Noticia  |  Jueves, 23 de Noviembre del 2017

Singapur mueve montañas

Lo que hay detrás de su asombrosa subida en los rankings.

En 2015, la Universidad Nacional de Singapur (NUS) y la Universidad Tecnológica de Nanyang (NTU) aparecieron en el ranking de The Higher Education en los puestos 26 y 55, respectivamente. En 2016, la NUS se volvió líder de la región asiática alcanzando el puesto 24; mientras que, para este año, dicha universidad mejoró su posición colocándose en el número 22 (ver antecedente 1, 2 y 3).

¿Cómo ha logrado este país con apenas 6 millones de habitantes y 719 km2 posicionar a dos de sus universidades por encima de las universidades de los gigantes asiáticos de Japón y China? ¿Qué puede explicar este ascenso en los rankings en menos de 5 años?

La respuesta está en la incómoda posición del país en su entorno y en la decisión de sus líderes de que, a falta de recursos naturales, importa incluso el agua, había que desarrollar el talento humano. Hay quien la compara con Israel. Su educación básica es muy buena y para ser profesor concursan los egresados del tramo superior de rendimiento de secundaria. No es de extrañar el compromiso que ha asumido el Gobierno con el desarrollo tecnológico y del conocimiento: al desembolso de 9.6 billones de dólares durante el periodo 2010-2015, le sigue un programa de 14 billones de dólares, en investigación e innovación, para el periodo 2015-2020. Singapur ha apostado por convertirse en una economía del conocimiento y en la primera ciudad digital inteligente; sí, es una ciudad-isla-país.

Esta enorme inversión ha hecho que Singapur sea el país del mundo con mayor gasto per cápita en investigaciones y que impulse, a su vez, el presupuesto para investigación e innovación de sus principales universidades (NTU y NUS). Este es el secreto de su ubicación en la cima de los últimos rankings regionales. Esto y la ecología empresarial de grandes corporaciones de la industria sin chimeneas (banca, cómputo, electrónica, etc.) que ha logrado establecer.

Arnoud De Meyer, presidente del Singapore Management University, comenta al portal University World News que el financiamiento de estas universidades permitirá a Singapur “atraer a las mejores mentes y poder hacer que vengan a trabajar con nosotros y construir laboratorios”. Bertil Andersson, presidente de la NTU, agrega que el gobierno de Singapur está enfocado en la calidad, por lo cual su universidad busca dos tipos de personas: “los investigadores más reconocidos y jóvenes investigadores que compiten en Europa por financiamiento”.

A pesar de que el financiamiento de este país, en un primer momento, estaba enfocado solo en áreas relacionadas a la ciencia y la tecnología, en el 2016 el gobierno también anunció un aumento en el 45% del presupuesto para investigaciones en ciencias sociales y humanidades, lo cual equivaldría a una (pequeña) suma total de 252 millones de dólares para el periodo 2016-2020. Como bien sostiene Andersson, “en el mundo actual, más que nunca, es importante ser interdisciplinario y tras-disciplinario en los enfoques de trabajo”.

La responsabilidad de estas universidades gira más allá de conseguir posicionarse en un buen puesto en los rankings; como lo señaló su primer ministro Lee Hsien Loong en el 2015: “es muy gratificante que estemos muy bien en los rankings y que nuestro trabajo sea reconocido. Pero al mismo tiempo tenemos que darnos cuenta de que el indicador de desempeño clave para nuestras universidades no son los rankings, sino qué tan bien sirven a Singapur”. (Ver antecedente).

De Meyer indica, entonces, que la gran pregunta gira en torno a si se tendrá la capacidad de trasladar los esfuerzos en investigación a resultados tangibles expresados en un crecimiento concreto en el PBI. Él mismo responde que son cerca de 20 años los que se deben esperar para ver si, en efecto, fue una buena inversión: “seguimos esperando por esos resultados”, señala.

“No creo que haya un cambio radicalmente diferente para 2020, pero quizás lo haya entre 2025 y 2030”, afirma Andersson, quien se muestra más optimista que De Meyer. No obstante, la inquietud parece ser compartida: para él, la verdadera pregunta es ¿tendrán el Gobierno de Singapur y sus contribuyentes la paciencia de esperar hasta entonces?

La reflexión que nos deja el caso de Singapur está referida a lo importante que es, para un país que desee convertirse en una potencia en innovación e investigación, contar con plataformas y recursos que hagan posible el desarrollo de investigaciones internacionalmente competitivas. (Ver antecedente).

Fuentes:

Antecedentes:

financiamiento | innovación | investigación | prospectiva | tecnología

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