Noticia  |  Miércoles, 12 de Abril del 2017

Universidades se preparan para aprovechar el Internet of Things

El Internet de las Cosas como factor que promete avances en lo académico, gestión e infraestructura.

Hace poco, no quedaba muy claro qué era un objeto inteligente. Hoy, lo que se denomina Internet of Things (IoT) –la conexión entre objetos y sistemas a través de la web, que produce datos y analítica en tiempo real– nos asombra por su alcance y potencial. Hace unas semanas, reseñamos el reporte Horizon sobre el potencial de nuevas tecnologías en educación superior, que predecía un impacto importante del IoT en dos o tres años.

Ya se puede encontrar artículos de revistas especializadas que informan sobre pruebas con el IoT para agregar valor en tres ámbitos: aprendizaje, gestión administrativa, e infraestructura y diseño de campus.

Con respecto a experiencias de aprendizaje, el IoT debe mejorar la capacidad del estudiante y la institución para hacer seguimiento del rendimiento y personalizar el método de enseñanza/aprendizaje. Pero no solo eso: los dispositivos wearables (tecnología que se lleva encima), como los conocidos smartwatch y GPS, conectados a Internet permitirán obtener información respecto a la interacción del estudiante con los distintos espacios y actividades en el campus. Incluso se prevé que podría ofrecer información respecto al estado emocional de los alumnos en el campus (especialmente de los residentes), según el patrón de comportamiento registrado por estos dispositivos.

También la eficiencia en la gestión administrativa se puede beneficiar de los wereables usados por estudiantes, docentes y administrativos, mejorando el uso de equipos y recursos humanos para optimizar los gastos.

Con respecto a la infraestructura y diseño de campus, se espera que el IoT permita perfeccionar procedimientos en el campus mediante sensores y una infraestructura inteligente. Ejemplos: facilitar el acceso y el servicio de bibliotecas y comedores; saber en tiempo real el uso de espacios como salas de conferencias y playas de estacionamiento; y mediante cámaras de seguridad conectadas a un registro de analíticas, detectar actividades anómalas en el campus.

Entre los usos iniciales e implementaciones del IoT, EdTech menciona dos experiencias en curso. La University of Southern California ha implementado recientemente un centro de gestión de datos para el aprendizaje: el Center for Human-Applied Reasoning and the Internet of Things (CHARIOT). La iniciativa permitirá que los docentes obtengan información en tiempo real de cómo aprenden sus estudiantes, pistas para elaborar planes personalizados para la enseñanza y el timing preciso para hacer intervenciones en casos de estudiantes con problemas. Carnegie Mellon University se propone convertir su campus en un laboratorio viviente con sensores y edificios que se comuniquen entre ellos e interactúen con las personas, bajo el proyecto Open Web of Things de Google. Ya tienen implementado un sistema automatizado de impresión a través de los celulares, así como un sistema que ejecuta aplicaciones de los smartphones automáticamente, según la ubicación del estudiante, como la parada del bus.

En otro artículo, EdTech propone cuatro recomendaciones para sacar el máximo provecho al IoT: i) mejorar la cobertura y capacidad de la red wifi, ya que son cada vez más los dispositivos que la utilizan, incluso varios por persona; ii) establecer políticas de privacidad, con lo que se apunta a uno de los debates más importantes al hablar de big data o IoT: la preocupación respecto al uso de la información de los estudiantes; iii) establecer protocolos de seguridad, convergente con lo anterior, pues no solo se debe controlar el uso de los datos personales, sino también protegerlos de ataques externos; y iv) considerar capacitaciones en el uso de IoT.

Finalmente, compartimos los tres elementos más importantes del “2017 State of ResNet Report”, que evalúa las condiciones y el uso de redes en más de 300 instituciones de educación superior norteamericana. Primero, las PC de escritorio y las laptops son los equipos que más utilizan el ancho de banda, seguidos, muy de cerca, por los smartphones, que acaban de desplazar a las tablets. Se espera que el IoT incremente la participación de los smartphones. Segundo, los aplicativos de entretenimiento entre estudiantes son los que más consumen ancho de banda: 9 de cada 10 estudiantes universitarios utiliza Netflix y más del 70% puede consumir hasta 10 horas a la semana (en el caso de universidades con residencia universitaria). Las plataformas académicas en línea tienen un impacto bastante menor. Tercero, más del 70% de las instituciones ofrece más de 1Gb de ancho de banda por estudiante en la residencia universitaria (cifra que se ha triplicado en los últimos cinco años) y casi un 25% brinda de 7Gb a más.

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