Noticia  |  Viernes, 10 de Noviembre del 2017

¿Qué tan bueno es tu sistema universitario? Otro tipo de ranking

Universitas 21 prioriza la relación entre el desempeño de los sistemas universitarios y las políticas de sus gobiernos.

Un sistema diverso y bien articulado sería la mejor opción según el ranking de Universitas 21, el cual se inspira en el artículo de Jamil Salmi “Excellence Strategies and World-Class Universities”. Los mejores sistemas no se definen por la mayor cantidad de instituciones bien rankeadas según los indicadores  de investigación, sino aquellos que logren armonizar un universo variado de instituciones terciarias de calidad -con objetivos distintos- para atender las diversas necesidades individuales, comunitarias y nacionales.

Precisamente, en nuestra edición anterior, Simon Marginson, director del Centre for Global Higher Education, resaltaba que casi todas las universidades pueden resultar buenas opciones si pertenecen a un sistema bien articulado. Esa es la propuesta de este ranking de sistemas universitarios que produce Universitas 21 desde 2012, que  curiosamente es una red internacional de 25 universidades intensivas en investigación con 20 años de existencia (ver antecedentes).

El ranking de Universitas 21 evalúa 50 sistemas universitarios nacionales a través de 25 indicadores agrupados en 4 módulos: 5 de recursos (inversión), 5 de entorno (diversidad), 6 de conectividad (internacionalización) y 9 de producción (no solo investigación, sino proporción de graduados e investigadores sobre población y desempleo). Ver en notas previas 1 y 2 más detalles de la metodología.

La nueva edición incluye un par de ajustes en la metodología del módulo de entorno para medir mejor la diversidad de necesidades que atienden: el indicador de proporción entre instituciones privadas y públicas se hace continuo (hasta 50), y se incluyen en el registro del sistema las instituciones de educación superior técnica de ciclo corto (ISCED 5).

Universitas 21 divide su evaluación en dos secciones. En la primera, entrega un ranking por cada módulo, y otro general que pondera los módulos, dándole un 40% a la producción y un 20% a los otros tres. En el módulo “recursos”, domina Suecia seguido por Dinamarca; en “entorno”, Estados Unidos seguido por Nueva Zelanda; en “conectividad”, Suiza seguido por el Reino Unido; en “producción” domina Estados Unidos, seguido por Reino Unido. En el ranking general, se observa mejoras importantes de Arabia Saudita y Malasia, países que en los últimos años han dedicado importantes recursos adicionales a la educación superior. También, muestran mejoras Singapur, Sudáfrica, Rusia y China. Los problemas políticos de Ucrania en cambio explican su caída de 10 posiciones.

En la segunda sección, Universitas 21 ofrece una clasificación que promedia los cuatro módulos, pero ajustándolos por el PBI per cápita, lo que hace la evaluación mucho más cercana a la realidad de cada país. De ese modo, por un lado, se puede evaluar la influencia y esfuerzo de las políticas de cada país en el desempeño de sus sistemas universitarios, y, además, es posible para los países comparar sus desempeños contra otros de niveles similares de desarrollo. Con el factor PBI per cápita en la mezcla, el ranking general es dominado por Serbia que figura en el Top 3 en tres de los cuatro módulos, siendo el país que mejor emplea su capital económico en indicadores como el impacto de investigación académica, los niveles de empleabilidad de sus graduados o el número de matrículas universitarias.

Estos resultados desplazan del primer lugar al Reino Unido, lo que según explica Ross Williams -profesor de la Universidad de Melbourne y autor principal de esta clasificación- se debe a que los británicos incrementaron en 4% su PBI per cápita, pero esta mejora no se vio reflejada en el sector de educación. Del mismo modo, si se compara Serbia con otros países de nivel similar de PBI per cápita, como por ejemplo Tailandia, Serbia saca una considerable ventaja gracias a invertir mucho más en producción (investigación y matrícula).

No es casualidad entonces que el año pasado el Times Higher Education identificara a Serbia como uno de los siete países del grupo “TACTICS” (Tailandia, Argentina, Chile, Turquía, Irán, Colombia y Serbia) que por sus indicadores “educación – economía – país” podrían convertirse en protagonistas de la educación superior global. Según explica una columna publicada en el diario español, “El Confidencial”, las restricciones económicas que vivió Serbia por casi 30 años -actualmente es de los países con PBI más bajo de su región- han provocado que se vuelvan “ingeniosos”. Comparado con otros países emergentes, tanto el gasto como los logros de Serbia son significativos.

El estudio concluye con un breve análisis, que remarca la diferencia entre la primera sección, en donde dominan países con altos ingresos, y la segunda, que con la inclusión del PBI per cápita permite una evaluación más justa del esfuerzo de los sistemas universitarios. Así mismo, destaca la relación entre la financiación del Estado y la autonomía de las instituciones, reflejada en los resultados de EE.UU. y los países nórdicos, que a pesar de mostrar rendimientos similares en “producción” y mayor índice en “recursos” (financiamiento), la mayor influencia del Estado en los segundos afecta sus índices en el módulo “entorno”. Aunque la clasificación reconoce que no hay un sistema ideal, señala las características de uno malo: aquel en que el gobierno tenga mucho control sobre las instituciones y al mismo tiempo poca inversión.

Fuentes:

Documentos:

Antecedentes:

estudiantes | financiamiento | gestión | investigación | política | rankings | sistemas universitarios

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