Noticia  |  Jueves, 31 de Agosto del 2017

¿Qué podemos aprender del sistema universitario indio?

Calidad internacional y movilidad estudiantil como pilar de la educación superior.

Se viene repitiendo hasta el cansancio que el sistema universitario de América Latina y el Caribe ha experimentado en los últimos quince años un incremento considerable en tasas de matrícula, apertura de universidades y programas; pero el crecimiento, como en el caso peruano, ha dado lugar a un sistema universitario altamente informal y de baja calidad, cuyos resultados frustran las expectativas de progreso de los jóvenes y sus familias, y no cumple con formar a los profesionales calificados que contribuyan al desarrollo del país. Para retomar el cauce hacia un sistema universitario de calidad, cada uno de los países de la región ha emprendido diversas políticas públicas; no obstante, aún hay mucho por resolver y, para ello, siempre es saludable ver qué se puede aprender de lo que se está haciendo en contextos similares, tales como el caso indio.

Acceso, calidad y puestos de trabajo

En primer lugar, según los expertos, la India ha experimentado también una masificación descontrolada de centros de educación superior: para los años 2011-2012, contaban con 642 universidades; 34.852 colleges y 11.157 institutos; tres años más tarde, 2015-2016, con 799 universidades (24% más), 39.071 colleges (12% más) y 11.923 (6% más). Si bien podemos decir que en términos de acceso y democratización de la educación hay una mejora, también hay que señalar que esto ha ocurrido, como en el caso peruano, por cuenta del sector privado y sin ninguna política de garantía de la calidad.

Como consecuencia, lo que empezó como un proyecto de bienestar nacional (mayor acceso), es ahora un problema social dado que no cuentan con una demanda suficiente de puestos de trabajo adecuados a la formación adquirida. También, en el caso peruano, cabe preguntarse si el mercado está preparado para un mayor número de profesionales, teniendo en cuenta que provienen de calidades educativas desiguales. Dicho de otra manera, es probable que el desajuste entre el empleo adecuado (trabajo en lo que fue formado) y el no adecuado (empleo en un área distinta de su formación), tanto en el Perú como en la India sean resultado de un crecimiento de la oferta profesional superior al de los puestos que ofrece el mercado de trabajo o, en todo caso, un desencuentro entre la oferta de formación de profesionales y la demanda de las empresas y la sociedad.

¿Hacia dónde se dirige la política de educación superior de la India?

En una nota previa, se recalcó que la educación superior en el s. XXI estaba pasando por un proceso de cambios y reconfiguraciones respecto de su liderazgo y, en consecuencia, respecto del destino de las corrientes de movilidad estudiantil. Uno de los factores para que esto ocurra han sido las políticas antimigratorias de los dos grandes centros de atracción de formación universitaria, EE.UU. y el Reino Unido. Por ejemplo, debido al gobierno de Trump, al menos un 40% de universidades estadounidenses han notificado una disminución en el número de estudiantes provenientes del Medio Oriente y Asia (ver nota previa A y B). La respuesta de los estudiantes de la India ha sido escoger como nuevo destino, por un lado, a Canadá y, por otro lado, a Francia, Alemania, Polonia y la región escandinava: el gobierno francés quiere al menos diez mil estudiantes de la India para el año 2020.

Finalmente, debemos ver qué están haciendo los países como los nuestros frente a estos cambios; por ejemplo, en términos de internacionalización y formación de cuadros científicos y profesionales de alto nivel, al igual que Perú, la India no cuenta con universidades dentro del top 400 del global ranking QS; sin embargo, el gobierno indio ha propuesto la creación de 20 universidades de clase mundial, 10 públicas y 10 privadas, y tiene como meta convertirse en un polo de atracción internacional de educación superior, propone pasar de incorporar a su matrícula un 0.6% de estudiantes internacionales a que uno de cada cuatro (25% del total) sea  un estudiante internacional. Una propuesta que, de concretarse, no solo ubicaría a la India como un referente mundial universitario, sino, como en las experiencias pasadas de EE.UU. y Reino Unido, posicionaría a dicho país como una potencia en ciencia, tecnología e innovación, compitiendo, además, con Australia y China en esa parte del planeta. Perú, por nuestra parte, aún no comprende los beneficios económicos de un sistema educativo y de investigación fuerte, y todavía no se pregunta si hay que tener alguna política frente a la internacionalización de la educación superior.

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Antecedentes:

acceso | equidad | internacionalización | movilidad estudiantil | política | sistemas universitarios

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