Noticia  |  Jueves, 23 de Noviembre del 2017

Modelos de universidad bajo la lupa

Reflexiones en torno a la aplicación de lo internacional en dos modelos universitarios.

Durante el s. XXI, el debate sobre modelos universitarios ha girado en torno al reconocimiento y validez de la multiplicidad de modelos, y la adecuación de cada uno de estos según el contexto político, social y cultural de cada localidad; asimismo, la tendencia en el debate ha girado en torno a la importancia de la internacionalización como factor primario y transversal a todo modelo en un mundo donde los barreras nacionales cada vez más significan menos para las universidades (y para el modelo económico en sí) y prima la búsqueda por la movilidad académica dentro de una ciudadanía global. De esta manera, si bien no sin debate y propuestas localistas (ver los siguientes antecedentes A, B, C), el modelo universitario internacional por excelencia ha sido la universidad de clase mundial según Jamil Salmi, la cual, principalmente, se concibe como una universidad de investigación (por lo tanto, internacional) enfocada en la generación y transferencia de conocimiento, en la cual se cuenta con los suficientes recursos económicos y administrativos, y se concentra el talento para llevar a cabo dicha tarea intelectual.

Este modelo es, básicamente, el modelo de las universidades que han ocupado y/o dominado durante los últimos 20 años los rankings internacionales (EE.UU. y Reino Unido) y el norte de los sistemas universitarios que buscan y tienen los recursos materiales necesarios para posicionarse como referentes internacionales (China e India), por lo que su aplicabilidad en sistemas universitarios como América Latina y el Caribe, Asia, el Medio Oriente y África, resulta sino imposible, muy complicada. Sin embargo, existe otra alternativa menos costosa si de internacionalización estamos hablando: las universidades internacionales conjuntas, comúnmente conocidas como universidades binacionales.

No todo tiene que ser de “clase mundial”

Una universidad internacional conjunta es una institución de educación superior independiente fundada a través de la colaboración entre instituciones universitarias extranjeras y las instituciones o el gobierno del país local; un ejemplo de este modelo es la Singapore University of Design and Technology, fundada en el 2009 entre Massachusetts Institute of Technology, Zhejiang University y Singapore Management University. Cabe recalcar que este modelo de universidad no debe de entenderse como un satélite o una rama anexa de las universidades extranjeras; por el contrario, son universidades independientes registradas como públicas o privadas en los países en las que se establecen. Así mismo, existen diferentes modelos de universidad “binacionales”; por ejemplo, el modelo alemán comienza, generalmente, con un memorando de entendimiento entre los gobiernos de los dos países (Egipto, Jordania, Vietnam, entre otros) e involucra a un consorcio de universidades alemanas que colaboran con la institución recientemente desarrollada para establecer nuevos programas, políticas y prácticas; por otro lado, existe el modelo chino, el cual se basa en que la universidad extranjera debe asociarse con una institución china local para establecer programas conjuntos, colegios o universidades; actualmente existen 9, con contrapartes de UK, USA, Israel, Hong Kong y Rusia.

Los beneficios del modelo de universidad internacional conjunta son que 1) incrementa el acceso para los estudiantes; 2) proporciona programas de alta demanda; 3) complementa propósitos geopolíticos; 3) pueden utilizarse como instituciones satélites que aseguren la innovación y la calidad, la producción de conocimiento, entre otros temas – al estar en estrecha relación con focos de innovación como Berlín, Pekín y California-; y 4), moderniza los sistemas universitarios locales –los cuales, de otra manera, no podrían o les sería muy difícil sustentar económica y administrativamente esta clase de universidades.

Por otro lado, las universidades extranjeras buscan establecer este tipo de universidad para 1) posicionar una marca universitaria en el ámbito internacional; 2) aumentar y asegurar experiencias de movilidad estudiantil y del profesorado – recurso intelectual cada vez más importante para la conformación de centros tecnológicos; 3) generar mayor reclutamiento de alumnos de posgrado; 4) internacionalizar los programas locales de las universidades involucradas; y 5) afirmar relaciones geopolíticas.

En resumen, a diferencia de la universidad de clase mundial, la universidad “binacional” no depende tanto de las condiciones materiales de los sistemas universitarios locales y, a semejanza, camina de la mano con la tendencia globalizante de la educación en pos de la movilidad intelectual y generación de redes y centros de innovación tecnológica. Por lo que, en un panorama universitario en el que Asia y Europa buscan ser las nuevas potencias universitarias, cabría preguntarse si América Latina y el Caribe se podrían resultar beneficiadas.

Fuentes:

Antecedentes:

acceso | desarrollo | diversificación | globalización | internacionalización | modelos para la educación superior | sistemas universitarios

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