Noticia  |  Jueves, 6 de Julio del 2017

Luces y sombras de la evaluación de universidades según enseñanza

Primeros resultados del Teaching Excellence Framework (TEF) genera todo tipo de reacciones.

Hay consenso sobre cómo medir la capacidad de investigación de una universidad: se observa el número de investigaciones, eso hacen la mayoría de los rankings, pero ¿cómo se mide la calidad de la enseñanza? Hace dos años, el gobierno británico decidió crear el Teaching Excellence Framework (TEF) con el fin de que los estudiantes y postulantes pudieran tomar decisiones informadas sobre la calidad de la enseñanza. El anuncio fue altamente cuestionado (1 y 2).

En el 2016, informábamos sobre la implementación y publicación de un sistema de evaluación que entregaría medallas de oro, plata y bronce a las universidades (3). Los resultados del TEF se calculan en base a 6 indicadores agrupados en tres criterios: calidad de enseñanza, entorno de aprendizaje y resultados de los estudiantes. Los indicadores son los siguientes: 1) percepción sobre la enseñanza en un curso; 2) evaluación y retroalimentación; 3) apoyo académico (tomados de la Encuesta Nacional de Estudiantes (NSS)); 4) tasa de abandono; 5) inserción laboral o estudios adicionales; y 6) empleo altamente calificado o estudios adicionales.

Este año se realizó un piloto (trial) que se publicó la semana pasada: de las 134 universidades que se presentaron como voluntarias, 43 obtuvieron medalla de oro, 67 medalla de plata y 24 de bronce.

En una nota del Times Higher Education, se comparan los resultados con los del ranking THE 2016-2017. En el top de las 43 universidades con medallas de oro, se encuentra la Universidad de Oxford (puesto 1 del ranking) y la Universidad de Cambridge (puesto 4). Con medalla de plata, se encuentran universidades como King´s College London (puesto 36) y University College London (puesto 15). Por último, con medalla de bronce, destacan las conocidas universidades de London School of Economics and Political Science (puesto 25), la Universidad de Liverpool (puesto 158) y la Universidad de Southampton (puesto 121).

Se adjunta a esa misma nota una columna de opinión de Paul Ashwin, profesor de la Universidad de Lancaster, quien considera que, aunque el TEF no mide directamente la calidad de la enseñanza, si se acerca a la experiencia del estudiante, de manera que brinda información más acertada que los clasificadores convencionales. Sin embargo, destaca que no es clara la decisión de por qué eligieron ciertos indicadores de la encuesta de estudiantes para medir la calidad de la enseñanza.

The Guardian destaca que varias universidades TOP del Reino Unido no hayan obtenido medalla de oro. Entre las 21 que participaron del elitista Russell Group, solo 8 recibieron medalla de oro; 10 recibieron de plata, y ¡3 recibieron bronce! Estos 3 casos son las universidades ya mencionadas en THE.

Los comentarios de este grupo no se hicieron esperar, pues se señaló que este año es de prueba y que es necesario construir un TEF más robusto que refleje la excelencia de la educación superior británica. Por otro lado, sir Christopher Snowden, presidente de la Universidad de Southhampton,  señaló que su institución apelaría, puesto que el TEF estaba profundamente fallado, además de no  tener credibilidad ni valor. La National Union of Students desestimó los resultados señalando que era otro sistema de ranking que nadie había pedido.

A pesar de las críticas, se espera que los resultados impacten en el reclutamiento de postulantes, particularmente los internacionales.

Para Chris Husband, presidente del TEF, esta es una oportunidad única de observar la calidad de la educación a través de outputs de los estudiantes, y no en inputs; cosa novedosa en los sistemas de clasificación. Es consciente de las críticas de quienes señalan que la educación es muy compleja para ser evaluada de la manera propuesta, y, si bien la data no es perfecta, es lo mejor que hay. Añade que a la fecha los críticos no han sugerido una alternativa que ayude a aproximarse a este problema. Así, el TEF significa un avance indiscutible para el sector, el cual busca perfilar lo más importante de la universidad: la enseñanza.

Por último, destacamos una columna de Mónica Franco-Santos, profesora emérita de Lancaster University School of Management. Para ella, el TEF no significará una mejora de la enseñanza, sino que se caerá en un nuevo juego de competencia donde los perdedores serán los estudiantes. Señala que el TEF funciona bajo la premisa de que el proceso de enseñanza y aprendizaje se puede medir directamente en base a pocos indicadores. Esta decisión, según ella, generará, con el tiempo, que los resultados del TEF mejoren, pero esto no significará que haya mejorado la calidad, sino que las universidades estarán más abocadas a inflar ciertos indicadores, lo cual dejará de lado otros factores relacionados a la calidad de la enseñanza.

Fuentes:

Antecedentes

aprendizaje | calidad | datos | debate | enseñanza | evaluación | reforma

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