Noticia  |  Jueves, 26 de Octubre del 2017

“Ser Pilo Paga” y Beca18, más que una política de acceso a la educación superior

Críticas rodean decisión del gobierno colombiano de convertir el programa de créditos en política pública.

El pasado miércoles 4 de octubre, se llevó a cabo en Colombia una movilización estudiantil convocada por las autoridades de varias universidades públicas con el objetivo de exigirle al Gobierno el uso efectivo de los recursos para educación superior pública, y, el 24 del mismo mes, NC noticias organizó una mesa para debatir el tema. El problema de fondo era el debate sobre la política de financiamiento de la educación superior y el papel del programa Ser Pilo Paga (SPP), el cual se está concentrando en las universidades privadas y es de crédito condonable canalizado por Icetex (ver enlace). Vale la pena precisar que este programa, que podría traducirse como ser “chancón” paga, es similar a Beca18.

Como ya se ha comentado en ediciones anteriores de este boletín (ver antecedente), el programa Ser Pilo Paga (SPP) es un programa temporal de cuatro años destinado a brindar créditos integrales a estudiantes pobres que demuestren excelencia académica para que sigan una carrera en una universidad acreditada, y cuya condonación depende de la graduación del estudiante. En 2018, el programa SPP iniciará su cuarta y última versión, y culminará con aproximadamente 40,000 beneficiarios. Para atenderlos, el Estado colombiano destinaría cerca de 700,000 millones de pesos (US$234 millones de dólares), lo cual equivaldría al 22% del total de los recursos destinados para la educación superior pública (ver enlace).

La intención manifestada por el Ministerio de Educación colombiano de hacer de este programa una política de Estado ha generado gran debate.

El problema inicia, para muchos críticos, al observar la concentración de los “pilos” en institutos de educación superior privados (83.8% en 2017), centros a quienes el Estado debe destinar la mayor parte de los recursos del programa, más del 90% según un artículo del diario Dinero, debido a que los costos de un estudiante en una universidad privada supera los 20 millones de pesos colombianos, lo que cuadruplica el gasto por alumno que realizan la mayoría de las universidades públicas. Tal conclusión motivó que el rector de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia mencione que lo que molesta es que “con lo que se paga por un alumno en una universidad privada, el gobierno pueda pagar diez en una pública”, de modo que, si se quiere aumentar el acceso a la educación superior, esta no es la manera.

Otra de las críticas que se le hace al programa SPP es que permite que los beneficiarios elijan mayormente universidades privadas en desmedro del aumento del presupuesto para las universidades estatales. Entre el 2010 y el 2016, las universidades públicas han creado solo 402 nuevos cupos (vacantes) por falta de provisión de recursos gubernamentales. Sobre esta base hay quienes sostienen que, dado que el SPP depende de recursos públicos destinados exclusivamente a la educación superior, se debería priorizar los cupos para las universidades estatales.

En un artículo publicado en el diario El Espectador, se sostiene que el financiamiento no es el problema de fondo, sino la concepción del papel del Estado en la sociedad. El autor inicia el artículo preguntando si es que habría oposición al programa Ser Pilo Paga si este se pudiera financiar sin afectar las transferencias del Gobierno a las universidades públicas. A lo que contesta que tal cosa no importa, ya que, en realidad, “la objeción de fondo a SPP proviene de no aceptar plenamente la legitimidad de las universidades privadas para prestar el servicio de educación superior”. En otras palabras, se invalida su legitimidad como centros educativos de calidad por su característica de privados, aun cuando sean sin fines de lucro como todas en Colombia.

El artículo defiende la libre elección de los “pilos” a las instituciones que ellos desean: “se habla del 10% superior de los cerebros que han sobrevivido a nuestra desigualdad social y educativa, y la solución que proponen ante su preferencia abrumadora por las universidades privadas es obligarlos a optar por las públicas”, señala. Para el autor, el problema es que las universidades privadas han contribuido con educación superior de calidad, mientras que las universidades públicas están haciendo las cosas mal.

Mucho puede aprender Perú y su Beca 18 del debate en Colombia sobre Ser Pilo Paga. Esperaremos el desenlace.

Vale la pena establecer algunas diferencias y similitudes de “Ser Pilo Paga” con Beca18:

a) ambas son políticas de subvención a la demanda; b) son consecuencia de los procesos de masificación de la educación superior que incluye a la universidad y a la formación técnica; c) ambas buscan combinar los criterios de un mayor acceso y una mayor calidad de la formación; d) en ambos casos, no se ha incorporado la medida en políticas de financiamiento de la educación superior ni considerado el papel de lo público y lo privado en el mediano y largo plazo; e) Beca 18 es a fondo perdido, mientras que SPP tiene un mecanismo de crédito condonable que permite recuperar parte de la inversión entre los que no se gradúan; f) en el caso peruano, se ha incorporado la beca permanencia para estudiantes de instituciones públicas y se estudia un sistema para aumentar becas y vacantes para la universidad privada; g) en Colombia, la selección se relaciona con una prueba nacional; en el Perú, se está estudiando el tema; h) hay un costo adicional de inclusión de los más pobres que no se ha discutido suficiente.

Fuentes:

Antecedente:

acceso | debate | financiamiento | política

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