Noticia  |  Jueves, 24 de Agosto del 2017

A palabras necias, más palabras necias

Problemas de significado en la academia como en todo lugar.

El principal pilar del quehacer académico ha sido desde los inicios de la universidad la búsqueda de la verdad; sin embargo, los caminos para alcanzar esta han sido muchos y de diversa índole. En la actualidad, bajo el predominio del paradigma científico, la continua construcción de modelos teóricos se basa en la experimentación y la abstracción de reglas capaces de predecir (o interpretar) los fenómenos de la realidad. A simple vista, las formulaciones de la verdad parecieran exentas de “problemas” de significado como ambigüedades y metáforas (óbviese toda connotación peyorativa).

Pensemos en conceptos como intersubjetividad, teleológico, fenomenológico, hermenéutico y discursivo; a primer indicio, podemos reconocer cierto significado en estas palabras, las hemos experimentado en alguna situación académica y sabemos que significan algo, “pues algo tienen que significar”. No obstante, también reconocemos que al mismo tiempo no significan nada, pues sus usuarios, los académicos, las utilizan de tan distinta manera que nunca es claro cómo interpretarlas. Por otro lado, consideremos conceptos claves para la cultura contemporánea tales como teoría, evolución, democracia y dictadura. Fuera del ámbito académico, teoría suele confundirse con hipótesis, “mi teoría es que la tierra es plana”, y, por otro lado, atribuírsele la característica de ser incierta; ya que y en contraposición de una “verdad revelada”, toda teoría “no es una verdad irrefutable” en tanto siempre falseable. Si a esta concepción de teoría le agregamos la frase [de la evolución], elevamos la incertidumbre en cuanto se hace necesario de lidiar con posturas creacionistas y nos colocamos en el territorio de la tan nombrada posverdad. La evolución es un hecho, la teoría es solo un modelo para explicarla.

Una vez más fuera del ámbito académico, pensemos ahora en democracia y dictadura. Si existe un país tal en el que los ciudadanos eligen y erigen mediante el voto a algún funcionario público para manejar durante un cierto periodo de tiempo su nación, entonces consideramos que tal país “vive en democracia”; sin embargo, si reconocemos la concentración del poder político y económico en una sola institución y/o persona durante un tiempo indefinido, consideramos tal modelo de gobierno una dictadura. En otras palabras, el significado que hemos construido social e históricamente sobre estos dos conceptos ha moldeado nuestra visión y entendimiento del modelo de gobierno de una nación. No obstante, al igual que intersubjetividad, teleológico, fenomenológico, hermenéutico o discursivo, nunca son claros los límites de, por ejemplo, la democracia, más aún en el caso latinoamericano cuando los gobiernos y sus ciudadanos participan en elecciones “democráticas”, pero la concentración económica y política dirige el rumbo de tales “elecciones”.

En otras palabras, parece necesario reconocer que los límites del significado, del que mucho se dice, pero poco entendemos, nunca serán límites definidos o cerrados, sino, por el contrario, una constante redefinición de una cambiante y abierta metáfora, la cual nos acerca a un ejercicio intelectual mucho más sano a todo nivel, sea académico, científico o gubernamental.

**Sobre temas relacionados a posverdad, ver nota previa.

Fuentes:

Antecedentes:

academia | discusión | humanidades | posverdad

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