Noticia  |  Jueves, 20 de abril del 2017

La venganza de los nerds

Calentando motores para la marcha por la ciencia.

La gestión del presidente Trump es un tema recurrente en Novedades Académicas (ver antecedente 1, 2 y 3). Y es que cada semana se publican noticias con opiniones, políticas y reacciones que involucran tanto a la academia como al mundo científico.

Este sábado 22, será la anunciada marcha de los científicos, que se prevé reuna a miles de personas en Washington D.C. y en más de 500 ciudades alrededor del mundo. El evento estará codirigido por Bill Nye, científico y comediante famoso por su trabajo en la divulgación científica (ver Netflix), y Mona Hanna-Attisha, pediatra que detectó los altos niveles de plomo en la sangre de los niños en Flint, Michigan.

The Guardian destaca que la marcha es una respuesta directa y pública en contra de la gestión de Trump, que ha recortado presupuesto a las agencias científicas y ha prohibido sus comunicaciones al público. Pero la marcha también es una respuesta al clima antiintelectual que siembra desconfianza en las ciencias y sus evidencias a través de “hechos alternativos”.

Sin embargo, la gestión de Trump es un síntoma del problema. La comunidad científica tiene que hacer mea culpa por su fracaso en la divulgación de la importancia de la inversión científica y la manera en que beneficia a los ciudadanos.

La marcha también tiene detractores. De acuerdo con dos notas de The New York Times (1 y 2), el reto viene después de la marcha, dentro y fuera de la comunidad científica. La crítica se refiere al riesgo de incorporar sesgos de política. Algunos creen que será contraproducente mostrar una imagen de activistas ambientalistas. Otros critican una declaración de diversidad que se hizo en marzo, revindicando la presencia de las minorías étnicas y de las mujeres. Steven Pinker, profesor de Harvard, señaló: “Ellos hacen que la marcha parezca una extensión de la política de identidad y la victimología que han desacreditado a la academia a los ojos de gran parte del resto del mundo”. El documento fue cambiado y generó críticas del otro bando a una ciencia que reproduce las discriminaciones históricas.

La ciencia no es neutral, siempre ha sido política. Pero se quiere sacar provecho de eso. Como señala Aaron M. McCright, sociólogo de la Universidad Estatal de Michigan, “comienzan a verse titulares que dicen que los ecologistas son los nuevos marxistas”. A su juicio, esta idea fue construida por los conservadores en los noventa y explotó durante el gobierno de Obama con la negación del cambio climático, y se convirtió en la regla que define quién es conservador. Si la marcha no tiene representación de científicos conservadores, esta polarización puede aumentar.

Por otro lado, Scientific American analiza la audiencia del 29 de marzo del comité de Ciencia, Espacio y Tecnología de la Cámara de Representantes. El comité está dando cada vez más espacio al grupo Alt-science, que quiere dar a entender que el aparato científico del cambio climático es débil.

Aunque el consenso científico es que el cambio climático es causado principalmente por la práctica humana, existe un lobby que busca generar dudas al respecto y tiene cada vez una mayor presencia en el Gobierno.

Sin embargo, parece que la mayoría de votantes estadounidenses no respalda este lobby. De acuerdo con una encuesta de la Quinnipiac University Poll, publicada el 5 de abril, el 75 % considera que es una mala idea recortar fondos para le investigación climática, 65 % considera que el cambio climático es causado por la actividad humana y 76 % se siente algo preocupado o muy preocupado por el cambio climático (10 % más que en diciembre del 2015). Por último, el 62 % está en contra de que Trump revierta las regulaciones climáticas, frente a un 28 % que apoya la reversión .

Los cambios en el clima social no son neutros e influyen contra la internacionalización. La Universidad de California reporta la primera disminución de postulaciones internacionales en doce años. Si bien las solicitudes internacionales cayeron en 1 %, en el caso de México estas cayeron un 30 %, y 10 % en el caso de estudiantes de países de población musulmana. Esto también estaría sucediendo en otras universidades de acuerdo con una encuesta a 261 universidades, donde 40 % reporta caídas en las postulaciones internacionales, con mayores porcentajes de países del medio oriente.

Si bien hasta ahora el veto migratorio se encuentra bloqueado legalmente, la incertidumbre y el miedo por el futuro es real, y afecta las decisiones de extranjeros que quieren estudiar en Estados Unidos.

En una carta de más de 560 rectores dirigida a Trump, se le piden proteger a los dreamers, los hijos de migrantes ilegales que nacieron en Estados Unidos y pueden estudiar y trabajar bajo el programa DACA. Este programa ha beneficiado a 700 000 jóvenes y deportarlos costaría más de 60 billones de dólares, señala la carta.

Fuentes:

Antecedentes:

academia | debate | estudiantes | investigación | política

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