Noticia  |  Jueves, 15 de Junio del 2017

Publicar o morir. Dogma académico de nuestros tiempos con serias implicaciones

Las publicaciones académicas bajo la lupa.

En una nota anterior, comentamos sobre las revistas depredadoras y un experimento para detectar cuántas incluirían en su comité editorial a una investigadora inventada, hecho que mostraba su falta de rigor y espíritu mercantil. El caso se vinculó al affaire Sokal de 1994, que logró que una revista prestigiosa publicara disparates para criticar el uso retórico e inapropiado de conceptos científicos por parte de las humanidades posmodernas. Más de 20 años después, este tema se encuentra más vigente que nunca y cuenta con múltiples aristas. A continuación, enlistamos los tópicos más relevantes:

  1. En el mundo de la academia y la investigación, “publicas o mueres”. Esto no siempre fue así. “Untangling Academic Publishing: A history of the relationship between commercial interests, academic prestige and the circulation of research” da cuenta de la evolución de la publicación académica y la transformación que han sufrido sus ideales y medios de producción. La investigación y la academia del día de hoy tienen un mandato: publicar. Esto trae consecuencias.
  2. ¿Dónde publicar? Se abre una demanda y una oferta de revistas, algunas muy serias y otras que lo único que buscan es lucrar combinando falta de rigurosidad y cobros excesivos. Una respuesta ha sido ponerlas en evidencia, como sucedió con la Doctora Fraude. Un caso semejante es el de un editor de revistas científicas que colocó exitosamente un documento fraguado en una revista académica de urología. En tanto fan de la serie estadounidense Seinfeld, el autor usó un episodio (“The Parking Garage”) para elaborar un caso de “envenenamiento por uromitosis”, totalmente mal inventado por el personaje de Jerry Seinfeld en el episodio. La investigación fue presentada usando el nombre Dr. Martin Van Nostrand, alter ego de otro de los personajes de la serie.
  3. Un esfuerzo más antiguo, pero poco conocido es el de los softwares de generación de documentos de investigación. Una nota en The Guardian del 2014 habla de SCIgen, diseñado por tres estudiantes del MIT en el 2005, un generador automático de informes para presentarlos en conferencias o revistas que se sospechara que tuvieran bajos estándares. Uno solo tiene que ingresar los nombres que se quiere que figuren como autores y se genera un texto con título, gráficos, figuras y bibliografía. Su primer éxito fue en abril del 2005, con “Rooter: A Methodology for the Typical Unification of Access Points and Redundancy”, documento aceptado en la multiconferencia mundial en Sistemas, Cibernética e Informática. Luego de que esto llamara la atención de los medios, se les retiró la invitación a asistir. Lo más curioso es que más de 10 años después, esta plataforma sigue siendo utilizada, con 600 000 visitas anuales, e incluso Springer creó SciDetect, herramienta abierta diseñada para detectar los documentos de SCIgen.
  4. En la línea de Sokal, orientada a la crítica del posmodernismo, existe otra plataforma conocida como Postmodern Generator, la cual, cada vez que uno entra a la página, genera un nuevo documento de investigación posmoderno.
  5. La crítica de contenidos, sin embargo, produce otros ejemplos más perturbadores en los que se discute el estatuto ideológico de las teorías. “The conceptual penis as a social construct” señala que el pene, más que como órgano reproductor masculino, debe ser entendido como una construcción social performativa y perjudicial, que incluso es responsable del cambio climático. El artículo es intencionalmente ridículo y absurdo según sus autores, que explican la farsa en Skeptic. Nunca debió ser publicado, pero una revista académica open access de ciencias sociales con revisión por pares (Cogen Social Sciences) la aceptó y publicó. Utilizando nombres falsos y un grupo de investigación ficticio, supusieron que si usaban un conjunto de términos de la jerga de la teoría de género posestructuralista y concluían que el pene era malvado socialmente, alguna revista los publicaría. Para las citas, utilizaron referencias de documentos generados por la plataforma ya mencionada: Postmodern Generator. Los autores indican que es difícil ubicar a Cogen Social Sciences como revista depredadora, por lo que el problema tendría que ver más con el margen de rigor que puede tener una revista académica parcializada con un tema. Los autores creen haber probado que se puede publicar cualquier cosa siempre y cuando refleje la actitud y convicciones morales de los editores. Y este sería el verdadero problema en este caso. Comentario de Sokal sobre este experimento.
  6. Un último tema muy importante tiene que ver con la capacidad de replicar los hallazgos publicados. Si sus resultados no son replicables, ¿son publicaciones científicas legítimas? Ya tratamos el tema en el 2015, pero hay que retomarlo en este contexto. Una nota de The Guardian del 2016 insiste en el alto porcentaje de investigaciones que no son replicables. Para el autor, las ciencias están idealizadas y es momento de reconocer la seria crisis en que se encuentran. La nota cita una encuesta de Nature, que recoge la opinión de investigadores sobre la crisis de reproducibilidad de resultados (para el 52 % hay una crisis significativa). Por otro lado, un ensayo que señala que los resultados de una investigación tienen menor probabilidad de ser verdad si el campo de estudio es pequeño, cuando los tamaños son pequeños, gran flexibilidad de diseño, intereses privados, entre otros.

Las consecuencias son relevantes en el nuevo contexto de las verdades alternativas de Trump y la proliferación de la posverdad. El boletín presentó un antecedente profético de un segmento del programa de John Oliver, más bien de humor negro. Quizás es necesario hacer un mea culpa y reflexionar al respecto, separando la paja del trigo.

Fuentes:

Antecedentes:

academia | acceso abierto | calidad | género | investigación | publicación

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Comentarios anteriores (1)

  • Fernando dice:

    Totalmente de acuerdo con lo expresado, hoy por hoy, estamos siendo abrumados, por un enorme flujo de trabajos de “investigación” cuyos resultados son irreproducibles y muy disociados de la realidad…..