Noticia  |  Jueves, 18 de Agosto del 2016

¡Uy! Amenaza robótica a los profesionales

La inteligencia artificial (AI, por sus siglas en inglés) está de regreso en las primeras planas: OECD, Reason, Times Higher Education THE, New York Times NYT, Financial Times FT, The Economist y Foreing Affairs FA han publicado artículos sobre el tema.

Los robots han venido creciendo en muchas actividades. Han reemplazado trabajo obrero rutinario y mecánico, y han mejorado los desempeños en precisión, regularidad y costos. Brazos neumáticos computarizados han redefinido las cadenas de montaje, los procesos y el empleo de muchas industrias.

Estos robots, sin embargo, operan en sistemas controlados y hasta hace poco se pensaba que manejar entornos complejos e imprevisibles estaba más allá de las capacidades del computador. Pero desde el 2002, las aspiradoras automáticas, pequeños robots domésticos, navegan alrededor de obstáculos realizando sus tareas. Y en el 2010, Google anunció sorpresivamente que había acumulado, de manera exitosa, muchas millas en vehículos no tripulados (ver NYT 2010). Hoy, varias marcas cuentan con prototipos driverless. Es solo cuestión de tiempo y autorización legal para que estén en el mercado. Por ejemplo, Uber, empresa de servicios de transporte, no oculta su interés en desarrollar una flota autómata. En este escenario, los tecnófilos explican a los luditas (tecnófobos) que en realidad se crearán nuevos empleos en áreas más vinculadas a las capacidades humanas más distintivas.

Pero nuevos desafíos retan las capacidades humanas de perfil profesional. Nuevos aplicativos de AI producen, con ventaja de velocidad, precisión y objetividad, informes para los que se requería un grado universitario:

  1. Forbes (ver THE 2016) publica artículos realizados por QUILL, una herramienta de AI de análisis, interpretación y comunicación desarrollada por Narrative Science, compañía que ofrece transformar automáticamente los datos en narraciones en lenguaje natural.
  2. Ross Intelligence (THE 2016) ofrece a ROSS “Your Brand New Artificially Intelligent Lawyer”, cuyo primer contrato fue anunciado por Fortune en mayo y comentado en junio por Wired. La idea detrás del proyecto es que la mayor parte del trabajo del abogado es el análisis de expedientes. Ross está diseñado sobre Watson, la plataforma de cómputo cognitivo de IBM que quiere refrasear AI como Augmented Intelligence.
  3. Kensho, que se presenta como una “Data Analytics and Machine Intelligence Company”, ha producido una herramienta que permite, en minutos, analizar tendencias de mercado que solían requerir no menos de 40 horas a personas entrenadas y muy bien remuneradas (US$ 350 a 500 mil al año) según NYT (2016).
  4. Y estos avances en periodismo, economía y derecho anuncian aplicaciones en farmacéutica y medicina. Watson ya está acumulando y procesando en tiempo real enormes cantidades de artículos científicos e historias médicas y tiene mejor tasa de acierto en algunos diagnósticos que los expertos humanos (Reason 2016).

¿Qué tienen en común estos tres sistemas? i) La capacidad de procesar rápidamente las cantidades masivas de datos producidos por la explosión de la información que desafía la capacidad humana. ii) La capacidad creciente del machine learning o programas que aprenden autónomamente a encontrar pautas y tendencias (ver mención previa). El encuentro entre el software de aprendizaje autónomo y las enormes bases de datos del big data produce resultados que eran inalcanzables previamente.

  1. Incluso, en investigación (ver mención previa), una AI llamada Eureqa ya ha colaborado en 500 artículos académicos en escenarios con muchos datos pero pocas teorías (THE 2016).

Los estudios de estos procesos indican que las actividades fuertemente previsibles serán automatizadas (ver abajo documentos). Esto significa que mucho del trabajo de complejidad media será automatizado, mientras que el trabajo que enfrenta situaciones poco estructuradas, el trabajo creativo, el trabajo que requiere de empatía o decisiones morales, y el que requiere de habilidades sociales, no. La idea, entonces, es que si lo que sobrevivirá es la capacidad humana para enfrentar lo complejo, conviene enfatizar en la universidad el desarrollo de la capacidad de aprender a aprender y las habilidades blandas, retomando la vieja idea del valor intrínseco de la formación universitaria como desarrollo de potencial humano. Algunos ven en este escenario una nueva Edad de Oro para las humanidades, pero también para la creatividad científica y la innovación (ver mención previa).

Click en la imagen para ver detalle.

No conviene terminar este texto sin mencionar, sin embargo, el fiasco de Tay, el chatbot de Microsoft, desactivado luego de adquirir un comportamiento racista y autoritario (ver The Guardian). Las AI de aprendizaje autónomo tienden a adquirir los sesgos sociales del entorno y este es solo un ejemplo extremo (NYT 2016b).

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