Noticia  |  Jueves, 30 de Noviembre del 2017

La receta del éxito en el TEF británico

Medidas con impacto positivo en los académicos, el sector más crítico, es un ingrediente que marca la diferencia.

El Marco de Excelencia Docente (TEF, por sus siglas en inglés) es el programa del gobierno británico para promover y medir la calidad de la enseñanza. En julio, se reportó el último avance importante cuando se publicaron los primeros resultados; las universidades que lograron pasar la evaluación recibieron una distinción según nivel de desempeño: oro, plata o bronce.

El TEF, que está en su segundo año, fue creado para contar con una herramienta que permita medir la calidad de la enseñanza en las universidades y que acompañara al Marco de Excelencia de Investigación (REF) que estuvo disponible previamente gracias a los avances en bibliometría. El contexto era una política orientada a introducir señales y mecanismos de pseudomercado para fomentar diversificación, eficiencia y rendición de cuentas; también, se permitió mayor flexibilidad en el cobro de pensiones. Sin embargo, la propuesta de evaluación del TEF, basada en resultados de aprendizaje, generó polémica, especialmente entre los académicos (ver antecedentes 1 y 2).

La evaluación TEF considera seis indicadores, y produjo una primera clasificación, complementada luego con la entrega de un informe institucional a cada universidad. Este informe (en 15 páginas) articula las métricas expuestas para el TEF con el plan estratégico de cada universidad, resalta aspectos positivos en la enseñanza no considerados en las métricas y explica su perspectiva de calidad y presenta propuestas para abordar las limitaciones que se hayan encontrado. Al tomar en cuenta este documento, varias instituciones vieron una mejora en su clasificación. De las 229 universidades que obtuvieron alguna medalla, 20 pasaron de plata a oro, 18 de bronce a plata y 1 de bronce a oro.

Un par de estudios han buscado similitudes entre los planteamientos de las universidades que lograron mejorar su posición y han destacado que los procedimientos, propuestas y esfuerzos con el cuerpo académico han sido un factor importante.

“Evidencing teaching excellence. Analysis of the Teaching Excellence Framework (TEF2) provider submissions” de la Higher Education Academy (HEA) señala que más allá del detalle de buenas prácticas, sobresalen 5 principios generales que mejoran los resultados TEF: i) articular una bien definida identidad institucional con una filosofía educativa; ii) tener clara la visión que implica la excelencia docente; iii) abordar de manera institucional e integral el desarrollo, la implementación y la evaluación de estrategias; iv) comprender los criterios del TEF y relacionar sus referencias; v) demostrar una fuerte evidencia de compromiso estudiantil.

El estudio resalta que las instituciones con mejores resultados implementaron medidas que estimulan e involucran a los estudiantes en el esfuerzo de alcanzar su potencial, pero más importante aún, un 79% de las instituciones que mejoraron consideraron que el reconocimiento, recompensas y posibilidades de promoción y formación para la comunidad académica, de la mano con las acreditaciones, son cuestiones prioritarias. Esto resulta interesante, si se recuerda que el TEF resulta controversial entre los académicos.

Ese “detalle” es destacado también por el estudio “Going for Gold: Lessons from the TEF provider submissions”, del Higher Education Policy Institute, cuya autora, Diana Beech, explica en The Guardian que sus resultados son noticias positivas para los académicos, al demostrar que las universidades con mejor desempeño en el TEF se caracterizan por priorizar las condiciones de su plana docente. La muestra consideró los informes de 12 universidades que lograron mejorar su medalla, y se pudo identificar características comunes en el “comportamiento institucional” que sugieren que el TEF podría impulsar en lugar de restringir el desarrollo de los docentes.

En los informes fue frecuente encontrar referencias y reflexiones sobre el ecosistema académico y las posibilidades que se ofrecen a los docentes para potenciar el desarrollo de su formación y carrera, así como su importante efecto sobre el logro de la excelencia en la enseñanza. También, se puede observar que el TEF ha sido generoso con las universidades que han creado entornos que facilitan al cuerpo académico ejercer según su especialidad en la industria, y que le permiten compartir esa experiencia con sus estudiantes. Así mismo, se reconoce que esta preocupación por el docente repercute en el esfuerzo de atraer y retener a los mejores.

En general, ambos estudios resaltan prácticas y principios en los criterios de evaluación del TEF que parecen dar el protagonismo que requiere el cuerpo docente. Además, aunque seguramente podría servir para responder algunos argumentos críticos por parte de los académicos, aún es fuerte la preocupación por un procedimiento que a la larga podría adquirir las mismas limitaciones de los rankings al medir la calidad de la enseñanza.

Fuentes:

Documentos:

Enlace:

Antecedentes:

academia | acreditación | aprendizaje | calidad | debate | docentes | enseñanza | evaluación

Dejar un comentario