Noticia  |  Jueves, 23 de Noviembre del 2017

Tiempos de oscurantismo

Ataques por todas las direcciones ponen a la academia en un punto de inflexión.

El pasado 16 de noviembre, los republicanos de la cámara de representantes aprobaron el Acta “Tax Cuts an Jobs”, una reforma fiscal que impactará tanto a individuos como empresas.

The Cavalier Daily advierte que esta propuesta encarecería el acceso a la educación superior y reduciría los fondos para financiar investigaciones y becas en las universidades, lo que afectaría las expectativas de los jóvenes de menos recursos y la formación de investigadores. Específicamente, se propone retirar la deducción de los intereses que se realizaba sobre el pago de impuestos de los préstamos estudiantiles, esto hará más pesada la carga familiar para pagar estos préstamos. Otra de las medidas afecta directamente a estudiantes de posgrado, quienes deberán contabilizar como ingreso las exenciones de matrícula a las que acceden por enseñar o investigar y pagar impuestos por ello.

Al respecto, en una columna de un estudiante de posgrado del MIT para el New York Times se señala: “… trabajamos entre 40 y 80 horas a la semana como profesores de aula e investigadores de laboratorio, y, a cambio, nuestras universidades nos proporcionan una exención de matrícula … En realidad, no hay dinero de las exenciones de matrícula en nuestros bolsillos…Pero según el proyecto de ley de impuestos de la Cámara, nuestras exenciones serán gravadas…los estudiantes de posgrado serían responsables de pagar impuestos sobre un salario anual de $ 80,000, cuando realmente ganamos $ 33,000 al año.

Otra de las disposiciones es gravar las dotaciones de las universidades privadas, lo cual incidiría directamente a las investigaciones y becas que las universidades financian, y, por lo tanto, a la competitividad de estas.

De acuerdo con una nota de la Universidad de California del Sur (USC), estas reformas aumentarían el costo de asistir a la universidad en más de $65 mil millones para el 2027 y afectaría directamente a las carreras de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM), pues el 57% de estos apoyos va dirigido a estudiantes de estas carreras.

La Association of American Universities (AAU), de la cual la USC es miembro, publicó un comunicado dirigido al gobierno y al congreso en el cual piden que protejan las políticas fiscales que promueven el acceso a la educación superior. De manera concreta, las propuestas que podrían afectar son las siguientes: eliminación de la deducción del interés al préstamo estudiantil, eliminación de deducciones para programas que benefician a empleados universitarios, impuesto a las dotaciones de universidades, afectación a las donaciones, entre otras.

Actualmente, la propuesta se encuentra en el Senado, quienes a su vez se encuentran negociando otra propuesta diferente a la de la cámara, la cual no incluiría el aumento de pago de impuestos a estudiantes de posgrado y mantendría la deducción de intereses del préstamo estudiantil.

Una nota del Chicago Tribune destaca que a nivel nacional estas reformas afectarían a más de 100,000 estudiantes de posgrado que reciben exoneraciones de matrícula. La versión de los republicanos es que con esta reforma se busca tener reglas más claras y justas del juego, que no solo beneficie a un grupo pequeño. Para el autor de dicha nota, esto refleja la creciente desconexión entre el partido republicano y las universidades, respaldándose en los resultados del Pew Research Center, según los cuales, el 58% de republicanos considera que las universidades tienen un efecto negativo en el desarrollo del país, mientras que el 72% de demócratas consideran que tiene un efecto positivo. Para los republicanos, la universidad está “tomada” por liberales que reprimen la libertad de expresión (antecedente). De modo que, al parecer, todo esto solo acentúa el distanciamiento entre el gobierno y la educación superior.

A lo anterior, podemos agregar que Betsy DeVos, secretaria de educación, es el miembro del gabinete presidencial más odiado según una encuesta realizada por HuffPost / YouGov. Incluso, se insinúa que su presencia pudo haber influido en los resultados de las últimas elecciones estatales y locales de noviembre, lo que ha significado varias victorias para los demócratas.

Las principales críticas que se le hacen van dirigidas a su nula experiencia en educación pública y su constante muestra de falta de conocimiento de las leyes y normas del sector. Pero esto no parece amilanarla. Desde su nombramiento, ha parado muchas de las iniciativas del gobierno anterior, como suspender las medidas que ponían sanciones a universidades e institutos que no cumplan con otorgar lo ofrecido (antecedente) o limitando el tratamiento de las agresiones sexuales en los campus (antecedente). También, es conocida por no guardarse sus opiniones sobre la falta de importancia de la educación pública y por el progresivo desmantelamiento de la secretaria de educación (al respecto ver 1, 2 y 3).

¿Arremetida conservadora?

Bill Moyers, reconocido periodista estadounidense, hace un listado de acometidas e intentos de censuras a la academia que se ha dado en diferentes partes de los Estados Unidos este último año, los que según la historiadora Joan Scott tienen como común denominador atacar a la universidad como centro de producción de pensamiento crítico. Algo que no es nuevo, pero que con el gobierno actual ha tomado insospechadas dimensiones.

El fin de la universidad, más allá de la materia específica, señala Scott, es aprender a pensar, a hacerse preguntas y desarrollar un pensamiento crítico. En la actualidad, se vive un clima de falta de respeto por el pensamiento y la academia, lo cual Trump personifica y alienta.

Para ella, es importante el debatir ideas, partan de donde partan. Ante esto, también critica a quienes impiden la asistencia de republicanos o miembros del alt-right a debatir en las universidades; hay que debatir con ellos, usando ideas y argumentos, señala. Pero aclara que la diferencia entre la libertad de expresión y la libertad académica es que la primera no hace distinción de calidad, y la segunda sí.

Para Scott, esta época es más dura que el macartismo de los cincuenta. Herramientas como las redes y el internet hace que las amenazas sean más reales. Uno de los temores  que manifiesta es que esto lleve a Estados Unidos a un pensamiento de tipo fascista semejante al de inicios del siglo XX europeo.

Fuentes:

Antecedentes:

academia | acceso | debate | financiamiento | investigación | política

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