del 2018

2018: empleabilidad, salarios y deuda universitaria

Diversos temas económicos referidos a la educación universitaria.

Los temas económicos referidos a la educación universitaria han sido recurrentes dentro de las ediciones de Novedades Académicas. Se han tocado temas referidos a los salarios de los egresados dependiendo de algunas de sus características, la diversidad de factores implicados en la empleabilidad de los egresados y la relación que debería existir (o no) entre la universidad y la empresa, la gran deuda en la que necesariamente se debe incurrir para poder cubrir todos los gastos relacionados con la vida universitaria dentro y fuera del campus, y los costos de operación que deben cubrirse dentro de las universidades, en particular desde el punto de vista de los salarios de los docentes a tiempo completo y contratados.

Si empezamos a analizar, de adentro hacia afuera, los actores principales dentro de las universidades son justamente los docentes. Al respecto, hemos hecho hincapié no solo en la situación de incertidumbre en la que se encuentran los docentes contratados y los jefes de práctica en el Perú, tanto a nivel de sus salarios, sino también de sus funciones pedagógicas y la inestabilidad de su permanencia en sus cargos. De otro lado, también vimos las grandes diferencias entre docentes a tiempo completos en Estados Unidos, dependiendo de las especialidades, el tipo de administración de cada universidad y los Estados en los que dictan sus clases.

Sin embargo, si nos enfocamos más bien en el funcionamiento de las universidades y la manera en cómo se componen los costos dentro de estas, tendríamos que preguntarnos cuán público y abierto puede ser el acceso a las universidades, considerando que el Estado debería tener los recursos para internalizar los costos de la educación universitaria. En ese sentido, también se podrían aspirar a objetivos de equidad entre los que menos recursos económicos y sociales tienen a fin de buscar formas sociales más justas e igualitarias.

Vimos también cómo el impacto de un aumento de demanda de estudiantes (de diversos niveles de ingresos) impulsó el crecimiento de las universidades privadas (con o sin fines de lucro), las cuales basan la mayoría de sus gastos en las pensiones que pagan los estudiantes. En ese sentido, la cantidad de estudiantes que requerían un monto mayor para concretar sus estudios universitarios fue en aumento y, ante la imposibilidad de cubrir los gastos de la universidad y otros vinculados a la vida universitaria, los créditos educativos y la deuda en la que se comprometían fue creciendo también de manera exponencial, en un contexto de desinformación del lado de las universidades y los estudiantes y sus padres.

Este escenario se vivió en diversos países como Estados Unidos y Reino Unido, y existieron ciertos factores externos al entorno universitario que profundizaron aún más la gran deuda estudiantil, como en el caso de España que como producto de la crisis subprime se retrajo la capacidad de pago de los padres de los estudiantes y la amortización ante menores salarios de los egresados endeudados.

Pero si hablamos de deuda es importante saber cómo es que esta se ha de pagar, por tanto, es importante conocer los salarios y la empleabilidad de los egresados. En ese sentido, nuestras notas han buscado entender cuál deber ser la relación entre las universidades con el sector privado, tratando de entender que una relación más estrecha permitiría un mayor grado de absorción de la mano de obra que se produce en las universidades, como en el caso de las maestrías ad hoc que se están conduciendo en España, y permitiría entender cuáles son las principales deficiencias y fortalezas que los empleadores perciben dentro de cada universidad y sus egresados.

Asimismo, la empleabilidad podría presentar grados de heterogeneidad dependiendo de la carrera, como en el caso de las humanidades, o de algunas características del egresado. En esa misma línea, los salarios se presentan de manera diferenciada, dependiendo de ciertas condiciones del trabajador, en donde los estudiantes adultos y los estudiantes que trabajan suelen ser los más vulnerables a tener salarios bajos, en un entorno en donde el tener un grado universitario no asegura ni un mejor salario ni una oportunidad de emplearse mayor respecto de los que cuentan con estudios técnicos o universitarios incompletos y en donde el subempleo campea en todos los países y en diversos campos laborales.

El balance arroja más dudas que respuestas respecto de cuál es el destino de lo que se recauda dentro de las universidades, dada la precariedad de la situación del cuerpo docente, y que, en todo caso, perjudica principalmente a los estudiantes, incluso años después de haber dejado las aulas, a causa del gran volumen de su deuda y el poco impacto en empleabilidad que la universidad genera.

 

Antecedentes:

 


Aviso: Los contenidos de este boletín sintetizan la información y los debates tomados de los medios de comunicación y las investigaciones que se citan al pie. Su contenido no refleja necesariamente la opinión del Vicerrectorado Académico de la PUCP.


 

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